Por qué el Chaco debe valorar la agricultura y la producción sustentable
La agricultura en el Chaco ha tenido una evolución muy interesante y ha logrado, tranqueras adentro, actualizar su base de datos e incorporar buenas prácticas para ser competitiva. Sin embargo, desde el Estado, a través de los gobiernos sucesivos, hay una mirada que ha quedado en el tiempo, y que necesita un reseteo, ya que la matriz productiva ha cambiado y es necesario orientar a los pequeños y medianos productores hacia la diversificación.
Nuestro Chaco querido tiene 9,9 millones de hectáreas y alcanzó, en materia agrícola, aumentar de 600.000 hectáreas a 1,5 millones desde el año 1990 a le fecha, aproximadamente.

Ese incremento, no obstante, registra un dato curioso, siembre en base a estadísticas oficiales: Desde 2002 al 2018, es decir, en 16 años, se perdió el 30% de la cantidad de establecimientos agropecuarios.
O sea, venimos perdiendo productores agropecuarios. Van dejando la actividad por diversas razones, lo cual no es bueno, ya que indica que hay un retroceso fuerte de nuestros chacareros que dejan los predios rurales, y con ello sus familias.
La visión política (y les pido perdón a los políticos) trata de lanzar discursos y programas desarticulados que solo entretienen al chacarero, profundiza su pobreza y los coloca a un paso del éxodo.
La visión estratégica, de geopolítica, que los gobiernos no la tienen en cuenta, les dice que técnicamente habrá que reconvertir actividades. Que "el no hay plata" no es barrera para organizarlos bajo un fuerte lazo asociativista (que seguramente tendrá que discutir un marco legal para ser eficiente).
Les dice que es necesario superar la barrera cultural, es decir, hay segmentos de la producción que no pueden seguir sembrando algodón porque tiene costos altos, pero si pueden orientarse a otras actividades de pequeña escala.
Vemos que, el conjunto de los pequeños y medianos productores, si no logran estrechar lazos de cooperación mutua, no podrán soportar los cada vez más elevados costos del paquete tecnológico y de insumos agropecuarios. Pero, ¿por qué poco y nada se hace en este intento? ¿A quiénes no les conviene que, como ocurre en Brasil y en Paraguay labran la tierra, siembran, cosechan y venden en forma conjunta su producción? ¿O es sólo el argumento legal?
DATOS REALES
En 2002, había 818 productores de hasta 5 hectáreas y en el 2018, solo quedaban 185. En el segmento de productores de 10 a 15 hectáreas, en 2002 había 1.169 y en 2018, solo 581. En el rango de 200 a 500 hectáreas, en 2002 habia 2.883 productores y en 2018, 2.253.
En el segmento de 2.500 a 5.000 hectáreas, en 2002 había 190 productores y en 2018 se incrementó a 253, es decir, que los productores de mayor escala a 1.000 hectáreas van creciendo en cantidad, mientras disminuye lo que conocemos como pequeños y medianos, todos datos oficiales aportados para esta columna por el INDEC en base a los censos nacional agropecuario.
CARNES, POLLO, MIEL, HORTALIZAS Y FRUTAS
Hay que señalar que en frutihorticultura, no deja de sorpredernos que oficialmente desde hace al menos 15 años no hay datos actualizados y que todo lo que podemos ofrecerles son datos aportados por técnicos y productores a la mesa productiva del Grupo Agroperfiles, que muestra que habría cerca de 700 pequeños productores que se dedican a la siembra de frutas y hortalizas en el Chaco.
Hay un interesante desarrollo en los últimos años con la incorporación de tecnología de riego y cobertura, pero siempre limitados por la falta de líneas de créditos que no sean engorrosos, ya que el sistema financiero no los tiene a su mayoría como sujetos de crédito. Se piensa que a finales de 2023, había 4.000 hectáreas de hortalizas, incluidas aquellas que se dedicaron a la siembra de frutillas
En ganadería, el stock sigue empantanado en 2,5 millones de cabeza de ganado vacuno. Se estima que se faenan alrededor de 220.000 cabezas anuales.
Se suma a ello la cría de cerdos y de caprinos, que va incorporando nuevas técnicas de producción.
