"Un empresario, para crear empleo, necesita no padecer una recesión como la actual"
Condujo la cartera laboral durante las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner, y fue embajador con Alberto Fernández. Pasó por Resistencia para una capacitación.
El exministro de Trabajo Carlos Tomada llegó a la provincia para combinar actividades vinculadas con una capacitación sobre liderazgos, pero también para analizar junto con representantes sindicales e interesados el escenario normativo que modificó la Casa Rosada en cuanto a derechos laborales con el DNU y la Ley de Bases, así como a cuestionar los argumentos con que gobierno y empresarios buscan una reforma laboral.

En diálogo con NORTE, admitió que el país arrastra un problema crónico en lo que hace a la generación de empleo, pero en su opinión las recetas de la administración Milei no son nuevas y además tienen detrás sobradas pruebas de que generan un efecto contrario a la creación de empleo.
"Hay una suerte de sentido común dominante que pretende marcar que la flexibilización trae más empleo, y todos sabemos que una reforma de este tipo puede traer cualquier cosa menos trabajo", dijo.
Tomada entiende que, con la vigencia del Decreto de Necesidad y Urgencia y lo que se terminó aprobando de la Ley de Bases, las razones de fondo de avanzar hacia las leyes no son otras que el debilitamiento de las organizaciones sindicales.
"Está claro que quieren suprimir derechos laborales y garantías porque para el gobierno y ciertos sectores empresarios las normativas terminan siendo obstáculos o barreras para lo que consideran que debe hacerse para el desarrollo económico, y claramente nosotros pensamos diametralmente lo opuesto a eso".
INFORMALIDAD
Se sabe que una porción importante de la fuerza laboral se encuentra en la informalidad en cuanto a legislación, y Tomada opina que el gobierno de Milei, como ya lo hizo el de Macri y otros tantos de corte liberal, pregonan no solo que no buscan suprimirla sino que la legitiman con las leyes.
"Darle velocidad y violencia (a las reformas propiciadas por el gobierno) generará un nuevo fracaso de la derecha en la Argentina. Ya pasó varias veces y esta vez ni siquiera son originales en buscar nuevas ideas", argumentó.
Entre las cuestiones que ya tienen efecto en la cotidianidad y que perjudican al trabajador, dice, están aquellas causales que se instrumentan para despidos con motivos que eximen al empleador de indemnizar y que aclaró que se incorporaron a la legislación conceptos tan abstractos como vagos de "daños y amenazas", una definición ambigua sobre la que advierte que puede exponer a los trabajadores a despidos arbitrarios.
"Hace poco hubo un caso de obrero que solicitaba a su empleador si tenía un puesto en la empresa para un familiar; esta persona dijo que se sintió amenazada y lo despidieron", puso como ejemplo de los atropellos que podrían legalizarse con los cambios normativos.
Para reforzar su planteo de que la intención oficial apunta a acentuar la informalidad laboral, citó que se extendieron los períodos de prueba y se creó la figura de los "colaboradores". "Un empresario para crear trabajo no necesita leyes de este tipo; necesita tener el talonario de pedidos lleno y no padecer una recesión como la que se está viviendo", indicó.
Respecto de la resistencia del movimiento obrero en las calles al ajuste, dijo que en varios sectores existe temor ante la violencia que se descarga tanto desde el gobierno nacional como de las fuerzas policiales, ante paros sindicales o movilizaciones como las efectuadas recientemente por la ley de movilidad jubilatoria.
Tomada fue ministro de Trabajo en las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner (fue la persona que más tiempo ocupó ese cargo en la Argentina, doce años y medio), y embajador en México con la de Alberto Fernández.s










