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Opinión

El Gran Chaco Americano

El segundo bioma más extenso e importante del continente, después de la Amazonia, enfrenta la degradación de sus recursos naturales fuertemente agravada por el avance de la agricultura a gran escala.

En la región chaqueña argentina, la principal causa de degradación es la deforestación con fines agrícolas principalmente para el cultivo de soja. El mundo se había propuesto acabar con la deforestación en 2020, pero un nuevo informe ONU indica que faltarían otros veinticinco años para lograrlo. 

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El Chacú – Chaco y su biodiversidad 

El Gran Chaco Americano con una superficie de 1.066.000 km2 es una región boscosa de excepcional diversidad ambiental y social. La pluralidad de gentes, comunidades, parcialidades, animales y vegetación lo define como Chacú en el idioma quechua, que luego se corrompió por Chaco sin acento (no es coto de caza). Por su extensión constituye la mayor masa boscosa de Sudamérica, después de la Amazonía. 

Comprende el territorio: el 62,19% de Argentina, el 25,43 % de Paraguay, 11,61% de Bolivia y el 0,77% de Brasil. Un mosaico de bosques, pastizales, sabanas, ríos, lagunas, esteros y humedales, que albergan especies vegetales para la conservación de la biodiversidad. En lo social y cultural contiene una diversidad de grupos étnicos como wichís, chorotes, qom, pilagás, guaraníes por citar algunos, hacia el 1600, había más un centenar de parcialidades.

Incluye 3.400 especies de plantas, de las cuales 400 son endémicas, 150 especies de mamíferos, de las cuales 12 son endémicas, casi 500 especies de pájaros, 186 especies de anfibios y 297 especies de reptiles. A la venida de los europeos prácticamente todas las parcialidades se escondieron en el Gran Chaco para defenderse de sus enemigos, tampoco quisieron ser sus amigos. Los bosques impenetrables le sirvieron de refugio y almacenes de alimentos. 

Sus habitantes y necesidades ante los impactos negativos

Actualmente en el segundo bioma, compartido por los cuatro países, donde habitan alrededor de 9 millones de personas –mayoritariamente aborigen– rezagadas económica y socialmente, la ONU monitora proyectos en las partes, con urgentes medidas para conseguir mejorar la calidad de vida de las gentes. A pesar de estos esfuerzos, existen múltiples desafíos como el acceso a la salud, educación y agua potable, manejo sustentable de los recursos naturales, derechos humanos, oportunidades económicas y laborales, profundas desigualdades, flujos migratorios, pérdida de idiomas y culturas entre otros.

La región es altamente vulnerable al cambio climático, con temperaturas elevadas y eventos climáticos extremos, como sequías prolongadas que impactan en la disponibilidad de agua, y el suelo, por consiguiente, en la capacidad de producción a nivel familiar de la población india y criolla. La erosión de los suelos acarrea desertificación, siendo todos estos impactos por veces agudos que generan consecuencias humanitarias graves.

Se puede sintetizar que los cuatro países afrontan estas amenazas: deforestación del bosque nativo, dependencia de la producción de ganado y explotación forestal, sobrepastoreo, fuegos forestales y praderas, manejo insostenible de recursos hídricos, pérdida de biodiversidad y cambio climático. La deforestación de bosques nativos es debido a que la silvicultura tradicional que tiene un carácter extractivo y sobreexplota los bosques por madera y carbón.

Se queman los bosques vaciando los suelos para cultivo, o los residuos de cosecha para estimular la renovación y crecimiento de pasto en praderas nativas o pastos cultivados. Debido a la mala administración durante estos procesos, los fuegos alcanzan un estado incontrolable y afectan áreas muchos más amplios que pretendido. 

Se atribuye el manejo insostenible de recursos hídricos para el riego de cosechas o suministrar agua al ganado sin cumplir con las regulaciones actuales de gestión hídrica y sin evaluar suficientemente los impactos en los ambientes locales y de río abajo. 

La pérdida de biodiversidad se origina por la deforestación, reemplazo de ambientes naturales por agricultura y cría de ganado, uso irracional y abusivo de pesticida y contaminación. La sobreexplotación de ciertas especies nativas y la falta de consciencia con los temas relacionados con la conservación y el uso sustentable de biodiversidad.

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Revelación científica sobre bosques

Cuando los árboles llevan a cabo la fotosíntesis, sus hojas absorben dióxido de carbono y lo almacenan como biomasa en sus troncos y ramas a largo plazo. Una nueva investigación revela ahora otro importante beneficio climático de los árboles, también absorben metano, el gas de efecto invernadero de la atmósfera terrestre, lo descubrió un equipo internacional de científicos. 

Los microbios que viven en su corteza pueden absorber metano a una escala igual o superior a la del suelo, otra importante función como sumidero. Lograr reducciones importantes de metano en la atmósfera tendría un efecto rápido y significativo en la lucha contra el calentamiento global.

El metano es el segundo gas de efecto invernadero más abundante después del carbono, responsable de alrededor del 30% del calentamiento global. En las últimas dos décadas, las concentraciones de metano han estado aumentando por las actividades humanas, siendo 28 veces más potente que el carbono para atrapar el calor en la atmósfera.

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Penalizar la deforestación

En el Chaco argentino, se señala que detectó mediante imágenes satelitales, que durante el primer semestre del año en el norte del país se deforestaron 59.557 has, un 15 % más que en el mismo período de 2023 (51.600 hectáreas). La situación más grave se da en Chaco y en Santiago del Estero, donde la mayoría de los desmontes son ilegales.

El relevamiento realizado estima que entre enero/junio 2024, la deforestación en el Chaco argentino alcanzó las 27.148 has; en Santiago del Estero, 21.047 has; en Formosa, 7.162 has; y en Salta, 4.200 has; totalizando 59.557 hectáreas, el equivalente a tres veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires.

La deforestación se debe en gran medida por el avance de la industria agropecuaria, que busca expandir su territorio para criar ganado y sembrar soja. Estos desmontes se realizan de manera irregular y no hay suficientes controles ni multas para quienes lo hagan, por lo que la provincia de Chaco y Santiago del Estero son las más perjudicadas. La situación es más adversa actualmente con la reciente flexibilización de la normativa que protege a los bosques.

Estamos ante una emergencia climática y de biodiversidad. Más deforestación significa más cambio climático, más inundaciones, más desertificación, más desalojos de comunidades campesinas e indígenas, más desaparición de especies en peligro de extinción y más enfermedades. Hernán Giardini coordinador Greenpeace. Frente a esta situación, urgentemente se prohíban y penalicen los desmontes como los incendios forestales. En Argentina se tramita el proyecto de ley  4922-D-2020.

El mundo se había propuesto acabar con la deforestación en 2020, pero un nuevo informe indica que faltarían otros 25 años para lograrlo, los bosques sanos son esenciales en la lucha contra el cambio climático señala la ONU. 

(El autor es abogado - MAT.764 STJ CHACO- y especialista en evaluaciones ambientales).

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