El legado de San Martín y la patria en peligro
"Mis servicios estarán en todo tiempo para la patria en cualquier peligro en que se halle".
San Martín
Esa frase de referencia está en un óleo de Della Suárez del Instituto Sanmartiniano en la obra del 150º aniversario de la muerte del general San Martín. Sin duda, a raíz del oscuro trasfondo que se esconde, tras los últimos acontecimientos en investigación de un expresidente imputado, ratifica que su legado de amor y servicio a la patria no están siendo tenidos en cuenta, salvo para lindos discursos.
Virtudes del bronce
Han pasado 174 años de su muerte y si bien el contexto es otro, cabe preguntarnos, ¿qué pasó con esas virtudes que nos legó, basadas en el respeto sin codicia ni ambición de poder? Y eso que conoció la gloria y el ocaso, pero no se envaneció y supo dar el paso al costado, consideró que su presencia en el poder político "ya no solo era inútil, sino perjudicial" para el país. Algo incomprensible para nuestros dirigentes.
Estas virtudes no son propias de los superhéroes de Marvel, son las que corresponde al enfermero que trabajó bien en la pandemia, al maestro que enseña con cariño preservar la identidad nacional, el agente de seguridad que protege a la comunidad, el obrero que junto con el empresario cuidan los intereses de la patria, y no se sirven de ella, el joven que sueña con un país mejor, el sacerdote que es testigo de Cristo y sirve con humildad, el periodista que busca la verdad. En definitiva, San Martín fue un hombre común que sufrió, amó y luchó con pasión tras su propio ideal: servir a la patria.
La familia argentina está en peligro, no basta con bajar la inflación, el pueblo sufre y la casta sigue igual.
La lección de Guayaquil
En un recorte de Chaqueña del 16 de agosto de 2020, Tomas Guido –su gran amigo– cuenta la decisión del general de alejarse del Perú tras su entrevista con Simón Bolívar.
"Hoy es, mi amigo, un día de verdadera felicidad para mí", dice San Martín. Y continúa: "Me he desembarazado de una carga que no podía llevar, los pueblos que hemos libertado se encargarán de su propio destino, exonerándome de una responsabilidad que me consume".
Visto en retrospectiva, se diría ¿cómo puede ser? Luego de sus éxitos militares y pudiendo gozar de los honores, decide abdicar. Él sabía con su intuición que ambos (Bolívar y él) no cabían en el Perú. Prefiere alejarse para que no fracase su plan continental.
¿Qué dirían hoy los que ya se preparan en los Municipios, provincias y la Nación con sus tambores de guerra intentando ser candidatos otra vez y perpetuarse en el poder? Se puede ser oposición sin obstaculizar y esto implica aceptar la voluntad popular.
No entendieron al padre de nuestra patria, nadie quiere un ostracismo, es cierto; piensan en ellos y no en el servicio cuando la familia argentina está en peligro. No basta con bajar la inflación, el pueblo sufre y la casta sigue igual.
La visión latinoamericana
San Martín y Bolívar tenían claro la idea de la Patria Grande con el deseo de unir los pueblos latinoamericanos, pero al parecer si miramos nuestra realidad actual de América Latina, sus líderes tampoco han entendido la lección.
Venezuela sumida en crisis junto con sus vecinos en permanente división y un pasado dictatorial, un Mercosur que no da respuestas desde su creación en 1991. Aquel continente de la esperanza se ha convertido un escenario de pobreza y ególatras frente a un mundo globalizado.
Una máxima más
Ante este panorama con un diagnóstico difícil es necesario volver nuestra mirada ante ese óleo donde se lo ve a San Martín preocupado. Confiémosle nuestros sueños y esperanzas para que nuestros niños y jóvenes recuerden los profundos consejos del Libertador a su hija: "Inspirar amor a la verdad y odio a la mentira… inspirar amor por la patria y la libertad".












