Si querés llorar, llorá; pero no más de 12 minutos seguidos
Según recientes investigaciones, el funcionamiento normal del cuerpo humano no toleraría exceder esa marca.

De la amplia gama de emociones que el ser humano experimenta en distintas situaciones, el acto de llorar es uno de los más universales, sea por tristeza o felicidad. Pero el derrame de agua desde el aparato lagrimal no puede exceder un tiempo que ha sido determinado por una reciente investigación.
Quienes afirman haber "llorado toda la noche" solo pueden haber llorado por intervalos, pero no de forma constante. Sin embargo, ¿cuál puede ser la duración de ese acto?
El doctor Eduardo Calixto, experto en Neurociencias, especificó que es imposible que las personas logren llorar por más de 12 minutos continuos. Señaló que esto se debe a un factor fisiológico determinante: el simple acto de llorar demanda un gran consumo de energía.
El cerebro debe recibir un litro de sangre por minuto para su funcionamiento correcto. Sin embargo, cuando lloramos, el flujo se incrementa un 25%. Esto equivale a unos 1,25 litros, número que eleva la cantidad de oxígeno en el cerebro, hasta que cumplidos los 12 minutos el agotamiento se manifiesta plenamente.
Esto sucede en forma involuntaria: automáticamente, el cuerpo interrumpe el proceso. Entonces aparecen el sueño y el hambre, dado que llorar consume gran cantidad de la glucosa necesaria como fuente de energía para todo el organismo. Luego del acto de llorar, se liberan endorfinas que generan una sensación de desahogo, alivio y placer.
Según el estudio conducido por la doctora Lauren Bylsma, cuyo trabajo explora aspectos fisiológicos y emocionales del llanto, incluidas las diferencias de género, en promedio las mujeres lloran entre 5 y 6 minutos al mes, mientras que los hombres lloran apenas entre 2 o 3 minutos al mes.
Bylsma, junto con sus colegas, publicó una reseña en la revista especializada "Psicoterapia" en 2020, resumiendo la investigación relacionada con el llanto y sus desencadenantes, frecuencia y percepciones sociales.
Además, gran parte del conocimiento actual proviene de investigaciones realizadas en varios departamentos de psicología a nivel mundial, incluidos estudios realizados en universidades como la Universidad de Tilburg en los Países Bajos, donde el profesor Ad Vingerhoets, destacado experto en la fisiología del llanto, ha estado estudiando ampliamente estos fenómenos.
Estos estudios han demostrado que las normas culturales y la socialización contribuyen al hecho de que las mujeres adultas lloren con más frecuencia que los hombres, a pesar de que no hubo diferencias de género en la infancia.

"Instrucciones para llorar"(Julio Cortázar)
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo ni que insulte a la sonrisa con una paralela y torpe semejanza.
El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma de la mano hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.










