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Festival Filarmónico: experiencia musical colectiva

Bienal del Chaco fue el escenario del V Festival Filarmónico que lleva adelante la Fundación Pradier Redes Culturales junto a la Fundación Urunday. El encuentro musical se convirtió en un espacio de perfeccionamiento y de creación colectiva que se afianza en cada nueva edición y además se fortalece como escenario de formación para jóvenes músicos.

La música propicia al individuo una riqueza de posibilidades: se trata de una lengua universal, un lenguaje metafórico, un sistema lógico, un recurso expresivo y afectivo; posee una historicidad y expresa una cultura. Y en la orquestación, la música trasciende a lo individual, pues el músico ya no es uno sino uno con el otro.  

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El Festival Filarmónico se constituye como un acontecimiento artístico que mantiene correlato con la planificación que la Fundación Pradier Redes Culturales ofrece en su Programa Permanente de Formación Musical y Conciertos. La primera edición se desarrolló en el marco de la Bienal de Chaco 2014 con en el ensamble de la Orquesta Juvenil de la región de la Bretaña (Francia) y Orquesta anfitriona con jóvenes músicos de las cuatro provincias del Nordeste Argentino.

La organización despliega una agenda de modo orgánico, articulando cada acción y gestión, en función de potenciar sus prácticas sociales y culturales. Esto implica generar un plan de acción en el que coexisten la promoción de artistas profesionales de nivel internacional, músicos empezando su carrera artística y aquellos que se están consagrando; presentaciones de orquestas en distintos puntos del país, músicos brindando clases magistrales -presenciales y virtuales- a jóvenes que se están perfeccionando en sus territorios y que a su vez son formadores; y la dotación de instrumentos generada a través de gestiones con redes de colaboración internacional.

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El V Festival Filarmónico que se desarrolló durante la Bienal del Chaco va creciendo y a la vez afianzándose en cada nueva edición con una compleja trama respaldada por vínculos institucionales que confluyen en este virtuoso canal de alternativas que hacen que una idea se vea cristalizada en múltiples modos para fortalecer la formación musical, el empoderamiento personal y colectivo de muchos jóvenes.

 Un gran proyecto cultural

Cuando se abrió la convocatoria al V Festival Filarmónico 2024, ya estaban tendidas todas las redes de vínculos y contactos activados para la sinapsis continua que presupone esta organización. Empresas, organizaciones aportantes, profesores e instrumentistas, agentes de instituciones públicas, todos con sus referentes atentos en condescendencia con este proyecto.

En esta edición participaron profesionales de la música pertenecientes al Teatro Colón, la Orquesta Sinfónica Nacional, la Orquesta Sinfónica del Teatro Argentino de La Plata y la Orquesta Sinfónica de Córdoba, entre otras. También renombradas instituciones de otros países como Alemania, Austria, Venezuela, Estados Unidos, España y Bélgica. En esta ocasión acompañaron con su experticia musical Wolfgang Wengenroth (director), Peter Nussbaumer (codirector), Lucía Luque Cooreman (violín), Lucas Scalamogna (violín), Laura Asensio López (contrabajo), Mercedes Bralo (arpa), Abigail Prian Gallardo (viola), Lucas Brass (violonchelo), Laura Falcone (flauta), Alberto Brass (clarinete), William Genz (fagot), Patrick Bryan (oboe), Ignacio Galicchio (trombón), Adriany Gómez (trompeta), Silvia Torres (tuba), Sebastián Salinas y Julián Macedo (percusión). Coorganizado por la Fundación Pradier Redes Culturales y la Fundación Urunday, el Festival Filarmónico 2024 recibió apoyo de las embajadas de Alemania, Austria, España y Bélgica radicadas en Argentina, la Universidad Nacional del Nordeste y el Club Social de Resistencia.

Formación musical intensiva y encuentro multiterritorial

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Este proceso de convocatoria formativa no excluyente, se consolida con la presencia en Resistencia, la Ciudad de las Esculturas de jóvenes músicos de diferentes regiones de Argentina (Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones, Santiago del Estero, Entre Ríos, Santa Fe, Jujuy, Tucumán, Córdoba, La Rioja, Buenos Aires, Río Negro y Santa Cruz) y también de Bolivia (Potosí). Ellos traen sus sonidos, sus historias y sus trayectorias musicales diversas. Participantes que en sus lugares de origen trabajan en orquestas, hacen docencia en música para infancias y adolescencias, estudian en instituciones musicales, dirigen orquestas o están en sus primeros pasos de formación musical, todos coinciden en el deseo de ser parte del Festival Filarmónico y lo concretan. Y esta combinación multiterritorial y de caminos musicales disímiles aporta riqueza cultural y humana.

