Sin embarques de soja ni maíz desde el puerto de Barranqueras
Alertan por la crisis de la bajante del río Paraná y su impacto en la producción agrícola del Nordeste. Alegan desde Colono SA que enfrentan una de las campañas de acopio y embarque más complicada de los últimos años.
SÁENZ PEÑA (Agencia). La persistente bajante del río Paraná, que se ha mantenido en niveles históricamente bajos desde 2019, continúa afectando gravemente a diversas actividades económicas en el Noreste argentino.

Este fenómeno no solo impactó en la navegación y el transporte fluvial, sino que también tuvo serias repercusiones en la producción agrícola de la región. La situación se agrava aún más por las condiciones climáticas adversas que afectaron a la cosecha de soja y maíz, dos cultivos clave para la economía local.
Juan Camarasa, operador de la empresa de logística agrícola "Colono", describió el panorama de la crisis y el grave problema de la bajante del río Paraná y sus consecuencias en el puerto de Barranqueras. "La combinación de bajos rindes y la mala calidad de los granos debido a condiciones climáticas adversas ha hecho que este año sea particularmente difícil", dijo.
COMPLICACIONES EN SOJA Y MAÍZ
"Es un año muy difícil para los que damos servicios de logística y fundamentalmente para los productores, que son los que nos ayudan a hacer el trabajo. Tuvimos calores muy fuertes durante muchos días y eso afectó fuertemente a la soja y también al maíz", afirmó Camarasa.
Además, explicó: "En términos de rindes, muy por debajo de los promedios históricos chaqueños y en cuanto a calidad, también con muchos problemas. De bajo peso de grano, de los granos dañados, además del poco grano y pocas chauchas logradas, los granos que se lograron son de muy bajo peso y con problemas de verde, con problemas de daños", explicó Camarasa.
BAJANTE SOSTENIDA DEL PARANÁ
Sin lugar a dudas la bajante del río Paraná fue un factor crucial que exacerbó esos problemas. Al respecto, mencionó que históricamente el río ha sido una vía de transporte vital para la exportación de productos agrícolas. Sin embargo, la falta de dragado y el aumento de la sedimentación provocaron que muchas zonas del río sean prácticamente intransitables, especialmente para el puerto de Barranqueras.
"Nosotros hace 3 o 4 años, con 1,80 m, 2 m del hidrómetro de Barranqueras, podíamos operar. Ahora necesitamos prácticamente 1 metro más", señaló Camarasa, y aseguró que "la disminución de la marina mercante nacional también ha complicado la coordinación de embarques, ya que hay menos navieras operando en la región".

SIN OBRAS DE MANTENIMIENTO
"Donde no se puede navegar en estas condiciones de aguas bajas es el riacho Barranqueras. No tiene obras de mantenimiento significativas de dragado hace muchos años, y hay un proceso natural de sedimentación, el cual año a año, de no realizar el mantenimiento, se va acentuando", dijo.
Además, aseguró que la reducción en el nivel del agua obligó a las empresas de logística a cambiar sus métodos de transporte, recurriendo más al transporte terrestre, lo cual es significativamente más costoso y menos eficiente. "Nosotros como Colono, nos hemos reconvertido en los últimos años a hacer mucha logística terrestre y por camiones. Hemos venido operando así los últimos dos o tres años, con mucha logística de camión de arrime y también de despacho, a Rosario, y algunos centros de consumo local y regional", comentó.
SITUACIÓN EN PARAGUAY
La situación en Paraguay, donde también se cultiva soja que se transporta a través del río Paraná, muestra una realidad diferente. "A pesar de las dificultades, el flujo de exportación desde Paraguay ha continuado de manera regular, lo que resalta las diferencias en la gestión de las vías fluviales entre ambos países.
Al respecto, Camarasa señaló al portal Agroperfiles: "El flujo de Paraguay continúa. Hay movimientos. Nosotros lo vemos pasar en el puerto local. También tenemos el sistema ICE, en el cual se ven los buques a nivel digital. Y la verdad es que todo el tiempo hay movimientos porque la soja paraguaya más del 90 % sale por el río, y tiene como destino nuestra zona".
Por ello, aseguró que la falta de infraestructura adecuada y la ausencia de políticas efectivas para manejar estas crisis son problemas persistentes. La ausencia de un dragado regular y eficiente del río Paraná, junto con la falta de apoyo a la marina mercante nacional, han contribuido a agravar la situación.
"Coordinar un embarque es bastante difícil por varias cuestiones. Uno, porque no han quedado prácticamente navieras en la Argentina dando el servicio. La bajante fue la gota que rebalsó el vaso de una marina mercante que ya venía con un tiro de gracia derivado de todo nuestro derrotero institucional, macroeconómico y microeconómico, que les hizo la vida bastante difícil a muchas empresas y a las navieras en particular, que son empresas que están muy reguladas", describió.
ESCASO OPTIMISMO PARA LOS PRÓXIMOS MESES
Además, Camarasa consideró que el futuro inmediato no parece prometedor, ya que se prevé que el invierno traerá más complicaciones sin lluvias significativas en la cuenca del Paraná. "Las operaciones de dragado, que podrían mitigar algunos de estos problemas, son difíciles de realizar en condiciones de bajante extrema", afirmó.
Y añadió que "el invierno será también una prueba de fuego porque tampoco se observan lluvias en la cuenca que traigan agua, y que se mejoren las condiciones generales. Así que esperemos que por lo menos en la campaña del año que viene se puedan mejorar un poco las condiciones".
Por último, Camarasa hizo un llamado a la acción, "para que las autoridades y las comunidades trabajen juntas para encontrar soluciones sostenibles que permitan superar esta crisis y asegurar un futuro más estable y próspero para todos los involucrados en la cadena de producción y logística agrícola".










