Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°

El sufrimiento de los justos

Sin duda alguna, la humanidad entera, incluidos aquellos que van alcanzando sabiduría por la lectura y estudio del texto bíblico, se preguntan por qué sufren los justos.

Podemos señalar que las limitaciones del pensamiento humano no alcanzan para llegar a una certera conclusión.

Hipótesis humanas

Tenemos hipótesis que pueden llevarnos a ciertas conclusiones, pero son solo eso, suposiciones. Tomando como base del presente análisis, podemos mostrar el desarrollo de la historia de Job, un preeminente hombre de Uz, tierra identificada con el antiguo reino de Edom, entre el suroeste de Jordania y el sur de Israel. El texto bíblico señala que desde el ámbito espiritual era un hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y desde el punto de vista económico, una persona poderosa, con muchas posesiones terrenales. Analizándolo desde el punto de vista del Antiguo Testamento; es decir, desde el tipo de tratamiento de Dios para con la humanidad hasta la llegada de Jesús, su vida coincide con la idea de que todo aquel que fuera obediente sería prosperado. Job era un hombre recto y prosperado.

9.jpg
Imagen ilustrativa.

El ataque del enemigo

Sin embargo, poniendo en duda aquella idea, Satanás le recriminó a Dios diciéndole que Job era obediente solo porque tenía un vallado divino que lo protegía y le aseguraba prosperidad, pero si se lo quitaba, cambiaría su actitud. Para demostrarle que no era así y que la integridad de Job estaba por encima de cualquier situación, le permitió, bajo su voluntad permisiva, que lo atacara. Así fue. Producto del ataque satánico, no solo perdió la prosperidad que tenía, sino que su sufrimiento físico y psíquico, llegó a límites insostenibles; sin embargo su integridad, que parecía temblar en algunos momentos, llegó firme hasta el final de la prueba, y al cabo de la cual su prosperidad fue restituida y alcanzó un aumento del 100% sobre lo que poseía antes de ser atacado.

Los comedidos no siempre salen bien

Durante el sufrimiento de Job vinieron a consolarlo cuatro amigos, tres de ellos aseguraban que la causa de esa situación tenía su origen en sus pecados ocultos; mientras que la opinión del cuarto fue que las aflicciones fortalecen y purifican al creyente para seguir adelante. Este acontecimiento nos permite refutar una vieja teoría según la cual todo sufrimiento humano proviene de la ira de Dios, y que tendría como causa el supuesto pecado de aquel que sufre. Dicho de otro modo, según aquella idea, el que sufre es porque ha cometido algún pecado. Después de que terminaron de hablar los cuatro amigos de Job, aparece la opinión de Dios respecto de sus dichos, y les dice a los tres primeros: "Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no han hablado de mi lo recto, como mi siervo Job. Vayan ahora los tres y pídanle a Job que ore por ustedes para que yo los perdone".

Final feliz

Después de orar por sus tres amigos, su aflicción fue sacada y Dios aumentó al doble todas las cosas que le habían sido quitadas. Tenemos varias conclusiones de por qué sufre el justo. La primera, que Dios tiene un vallado a su alrededor, y si no lo quita, nadie puede tocar al justo.

La segunda, que los consejos de los amigos no siempre son buenos; porque de los cuatro amigos, tres estaban equivocados y solo el cuarto opinó lo correcto: que las aflicciones fortalecen y purifican al creyente para seguir adelante.

En tercer lugar, en ocasiones el sufrimiento no proviene del pecado, Job era un hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, sin embargo durísimas aflicciones vinieron sobre su vida sin que haya pecado.

En cuarto lugar, la soberanía de Dios y su voluntad permisiva son inexplicables desde el punto de vista humano, y si bien siempre quiere lo mejor para sus hijos, en ocasiones permite que sufran para que aprendan.

El Salmo 34 de las Escrituras señala dos cosas: muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Dios; porque Su ángel acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. Lo confirmó Jesús, cuando dijo a sus seguidores: "En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo". Estar cerca de Jesús no impide las aflicciones, pero asegura su paz en medio de ellas.

Te puede interesar