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La sabiduría de Don Luis

Una sociedad sin conflictos es considerada una utopía, ya que los conflictos son inherentes a la naturaleza humana y a las dinámicas sociales. Pero alguien dijo alguna vez que la utopía nunca se alcanza, aunque sirve para acercarse a la meta. Por eso, en estos tiempos extremadamente difíciles para buena parte de la población, lo mejor que se puede hacer es trabajar por objetivos comunes.

"Acá hay que ponerse espalda con espalda y terminar con las rivalidades tontas, (con) las bajezas de agredir al otro porque no piensa como nosotros y trabajar por el futuro del Chaco", recomendó don Luis Landriscina en el merecido homenaje que recibió en el acto por el 17º aniversario de la Bandera de la provincia.

Las diferencias culturales, ideológicas y económicas entre las personas generan inevitablemente situaciones de conflicto. Sin embargo, algunas comunidades comprendieron que, aunque no es posible evitar los desacuerdos, cuando se canalizan con inteligencia pueden servir aprender a gestionarlos y resolverlos de manera constructiva. Partir de la idea de que una sociedad sin conflictos es posible refleja un desconocimiento de la complejidad de la convivencia humana. Por eso, en lugar de perder el tiempo en la búsqueda de una sociedad libre de conflictos, lo que hay que hacer es promover un entorno donde el diálogo sea la norma, siempre -por supuesto- partiendo de la base del respeto de las leyes por parte de todos los integrantes de la comunidad. La promoción del diálogo es esencial para construir consensos. De todos modos, hay que decir también que el conflicto no solo es inevitable, sino que también puede ser beneficioso, si se lo toma como una oportunidad para el cambio social y la mejora en la convivencia. La clave está en regular estos conflictos y utilizar mecanismos de mediación para su resolución.

Don Luis Landriscina puso el foco en los problemas que se generan cuando se viven situaciones poco felices con personas que "no piensan como nosotros". En rigor, desde 1960 se sabe que cada uno tiende a favorecer aquella información que apoya sus creencias. A esa conclusión llegaron estudios realizados por psicólogos que bautizaron ese fenómeno como "sesgo de confirmación". Se trata de un fenómeno que se manifiesta en la tendencia de las personas a buscar, interpretar y recordar información de manera que confirme sus creencias o hipótesis preexistentes. Este sesgo lleva a las personas a dar más peso a la evidencia que respalda sus puntos de vista y a ignorar o minimizar aquella que los contradice. Por ejemplo, por lo general una persona tiende a consumir noticias y datos que refuercen sus opiniones, ignorando fuentes que ofrezcan perspectivas contrarias. Además, puede pasar que dos personas accedan a la misma información pero lleguen a conclusiones diferentes basadas en sus creencias. También puede ocurrir que las personas recuerden acontecimientos o datos de manera que refuercen sus creencias, lo que puede llevar a una visión distorsionada de la realidad. Estos sesgos limitan la capacidad de aprendizaje y adaptación a nuevas ideas. Es lo que les pasa, por ejemplo, a quienes en la red X (antes Twitter) sólo siguen a quienes piensan exactamente lo mismo, y a quienes sólo dialogan con los que piensan igual. De esa manera, sólo interactúan con información y datos que respaldan las creencias existentes. La polarización social surge cuando la mayoría elige vivir en burbujas informativas donde solo se interactúa con información que respalda las creencias existentes. Por suerte para la humanidad, hay personas que logran salir de ese círculo vicioso, aceptando la posibilidad de estar equivocado y estando dispuesto a considerar información contradictoria. Un ejercicio saludable es que cada uno se exponga intencionalmente a opiniones opuestas para poder desarrollar un pensamiento crítico más equilibrado. Es que, sin dudas, reconocer el sesgo de confirmación es el primer paso para combatirlo y para fomentar una comprensión más objetiva y amplia de la comunidad en la que vivimos. A lo largo de la historia, diversas culturas han valorado la sabiduría como una virtud esencial para poder vivir en comunidad. Hoy se presenta para los chaqueños la oportunidad de escuchar a quienes, como Don Luis Landriscina, poseen esa cualidad que solo se desarrolla a través de la experiencia y la reflexión.

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