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Las medidas de gobierno y sus consecuencias en la salud pública

El crecimiento de la pobreza genera un escenario crítico en materia sanitaria, comparable al de la crisis de 2001 y 2002.

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   Las medidas del gobierno impactan especialmente a sectores vulnerables y a la clase media, que antes podía acceder a medicina prepaga pero ahora enfrenta aumentos de precios que los obligan a migrar a obras sociales o al sistema público de salud, ya saturado y cubriendo al 33% de la población. 

   Pacientes con discapacidad o enfermedades crónicas tienen dificultades para cambiar de prepaga, mientras los precios elevados de medicamentos han dejado a muchos sin acceso a tratamientos esenciales, incluyendo jubilados. Este deterioro en el acceso a salud refleja cómo las políticas actuales están empobreciendo aún más a la población.

La crisis 

   El sistema de salud argentino cuenta con tres subsistemas: público, obras sociales y privado, con 14,8 millones de afiliados a obras sociales y 6 millones en prepagas. Este año, un 10% de los afiliados de medicina prepaga cancelaron sus planes, lo que incrementó la presión sobre el sistema público, que ya atiende al 33% de la población con menor presupuesto. 

   El aumento de precios en medicamentos ha dificultado la continuidad de tratamientos, y una resolución reciente limitó la cobertura total de medicamentos para los beneficiarios del PAMI con ciertos ingresos o afiliados a prepagas, reduciendo la lista de medicamentos cubiertos y complicando el acceso a tratamientos esenciales.

Desregulación de las prepagas

   En diciembre, el gobierno argentino eliminó el control del Ministerio de Salud sobre los aumentos de precios de la medicina prepaga mediante el DNU 70/2023, permitiendo ajustes sin restricciones y penalizando a los adultos mayores con un aumento diferencial por edad. 

   Sin considerar el impacto en los sectores más vulnerables, las cuotas de las prepagas subieron un 118% en los primeros tres meses de 2024, superando ampliamente la inflación (51.6%) y el aumento salarial en salud (60%), lo que provocó que un 10% de los afiliados cancelaran su cobertura. Aunque en mayo el gobierno intentó limitar futuros aumentos al IPC, los reembolsos a quienes pagaron de más serán en cuotas, afectadas por la inflación.

Tratamientos interrumpidos

   En el primer semestre, el Gobierno argentino implementó medidas que afectaron la salud pública, como la suspensión de la Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales (DADSE), que dejó sin medicación a pacientes graves, incluidos oncológicos, y la eliminación de la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP), afectando la producción de medicamentos esenciales. 

   La desregulación de precios y la caída en la venta de medicamentos interrumpieron tratamientos, generando un aumento de emergencias y sobrecargando el sistema de salud. La falta de acceso a medicamentos de alto costo afectó a los sectores vulnerables, provocando la judicialización de casos y al menos seis muertes por falta de tratamiento. 

   La revisión de venta libre de ciertos medicamentos en abril eliminó la cobertura de obras sociales, empeorando el acceso a tratamientos esenciales y exacerbando las desigualdades en salud pública.

Impacto en la vida de las personas

Las experiencias de varios pacientes muestran las dificultades que enfrentan al perder acceso a médicos y tratamientos, especialmente en enfermedades crónicas. 

   Paula teme que su hijo con una enfermedad congénita ya no pueda ser atendido por su médico de confianza, y Ariel se preocupa por la falta de continuidad en su terapia. Alicia describe la burocracia que retrasa su medicación mensual, generándole ansiedad. 

   La transición a un nuevo sistema de salud implica buscar nuevos profesionales y adaptarse a procesos administrativos complejos, rompiendo relaciones de confianza esenciales para el manejo de enfermedades graves. Esta interrupción crea incertidumbre y obliga a los pacientes a lidiar con un sistema que sienten deshumanizado y hostil.

Razones para sostener la prepaga

   Pacientes con enfermedades crónicas, adultos mayores y personas con discapacidad enfrentan grandes dificultades para cambiar de compañía de medicina prepaga, ya que otras empresas suelen rechazar sus condiciones de salud. Alicia y Estela temen perder su cobertura actual por esta razón, mientras que Ariel señala que los requisitos para acceder a nuevas pólizas son complicados. 

   Paula teme que, sin prepaga, su hijo con una enfermedad congénita quede sin tratamiento y sin protección en emergencias. Para muchos, la afiliación a una prepaga es sinónimo de seguridad, y su pérdida causa profunda incertidumbre y angustia por la salud propia y de sus seres queridos..

Privaciones para pagar la prepaga

   Estela, Paula y Sara relatan cómo la crisis económica ha forzado drásticos recortes en alimentación, actividades recreativas y bienes esenciales. 

   Estela ya no puede comprar carne ni reparar electrodomésticos, mientras que Paula ha cancelado actividades extraescolares de sus hijos y evita gastos no esenciales. Muchas personas se endeudan para mantener sus planes de medicina prepaga; Paula, por ejemplo, ha adquirido deudas importantes, afectando su capacidad para cubrir alimentos y servicios básicos. 

   Priorizar la prepaga ante el temor de perder cobertura y vínculos médicos lleva a renunciar a otros consumos, impactando en su bienestar emocional y social. UNICEF indica que el 23% de los hogares ha dejado de comprar medicamentos y el 52% ha reducido alimentos, reflejando una grave disminución en la calidad de vida.

Impacto en la salud mental

   Estela, Paula, Ariel y Sara expresan su angustia ante los crecientes costos de la medicina prepaga y las dificultades para acceder a servicios de salud. Estela está estresada por usar sus ahorros, mientras Paula teme tener que recurrir a reclamos judiciales porque su prepaga no cumple con medidas cautelares. 

   Todos sienten ansiedad e incertidumbre sobre su futuro y acceso a tratamientos necesarios. La judicialización de casos y un sistema burocrático aumentan el deterioro de su salud mental. En un contexto de inflación y pérdida de poder adquisitivo, acceder a medicamentos y servicios se vuelve aún más difícil, desviando sus esfuerzos hacia la defensa de derechos básicos y afectando profundamente su calidad de vida.

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