Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°

Ana Borzone: "Hay que declarar la emergencia educativa, evaluar desde Primer Grado y constantemente para evitar la repitencia"

En esta entrevista, la especialista en alfabetización que lidera el proyecto "Queremos aprender", con resultados exitosos en varias provincias, habla de la imperiosa necesidad de transformar la educación: "La escuela tiene que reaccionar", dice.

FOTOEDUCACION2.jpg
Revisar los aprendizajes de lectura y escritura en tercer grado ya es tarde, dice Borzone. Hay que comenzar en primero.

Habla con vehemencia. Desde hace años, y cada vez con más apremio, Ana María Borzone
pide una transformación en la enseñanza de la alfabetización en el país. Es una cruzada que
encuentra su justificación en el bajo desempeño de los estudiantes, que, en los últimos
tiempos, han mostrado estadísticas muy preocupantes: uno de cada dos alumnos de tercer
grado no comprende lo que lee.
Mientras la metodología actual busca que los estudiantes "descubran" las palabras, "Queremos
aprender", el proyecto que lleva adelante Borzone, hace hincapié en el desarrollo de la
conciencia fonológica; esto significa que se trabaja sobre el valor sonoro de cada letra.
Queremos aprender se ha llevado a cabo en varias provincias y las experiencias, dice Borzone,
han dado muy buenos resultados: todos los chicos que terminan primer grado saben leer y
escribir.
"Queremos aprender" comienza en preescolar y en primer grado con un tipo de lectura en eco:
primero se lee todo el texto en compañía de la maestra o el maestro, luego se trabaja en la
comprensión del mensaje y finalmente se van leyendo fragmentos para que los chicos
incorporen la prosodia. De esta manera hay una lectura dialógica interactiva en la que los
estudiantes se forman una representación mental de lo que se lee.
En esta entrevista, Borzone habla de "Queremos leer", pero también de la necesidad de liberar
a la alfabetización de ciertos paradigmas basados antes en la ideología que en la evidencia
científica. "La alfabetización es una gran estafa: todos se relajaron diciendo que en algún
momento ese chico iba a aprender.", dice. Y también: "La escuela tiene que reaccionar", "Yo les
diría a todos los que niegan la ciencia de la lectura que consideren que la anestesia no sirve
porque es tradicional y que se operen sin eso".

FOTOEDUCACION.jpg
Ana Borzone, líder del proyecto "Queremos aprender".

—En estos días se ha hablado mucho sobre la pertinencia de anular la repetición de
cursos de los estudiantes. Si bien el debate fue sobre el nivel secundario, en el caso de
un chico de primer grado que termina el año sin estar alfabetizado, ¿cuál es su posición?
—Mi posición no es nada nueva. Es la posición que ha tomado la ciencia desde hace
muchísimos años, que es evitar la repetición. Lo cual no significa que algunos chicos no tengan
que repetir. Ahora, qué pasa en otros países: a mitad de año se hace una evaluación y los
chicos que tienen un desfase reciben una intervención más intensiva. Acá, en cambio, se
anularon las evaluaciones porque son estigmatizantes.
— ¿Qué implica la intervención?

—Después de la evaluación, donde uno puede determinar si un chico tiene alguna dificultad
específica, se lo pasa a un grupo más pequeño con un trabajo diario intensivo para enseñar la
conciencia fonológica, enseñarle las letras, muchísima práctica. Esto inclusive cambia el
diagnóstico de dislexia. En la Argentina parecería que tenemos un 90% de chicos disléxicos, lo
que es imposible: solo podría haber alrededor de un 4%. Todos los demás son chicos que no
aprendieron porque no les enseñaron. Por eso se impone en el mundo esta perspectiva de
respuesta a la intervención. Pero, si la estrategia del sistema escolar es que haya gabinetes
con profesionales que tienen la misma formación en enseñanza que los docentes, es más de lo
mismo, No vas a ir ni para adelante ni para atrás.
— ¿Esa misma formación tiene que ver con la...?
—Con la metodología. Pero volvamos. A mitad de año seguís con el grupo total, pero los que
están desfasados, que puede ser un 15%, trabaja un tiempo extra en grupos pequeños. Y, de
ese 15%, puede que un 4-5% no responda a la intervención intensiva. Ahí hay que analizar qué
sucede y, si fuera necesario, esos chicos tienen que repetir. Pero antes están todas esas
instancias. El problema es que acá se usa una metodología que ya desde la década del 40 se
sabía que iba a generar una tragedia, y, entonces, mucho menos se va a tomar la línea de la
intervención. Mi respuesta a la repitencia es que vayamos evaluando ya a mitad de año de
primer grado, de manera que ningún chico quede por detrás de los otros.
— ¿Cómo es el estado de la alfabetización en la Argentina?
—Es la gran estafa. Todos se relajaron diciendo que en algún momento ese chico iba a
aprender. Esa estafa sigue vigente, porque todos hablan de evaluar en tercer grado. ¡No
señores! Hay que trabajarlo en primer grado. Como siempre fue y como tiene que ser. Nosotros
tenemos escritura y lectura y comprensión con chicos de primer grado.