La actividad porcina de la provincia del Chaco posee un rodeo de casi 260 mil cabezas, que se producen en 8.796 establecimientos. El 98% de los establecimientos poseen hasta 50 cabezas totales y contienen al 70% de las existencias porcinas de la provincia.
En cuanto a la producción de miel, se cuenta con alrededor de 1.500 productores apícolas que implican unas 64 mil colmenas y 1.300 apiarios, según datos del SENASA.La producción avícola es, por lo general, una actividad complementaria. Sin embargo, hay productores que fueron consolidándose en los últimos cinco años logrando mercados locales pero la demanda es casi el doble de lo que pueden producir, según el testimonio de los productores.
Señores ambientalistas, pasen a conocer el interior del Chaco donde la producción es necesariamente sustentable, por simple necesidad de seguir subsistiendo.
CULTIVOS: 1.700.000 HECTAREAS
En cuanto a cultivos, para la presente campaña se estiman 470.000 hectáreas entre cártamo, garbanzo, trigo y girasol. Se terminó una campaña con 1.300.000 hectáreas de cultivos entre algodón, maíz, sorgo, soja y arroz.
Obviamente, una cosa es sembrar y la otra cosechar, y que esa cosecha tenga rindes adecuados y otra cosa más aún: que haya rentabilidad, cosa que no se ve en los últimos tiempos y se termina un año complicado para la producción primaria.
La actividad de la foresto industria es generadora silenciosa de mano de obra y de recursos para las economías de muchos pueblos del interior chaqueño, pese a ser atacada por quienes desconocen de lo que es producir.
ENTONCES, ¿QUÉ NOS PASA?
A la realidad de los números podemos mostrar algunos aspectos interesantes: Hay una readecuación de los sistemas productivos, en base a la tecnología. En ese sentido, hay un sector marginal que necesita de acompañamiento, como es el de los pequeños y medianos productores. Luego hablaremos de las condiciones del mercado, pero lo que pretendemos señalar es que hay una gran franja de productores que necesitan en primer ser re encausados en cuanto a qué tipo de cultivos deben sembrar y no permitir que sigan a la deriva.
En segundo lugar, habrá que coordinar acciones entre planes nacionales, provinciales y municipales.
En tercer lugar, el Ministerio de la Producción tendrá que permitir recibir consejo y propuestas cuando se les habla del cambio de la matriz productiva. Y en tal sentido habrá que agrupar por regiones productivas al Chaco. Esto último les está costando entender no solo ahora, sino a la anterior gestión de gobierno que terminó su mandato en 2023.
Sepan escuchar, retengan lo bueno de las propuestas y dejen de lado las que consideren que no son viables, pero no cometan el error de profundizar la crisis de los pocos chacareros que aun apuesta o viven en los campos. La ciudad, o sus cordones, solo son demandantes de servicios del Estado como agua, luz, y otros, pero sin aportar productivamente.
La provincia del Chaco posee una superficie de 9.963.300 ha (4% de la superficie nacional), está ubicada en el noreste de la Argentina formando parte de una de las regiones productivas extrapampeanas.
De acuerdo con datos preliminares del Censo Nacional Agropecuario (CNA) de 2018, la provincia del Chaco posee 10.914 establecimientos agropecuarios (EAP). Si se compara con el CNA 2008 y con el CNA 2002 los establecimientos disminuyeron un 23% y un 30%, respectivamente. En cuanto a los estratos productivos, se observa una concentración de productores en las escalas entre 50 y 500 ha (58%) y la producción ha ido concentrándose en estratos de mayor superficie a lo largo de los últimos 20 años.
El área de siembra se ha duplicado en los últimos 30 años pasando de las 600.000 ha a más de 1,5 millones de hectáreas, con un registro máximo histórico de 1,74 millones de hectáreas en la campaña 2006/07. Si bien hasta finales del siglo pasado más del 50% de la superficie sembrada correspondía al cultivo de algodón, en la actualidad más del 40% del área es ocupada por el cultivo de soja que tuvo un incremento explosivo entre 1995 al 2004 (800%) superando las 700.000 ha y manteniéndose en un promedio de 650 mil hectáreas en los últimos 15 años.