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Ciento treinta y cuatro participantes se organizaron en clases seccionales de violines, violas, violonchelos, contrabajos, flautas, clarinetes, oboes, fagots, trompetas, trombones, tubas, cornos, timbales, triángulo, glockenspiel, platillos y castañuelas, entre otros. Se distribuyen en aulas separadas en una escuela del Chaco. Cada instrumento trabaja con sus pares en sus filas, para luego integrarse a una totalidad como las piezas del engranaje de un reloj.

Una vez revisado con las indicaciones del profesor guía, se realizan los ensayos por separado de todas las cuerdas, todos los vientos y la percusión, bajo la conducción de los directores. Una semana de formación musical intensiva los encuentra por las mañanas y por las tardes, hasta llegar a los ensayos de orquesta completa. La práctica orquestal adquiere un papel predominante. Cada fila precisa encontrarse con las otras, ya resuelto el trabajo técnico específico, para fortalecer la conversación, la solidaridad, y el trabajo musical artístico y cooperativo del grupo. 

El director acompaña el proceso formativo, articula con los profesores de filas y desarrolla un programa diario de práctica seccional y de orquestación. Diferentes iniciativas amplían la oportunidad formativa: las mañanas se inician con un precalentamiento musical, las siestas se interrumpen con clases de dirección orquestal despertando ciertas curiosidades como en esta ocasión una ejecución circular. Las tardes se extienden, terminados los ensayos, entre comentarios y anécdotas se va armando la ronda para compartir y conocerse. Propuestas espontáneas que invitan a distender es así como una tarde suena un n’viké dando lugar al intercambio cultural inevitable.

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Luego de la semana intensiva de formación se realizaron dos conciertos. Un concierto de cámara en el Complejo Cultural Guido Miranda, en el que profesores, participantes y director en carácter de pianista llevaron adelante cuartetos, tríos, octetos, nonetos y más formaciones, según el programa. También, se concretó el Concierto Sinfónico Orquestal, producto de la práctica y ensayo realizado en el Domo del Centenario de Resistencia con 130 músicos en escena interpretando las obras que conformaron el repertorio trabajado constituyéndose además en el corolario de la Bienal del Chaco con una enorme participación comunitaria a sala llena.

Fundación Pradier Redes Culturales considera que es muy propicio escenificar el despliegue artístico del Festival Filarmónico el marco de la Bienal del Chaco porque está hermanado en la concepción en la que se entraman ambos acontecimientos. El modo en el que conviven la enorme diversidad de artistas representando dimensiones y cosmovisiones de diferentes latitudes, así como también poniendo en valor la federalización y transversalidad de la formación cultural en el país. 

La continuidad es parte del flujo que promueve este quehacer creativo. Entonces, finalmente, el director, en conjunto con el equipo de profesores y César Pradier -presidente de la Fundación- y su equipo, realizan las primeras definiciones respecto a las necesidades educativas, la continuidad del proceso formativo musical y las posibles obras musicales del programa para el VI Festival Filarmónico, previsto en el marco de la Bienal del Chaco 2026. 

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Cada Festival Filarmónico no puede pensarse sin proyectar el siguiente. La energía volcánica emergida en este encuentro, se ve expandida hacia horizontes inusitados. Toda la fuerza creativa y la sensibilidad se dilatan en la certeza de replicar nuevas y vitales experiencias. 

Fundación Pradier

Fundación Pradier Redes Culturales propone desde su origen, en 2012, trazar horizontes ante la mirada anhelante de muchos jóvenes que se saben abrazados por la música. Nuestro país no escapa a los modelos de centralización en sus ofertas de educación superior, por lo que las oportunidades para formarse musicalmente en el alto perfeccionamiento en las diversas localidades de nuestra vasta geografía nacional, no sólo se ven lejanas a las posibilidades sino también obturan sueños de todos aquellos actores sociales que creen en el arte como una fuente de riqueza cultural inagotable para sus territorios. A causa de dificultades de logística, movilidad, o falta de sostenibilidad, muchos proyectos se discontinúan, empujando a estudiantes al abandono de la experiencia musical. 