FOTOEDUCACION3.jpg
Revisar los aprendizajes de lectura y escritura en tercer grado ya es tarde, dice Borzone. Hay que comenzar en primero.

—Cuando dice "Nosotros", ¿a quién se refiere?
—Al programa "Queremos aprender", que aplicamos en forma piloto. El programa tiene ejes en
la oralidad, el vocabulario, la estrategia de comprensión, mucha práctica. Pero nuestra
propuesta no es sólo conciencia fonológica, porque ahí hay otro error repiten como loros, sin
tener ni idea. La conciencia fonológica se desarrolla en Jardín, en los primeros meses de primer
grado y después, una vez que los chicos dominan todas las correspondencias y no omiten
letras, ya está. Tenemos chicos en Corrientes, que empezaron a mitad de año con nuestro
programa: se trabajó en forma muy intensiva, se capacitó a los docentes y los chicos escribían
textos en primer grado. No es ningún milagro. Lo que pasa es que se requiere de una decisión
política muy fuerte porque, por supuesto, te vas a encontrar con una discusión ideológica, no
científica, que lo único que ha hecho ha sido destruir a los que pretendía proteger.
— ¿Por qué se espera hasta tercer grado para tomar pruebas de comprensión lectora?
—La escuela no tiene que esperar a tercer grado. La gran estafa ha sido tapar el fracaso de
una metodología que ya se sabía que iba a fracasar diciendo que en algún momento iban a
aprender. Entonces, la escuela tiene que reaccionar. Lo que pasa es que la escuela está sujeta
a las decisiones de los ministerios, que no siempre toman decisiones adecuadas a lo que dice

la ciencia. Muchas veces toman decisiones políticamente adecuadas para ellos, pero no para
los chicos.
— ¿Por qué dice que interviene la ideología en un campo como la alfabetización, que, a
priori, no parecería tener ningún vínculo político?
— ¿Cuál es la ideología? Que, si vos evalúas al chico, lo estás estigmatizando. Entonces no
podés evaluar. Además, se toma una teoría inválida desde hace años: "el chico aprende solo".
Somos seres sociales, nacemos y somos seres sociales. Aprendemos cuando otro nos enseña.

—Lo decía Vygotsky.
—Claro. Pero toman una teoría y la llevan a un extremo. No es cierto que el chico aprende solo,
no construye conocimiento solo.
—Esa sería una interpretación extrema de Piaget.
—Es que el planteo que se hace tomando a Piaget en el marco de la enseñanza es un planteo
circular, y un planteo circular en ciencia carece de valor explicativo, es desechable. Y, sin
embargo, no ha sucedido. ¿Por qué? Porque los que defienden esta metodología se han
atrincherado en la provincia de Buenos Aires. Así que el 40% de los chicos del país está
condenado a ser analfabeto. Y hay que decirlo con todas las letras. Porque un país de
analfabetos es un país que se pierde y es muy difícil de recuperar. Ese es el problema de
defender lo indefendible. Y, además, durante todos estos años se ha formado a los docentes en
esa línea, que no conocen otra. Lo que se ha sostenido es que enseñar a un niño impide que
descubra por sí mismo. Gracias a ese lema tenemos un país de analfabetos. Los chicos
todavía en secundaria están intentando descubrir la rueda y el fuego. Yo estoy muy
preocupada. Habría que hacer la experiencia —pero tampoco se hace— de ver cómo los
chicos que están en la secundaria casi no pueden trazar las letras. No han desarrollado la
motricidad fina. Se ha negado la ciencia. Yo les diría a todos los que niegan la ciencia de la
lectura que consideren que la anestesia no sirve porque es tradicional y que se operen sin
anestesia.
—Con respecto al Plan Nacional de Alfabetización, ¿qué cambios espera que suceda a
partir de la convocatoria del Consejo Federal de Educación?
—Ya desde el momento que hablan de tercer grado, no espero nada. Es cierto que nosotros
estamos trabajando con algunas provincias. Pero va a ser un trabajo muy arduo. Empezamos
con Mendoza en el 2016. El año pasado se sumaron San Luis y Corrientes. Este año se sumó
Chubut. Hay una perspectiva de cambio, pero va a llevar mucho tiempo porque los docentes
están formados en otra línea.

