Armagedón histórico y cultural
Señor director de NORTE:
La cristiandad católica del mundo conmemora y celebra la festividad de dos grandes fundadores San Ignacio De Loyola (31 de julio, fundó la Compañía de Jesús, aprobada en 1540 por el Papa, y vinieron a América en 1585) y San Alfonso de Ligorio (1 de agosto, fundó la Congregación Redentorista en 1732 y vinieron a la Argentina en 1883). Tanto los hijos de San Ignacio como los de San Alfonso llevaron el mensaje del evangelio de Jesús a todos los continentes, y testimoniaron con su palabra, su ejemplo y su vida, la verdad y la certeza de lo que no se ve: la fe y la esperanza cristiana. Fundaron escuelas, colegios, universidades, hospitales, y levantaron viviendas y pueblos enteros en todo el territorio que evangelizaron. Ellos fueron y todavía lo son un instrumento de la gracia de Dios, que da vida y sostiene a la gran mayoría de nuestra nación. Son como un camino que se usa y se olvida, o como el aire que nos permite vivir, que todos respiramos y nadie agradece. Y la decadencia espiritual, moral, cultural, institucional y económica en que hoy vivimos, se debe a que no hicimos ni hacemos lo que nos enseñaron. Está escrito: "Yo soy el camino, la verdad, y la vida, y si alguien quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz de cada día, y que me siga" y "amaos los unos a los otros" (Jesús).
La ideología fundacional y constitucional argentina: cuando hablamos de ideología, estamos suponiendo al hombre como un ser en sociedad, como "animal político". El término ideología significó cosas distintas a través de la historia, pero hoy podemos decir que hay un concepto común aceptado. El filósofo Max Scheller es uno de los que se ocupó del problema de la ideología, y lo estudió en el marco d la sociología del saber. La sociología del saber es en general sociología de las ideologías. Por eso podemos ensayar una definición de ideología como el conjunto de ideas y doctrinas, morales, filosóficas y religiosas que acepta y posee un individuo, o un grupo político, o una clase social, o una nación; y que dan sustento y razón de ser a su vida, a sus leyes, a su visión del mundo y al sentido de la historia; y se expresa en las normas constitucionales, legales y morales, en su tradición, en los usos y costumbres, que rigen a la sociedad. Es su "modo de ser existencial".
Enseña Bidart Campos que "en la Constitución argentina reconocemos una ideología que le infunde un espíritu intangible. Todo régimen y toda política tienen su ideología, sus ideales operantes, su idea de derecho, su filosofía. Creencias, principios, pautas fundamentales que significan una toma de posición valorativa, forman un sistema ideológico que vertebra, inspira y moviliza a toda constitución. En la nuestra, la ideología subyacente aflora a través de todo el contenido, el Preámbulo incorpora y anticipa las pautas supremas de nuestro régimen político, a modo de síntesis ideológica". Y continúa: "El Preámbulo da cabida inmediatamente a una invocación religiosa: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia. No es una jaculatoria vana, sino una confesión cargada de sentido político. Nuestro régimen es teísta; no ateo, ni neutro. Valora la religión como factor de cultura, y dentro de esa religiosidad, recogerá en el articulado de la Constitución al catolicismo como religión preferida: la Iglesia Católica será una persona jurídica de derecho público o de existencia necesaria. La mención de Dios, como fuente de toda razón y justicia, equivale a confesar la creencia en que la medida de lo razonable y de lo justo, está referida a Dios. Y el patrón o estándar para el derecho positivo reside en el derecho natural".
Todos los proyectos constitucionales argentinos decían lo siguiente: "La religión del Estado es la Católica Apostólica Romana, que será protegida por el Gobierno y respetada por todos sus habitantes" (art. 8). El proyecto de Juan Bautista Alberdi, decía: "La Confederación adopta y sostiene el culto católico y garantiza el de los demás" (art.3º). Alberdi dice en su obra Bases: "La religión debe ser el primer objeto de nuestras leyes constitucionales, pues es a la complexión de los pueblos lo que la pureza de la sangre a la salud de los individuos". La Corte Suprema de Justicia de la Nación en el Tomo 53, pág. 188, de los Fallos, dice: "Es innegable la preeminencia consignada en la Constitución Nacional a favor del Culto Católico Apostólico Romano al establecer la libertad de todos los cultos". En la Argentina existe la libertad de cultos, pero no la igualdad de cultos, porque la Constitución le da preeminencia al culto católico apostólico romano.