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El equipo de la Fundación Pradier Redes Culturales está integrado por César Pradier (presidente), Blanca Rosa Vía (directora ejecutiva), Juan del Mármol (producción ejecutiva y comunicación), Sabrina González (coordinadora pedagógica) y se suman Cynthia Lupia, Ana Rubiolo, Stefanía Sans, Raimundo Berti, Rodrigo Pérez y Federico Julián (producción ejecutiva y musical, registro y comunicación, sistematización) y Irmgard Münchgesang (preparación previa en territorio).

Encuentro emotivo

Los representantes diplomáticos de varios países estuvieron en Resistencia para visitar la Bienal del Chaco. Entre ellos estuvo presente Peter Kveck -embajador de Hungría-, quien tuvo oportunidad de hablar en húngaro con la abuela de un participante de la orquesta proveniente de Coronel Du Graty donde la colectividad tiene una importante delegación. Fue un momento de emoción, recuerdos de la familia y su inmigración en Chaco. Estas historias y encuentros dan cuenta de la afluencia pluricultural de nuestra región.

Orquesta en equilibrio

En la práctica orquestal, se despliega una conversación en plural, un ida y vuelta, la escucha atenta y el acompañamiento al otro, el silencio, la respuesta a tiempo. Cuando las cuerdas, los vientos y la percusión se entrelazan en el diálogo musical, la solidaridad se pone de manifiesto. Cada una de estas secciones posee su propia identidad.

El instrumento de cuerda nace dentro de un lugar cerrado, necesario para la acústica y proyección del sonido, mientras que los vientos tienen una historia más antigua y provienen de las bandas o fanfarrias al aire libre, ya que su frecuencia de sonido permite viajar en el aire a gran distancia sin necesitar de la cámara -un lugar cerrado para sonar-, y con un volumen de decibeles mucho mayor.

Cuando se suman todos los instrumentos en la orquesta es necesario realizar un equilibrio, y la interpretación de fuerte o suave en la partitura es diferente para cada quien, ya que, para no tener la primacía, los vientos deben bajar la intensidad y las cuerdas subirla, para generar un equilibrio sonoro llamado balance.

Conclusiones

Fruto de todas las actividades concretadas en julio pasado, los músicos participantes tuvieron la iniciativa de continuar con diversas acciones formativas en sus territorios y de manera articulada con la Fundación Pradier Redes Culturales. También el armado de una red musical en la Argentina para compartir información, agenda y otras acciones. Esto significa que el espíritu de camaradería, compromiso y deseo de seguir formándose y construyendo posibilidades que se vive durante el Festival Filarmónico, tanto en las clases de instrumentos como en el encuentro del ensayo orquestal y en actividades de convivencia cotidiana interculturales, despierta gran interés por la continuidad y proyección de iniciativas formativas para llevarlas adelante de manera cooperativa. Así, la práctica orquestal se constituye como modelo de reproducción de nuevas relaciones.

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En otro nivel de evaluación, se evidencian diversas dificultades que ponen la mirada en proyectar otras estrategias para el desarrollo de los territorios a fin de acercar instancias de capacitación y perfeccionamiento que logren evitar el éxodo de los jóvenes de sus localidades con la repercusión socio cultural que supone esta suerte de ausencia de alternativas para un ecosistema que debe nutrirse, más no despojarse. Se observa también la debilidad en algunas formaciones académicas en áreas como la producción, la mediación y la gestión cultural del arte y sus componentes culturales, políticos y sociales que aparecen como herramientas cruciales en los procesos de expansión, de sus áreas de influencia y circulación por falta de entrenamiento y recursos técnicos para el desarrollo.

Otro tema que se planteó fue que algunas formaciones no perciben cátedras para instrumentos como percusión, arpa y otros no tan tradicionales, restringiendo posibilidades de exploración de obras con sonoridades poco abordadas del repertorio sinfónico y dejando incompletos los procesos de formación de orquestas. También se concluyó en la necesidad de profundizar áreas de composición que induzcan a profundizar la experimentación creativa en función de ampliar la producción de obras de autores contemporáneos. Como una necesidad, surge la restauración, reparación y calibración que requieren los instrumentos por lo que se concibe a la luthería como un conocimiento especializado necesario, inherente al campo de la música.

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Esto es posible mejorar gracias a la sinergia de voluntades que ven en la música y el arte un camino de transformación social.

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