FOTOEDUCACION1.jpg
Una evaluación a mitad de año podría identificar los desvíos en el aprendizaje y hacer que los estudiantes tengan un trabajo diferenciado e intensivo.

— ¿Cómo toman los docentes la metodología?
—Son los primeros que se suman. Algunos, por supuesto, ofrecen resistencia, pero los
docentes quieren que los chicos aprendan. Esa es la gran incoherencia, porque, por un lado,

estamos cambiando la forma de enseñanza, pero por el otro, si a los docentes en su formación
inicial no les das los instrumentos de la ciencia de la lectura, cuando llegan al sistema hay que
empezar todo de nuevo. Afortunadamente, ahora parece que en Mendoza se van a formar
profesores de los institutos en esta línea; una línea en la que se deberían haber formado hace
ya 40 años. Tenemos un gran retraso. A fines de los 80, cualquier cosa que hacías era
dictadura. Entonces, si enseñabas era dictadura, si corregías era dictadura, si evaluabas era
dictadura. Ahí estaba la ideología, ahí estaba el discurso. Son muchas generaciones perdidas.
Tiene que haber un cambio rotundo. Seguir insistiendo con tercer grado es un grave error.
— ¿La pandemia provocó un quiebre?
—La pandemia no hizo absolutamente nada. Habrá acentuado un poco una situación, que ya
era desastrosa. Nosotros tenemos datos del grupo con el que estábamos trabajando en forma
piloto en la pandemia. Esos chicos tenían el material, porque se los habíamos dado en marzo, y
la maestra trabajó con ellos a través de Zoom. Los chicos aprendieron a leer y escribir en
primer grado. Lo único que hizo la pandemia fue poner al descubierto algo que tapaban.
Encontraron la excusa para atribuir el fracaso, pero no: esto se arrastra desde hace tiempo y
cada vez está peor. Me preocupa el segundo ciclo, porque si el chico ingresa a cuarto grado
apenas leyendo y escribiendo algunas palabras, ¿cómo trabajan los docentes? ¿Y los docentes
de la secundaria? Si los chicos no leen ni escriben, ¿cómo pueden aprender las materias? Hay
que sacar la Ley de Emergencia Educativa y durante todo el sistema tiene que dedicar dos
años a alfabetizar, a enseñar: a leer y escribir.
— ¿Todos los docentes?
—Todos los docentes de todos los grados de la primaria y de todos los años de la secundaria.
Es la única salida a corto plazo. Si no, vamos a seguir perdiendo generaciones. Ya estamos en
junio. La perspectiva es muy triste. Políticamente, yo no entiendo cómo se maneja un cambio
tan abrupto, pero, si no cambiás, vas a tener los mismos resultados. Lo bueno es que la
sociedad ha tomado conciencia. Los padres han tomado conciencia. Ya no creen que haya que
dejar al chico para que aprenda solo.
— ¿Gracias a la campaña "No comprenden lo que leen", de Argentinos por la
Educación?
—Hay distintos movimientos, y eso quiere decir que la sociedad se está movilizando y está
pidiendo que los chicos aprendan a leer y escribir. Pero ¿quién los oye? No han cambiado y
siguen aferrándose cada vez con mayor fuerza para no cambiar.
— ¿Quién debería empujar el cambio?
—No lo sé, porque esto, en algunos países, ingresa en el tema de salud. Esto es interesante: el
tema de la educación entra en el ámbito de la salud, en el sentido de la mala praxis. Si vos no
le enseñás a un chico a leer y a escribir, no estás desarrollando su cerebro. En 2015 se
observó que la falta de estimulación —la falta de enseñanza— genera un desarrollo inferior en
el cerebro. Ya no se trata de que algún día aprenderán: estás atentando contra la salud de ese
chico. Se quiere imponer en educación un juicio por mala praxis.

—Sería patear el tablero.
—Por supuesto, cambia todo. Tenemos una epidemia de analfabetismo. ¿Cómo la
solucionamos? Hay que llamar a los expertos, no a los amigos. ¿Vos decís que sos especialista
en lectura? Demostralo. Si yo soy cardiocirujana, antes de que me prestes tu corazón voy a
tener que demostrar mi trayectoria, ¿no es así? En el caso de la lectura tiene que ser igual.
Tenemos pocos recursos humanos, pero ni siquiera son bien aprovechados.
— ¿Qué haría si estuviera en un lugar de decisión?
—Yo declararía la emergencia educativa. Y evaluaría a fin de primer grado. Les damos los
instrumentos, les damos las herramientas, les damos la capacitación: Si no los quieren tomar y
esos chicos no aprenden, van a tener que responder: juicio penal.


(Publicado en Infobae)

Más de educación+ Ver todas
Te puede interesar