Conociendo Rusia hizo escala en Corrientes con su "Jet Love"
Livianos de equipaje y con una vibra inigualable, la banda liderada por el "Ruso" Mateo Sujatovich enamoró al público que se dio cita el sábado por la noche en un club nocturno de la costanera correntina.

Con los banderilleros dando el "OK" para la avanzada al escenario descendió la banda al mando del capitán "Ruso", bajo una lluvia de aplausos y una tormenta de aliento para la aeronave que transportó sus nuevas 11 canciones y algunos ya clásicos hits a la provincia de Corrientes. El avión del pop rock provenía de la ciudad de Paraná, Entre Ríos, y su siguiente escala será tras la Cordillera de los Andes, cuando hagan pie en el teatro Coliseo de Santiago de Chile.
"No me dejes de querer, te canto desde muy muy lejos, y ya no somos tan pendejos. No soporto otro golpe al corazón", exhibe la tercera canción del disco salido a la escena musical que tiene al amor como eje de toda su producción.

Saliendo de las nubes de belleza y sonidos que enamoran, la energía fue un tema crucial en la noche del sábado en el club nocturno Zavod. Este cronista no se refiere a la energía que en todo momento trasmitió la banda, sino a un corte de energía eléctrica cuando promediaba la cuarta pieza musical.

El episodio tuvo dos partes que hicieron de la noche solo otro derroche de magia… Rápido como un rayo sobre el Paraná, Mateo cazó del mástil una guitarra electroacústica y el resto de la tripulación cogió otros instrumentos que pudieran ayudar en medio de la turbulencia y la oscuridad.

Igualmente, de astuto estuvo el público presente, que no dudó en encender los flashes de los celulares y acompañar con coros las tres canciones que sonaron en formato completamente acústico. El hecho sólo confirmó dos cosas a saber:
- Conociendo Rusia tiene luz propia y no le tiene miedo ni a la luz mala.
- El público de esta banda sabe muy bien que esto se hace de a dos, porque en definitiva sabe bancar amor, sobre todo en las malas.
A la par del romance unplugged, los técnicos trabajaron a la velocidad de la luz que no había, justamente para que regrese la energía eléctrica. Lo que siguió en el escenario solo fueron frutillas del postre. La banda la descoció toda, con cada tema que sonó y valió cada minuto de espera.

Un amague de final de show, solo fue una excusa para que la crowd comience a pedir: "¡Una más!". Y el regreso trajo cinco joyas más, incluida un magistral cover del temazo de antología de Gustavo Adrián Cerati "Adiós" como broche para ajustar el asiento y seguir viajando con su "Jet Love".

El final del espectáculo tuvo a "Quiero que me llames", uno de los éxitos del álbum debut "Cabildo y Juramento". El "Rusito", fiel a su estilo descontracturado, pidió a los presentes que se pongan en cuclillas para cantar muy bajito la parte: "Y para mí, una canción de amor es tu recuerdo". Solo para soltar un acorde infernal acompañado por el groove de la batería que hizo delirar a la monada que saltando despidió a sus ídolos.