El 26 de mayo de 1810, la Junta proclamaba: "Fijad, pues, un celo activo y una contracción viva y asidua a proveer por todos los medios posibles, la conservación de nuestra religión santa". Y el 22 de noviembre de 1810, la Junta estableció el llamado "Tratado de las obligaciones del hombre para con Dios, para consigo mismo, y para con los demás seres humanos", que estuvo vigente hasta 1884. El 24 de marzo de 1816, el Congreso de Tucumán se instala y toma juramento a los congresales: "¿Juráis a Dios nuestro señor y prometéis a la patria conservar y defender la religión católica apostólica romana? Dijo Nicolás Avellaneda: "Todos los actos de nuestros Próceres estaban revestidos de la religiosidad católica". El General San Martín nombró a la Virgen del Carmen, patrona del Ejército de los Andes. El general Belgrano nombró a la Virgen de La Merced, generala del Ejército Argentino. Tanto San Martín como Belgrano pusieron su espada en las manos de la virgen diciendo: "Tú eres la señora que combates por nosotros, madre de Dios bendícenos". El Preámbulo de la Constitución de 1853 dice: "Invocando la protección de Dios fuente de toda razón y justicia, ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución para la Nación Argentina"; y el art. 2: "El Gobierno Federal sostiene el culto católico apostólico romano". En 1994, la Reforma constitucional mantuvo el art. 2; y eliminó el requisito de la religión para ser presidente. La República Argentina, por voluntad del pueblo de la nación, desde sus orígenes fue constituida sobre la visión cristiana católica de la vida. Argentina es histórica y culturalmente católica, aunque respetuosa de todos los demás credos, que han convivido sin conflictos en toda nuestra historia.
Humanismo cristiano católico: el que con mayor exactitud debería llamarse humanismo judeocristiano; porque el cristianismo católico asumió y transmitió a la humanidad, los valores y la visión del hombre y del mundo, elaborada en el Antiguo Testamento, por los profetas de Israel, y perfeccionada en el Nuevo Testamento; y esa visión del hombre y del universo es la que dio base a la civilización occidental, dentro de la cual vivimos y nos movemos. Y ella ha sido la que dio sustento y razón de ser a nuestra vida, a nuestras leyes, a nuestra visión del mundo y al sentido de la historia; y se ha expresado en las normas constitucionales, legales y morales, en nuestra tradición, en los usos y costumbres, que rigen a nuestra sociedad. Es nuestro "modo de ser existencial", el modo de ser "argentino". Y contra ese humanismo difundido por los misioneros: franciscanos, jesuitas, redentoristas, salesianos, etc.; se atentó y se atenta desde los tres poderes del gobierno nacional que conducen la Argentina y a todos, hacia el modelo social de Sodoma y Gomorra.
Por eso hablamos del Armagedón histórico cultural, porque en esa batalla están en juego nuestra vida terrena y nuestra vida eterna….
¿Y qué hacemos como pueblo-nación? Recordemos lo que dijo Julio César a sus legiones romanas antes de entrar en batalla: "Los cobardes mueren mil veces, los valientes, sólo una vez". Debo confesar aquí, que después de leer cientos de libros durante miles de horas, recién ahora he comprendido espiritualmente lo que San Pablo llama "la locura del amor de Dios por sus criaturas", cuando descubrí esa locura en dos frases del Evangelio dichas por Jesús a sus discípulos y seguidores: "Como mi adre me amó a mí, así os he amado yo" y al despedirse dijo: "Amaos los unos a los otros". El que ama necesita al ser amado y se ocupa y se preocupa por su bienestar, como un padre y una madre por sus hijos. ¿Cómo de grande es el amor del padre por su hijo? Es infinito y eterno. Quiere decir entonces que Jesús nos amó y nos ama con amor eterno e infinito, nos necesita y se preocupa por nosotros, y eso es una locura para la razón humana, es algo incomprensible. En las bodas de Caná se quedaron sin vino y María les dijo a los servidores: "Hagan lo que Él les diga" y el agua se convirtió en vino. ¿Y qué tal si los argentinos probamos y nos "amamos los unos a los otros" con un poquito de esa locura? ¿Y si hacemos lo que Él nos dijo? Volvamos a nuestras raíces; Argentina, levántate y anda.
JORGE ANTONIO GAIT
RESISTENCIA
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