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Noetinger Lepetit S.A. La Escondida

El gobierno argentino concesiona en el año 1904, en Buenos Aires, a Carlos Noetinger y a Roberto y Emilio Lepetit , 120.000 ha de monte en la provincia de Chaco, con el propósito de exportar madera de quebracho a la fábrica Dufour & Lepetit de Sampierdarena (Génova, Italia), donde este se transformaba en tanino.

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La empresa se denominó Establecimiento agrícola-ganadero San Carlos Noetinger & Lepetit S.A. Desde sus inicios la empresa se dedicó a la ganadería con la cría de Aberdeen Angus y más tarde a la cruza con cebú adaptándose al clima chaqueño.

En 1916, fallecía Carlos Noetinger y quien heredaría este emporio Enrique Noetinger, que era un muchacho muy joven, radicado en Buenos Aires y estudiante de Arquitectura. Desde aquel momento intercambió estudio con la atención de la estancia.

En el año 1919 se recibe de arquitecto y se radica en el Chaco, abocándose de lleno a la atención de sus tierras. La idea era realizar tareas ganaderas y forestales, surgiendo primero la Estancia San Carlos y a partir de ahí, cuando esta marchaba a pleno, dedicarse a la explotación del tanino. En el año 1923, junto con sus socios Lepetit, fundó Noetinger Lepetit S.A.

Para aquel entonces comenzaron a exportar la madera argentina en rollizos, cuyo extracto era cada vez más requerido por una industria curtiente que ya se encontraba entre las más relevantes de la naciente industria italiana. Los rollizos partían desde el puerto de Santa Fe a Génova, donde existía una fábrica de extracto de quebrachos.

En 1925, como consecuencia de la prohibición de exportar de Argentina madera sin procesar, se decidieron a construir una fábrica de taninos y el lugar elegido fue La Escondida, precisamente a la vera de la laguna La Escondida (denominada así por estar oculta entre espesos bosques, reservorio natural suficiente para atender la demanda de agua blanda, libre de sales, que requería este tipo de industria).

Enrique Noetinger le pidió a Demetrio Baranda consejos para la instalación de la fábrica, quien la planificó con una estructura similar a la suya, además le recomendó a Nicolás Koch para la construcción. Koch tenía en Buenos Aires talleres donde producía componentes para establecimientos tanineros. En octubre de 1926, el proyecto estaba en ejecución.

El establecimiento se encontraba entre las estaciones de Fortín Aguilar y Lapachito del Ferrocarril Central Norte Argentino, en campos de la compañía Noetinger Lepetit. Enrique Noetinger además de dirigir la empresa fue presidente del Laboratorio Lepetit S.A. y de Cerámicas San Lorenzo S.A.

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