Motor que funciona con agua: el mito regresa
Las redes sociales tienen la dudosa virtud de haber recreado viejos mitos desechados por la realidad hace décadas.
La llamada "viralización" pone a esos temas nuevamente en escena con miles de opiniones que pretenden darle algún tipo de identidad, la mayoría de ellas equivocadas.

El caso más emblemático de estas "fake news" impulsadas por la buena voluntad más que por las evidencias, es la del motor que funciona con agua.
Hace tiempo se sabe que el agua no hace funcionar a ningún motor de combustión interna, aunque uno de sus componentes, el hidrógeno, es altamente inflamable y a partir de ahí comienza la gran confusión.
EL CASO ESPAÑOL
Hay un caso emblemático que se conoció en España cuando en 1970 Arturo Estévez Varela diseñó, creó y patentó el primer motor de agua español que para unos resultó ser un fraude, pero para otros una revelación víctima de una conspiración petrolera.

Estévez presentó públicamente, por primera vez en 1971, un generador de hidrógeno comúnmente llamado "motor de agua". Para promocionarlo y dar evidencias de su funcionamiento, Estévez Varela realizó el mejor marketing posible por aquel entonces, recorrió gran parte de la península ibérica haciendo funcionar un ciclomotor con su invento.
El "secreto" era una pasta creada con una "piedra" misteriosa que al mezclarse con agua generaba el hidrógeno necesario (algo similar a la piedra de carburo de calcio para generar acetileno gaseoso).
Varela nunca reveló que era ese ingrediente, pero cuando la cosa se puso seria llegó a oídos del dictador Franco, que encargó un análisis técnico y científico a un grupo de ingenieros.

Tras las conclusiones lapidarias, los ingenieros precisaron que el material secreto era boro y, además, cuenta la leyenda que el dictador mencionó "ya se ha hecho bastante el ridículo".
Tras el rechazo al "motor de agua" de Arturo Estévez Varela comenzaron los rumores de un posible complot realizado por empresas petrolíferas y energéticas para silenciar el invento.
Finalmente el español consiguió un inversor que después de algún tiempo lo llevó a tribunales, donde Estévez Varela fue condenado por estafa y la historia se diluyó.
Hoy las redes sociales pululan de seudos inventores que desarrollan motores mágicos que utilizan electricidad para descomponer el agua en oxígeno e hidrógeno despreciando el hecho de que se gasta más energía para producir el gas que la que este genera haciendo marchar un motor.










