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La Antártida, un continente codiciado

La Antártida, el cuarto continente más grande del planeta, volvió a despertar el interés de las principales potencias mundiales tras el anuncio que realizó Rusia sobre el hallazgo de una reserva de hidrocarburos que, según las primeras estimaciones, sería equivalente a 30 veces la de Vaca Muerta y al doble de las de Arabia Saudita. El descubrimiento confirma la importancia geopolítica del continente blanco, que deriva de su potencial económico, científico y estratégico.

El Tratado Antártico, firmado en 1959, declaró al continente blanco como una reserva natural y lo consagró a la investigación científica con fines pacíficos. Entre los firmantes del Tratado hay siete países (Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda y el Reino Unido) que mantienen reclamos territoriales, mientras que otras 50 naciones mostraron interés en el futuro de la Antártida y se posicionan para poder tener acceso a sus recursos.

Casi en forma simultánea con el anuncio ruso del hallazgo de gas y petróleo, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, firmó un nuevo memorándum con los lineamientos de seguridad nacional de su país sobre la Antártida. Según ese documento, el país del norte vigilará las acciones llevadas a cabo por los países que pudiesen amenazar sus intereses nacionales y adelantó que ampliará su flota de rompehielos en aguas antárticas.

Cabe recordar que la Argentina, además de ser el país con mayor tiempo de permanencia en la Antártida, es también el que tiene el mayor número de bases en el continente blanco, con seis estaciones permanentes y siete temporarias, que solo están operativas en la temporada del verano antártico. Por otra parte, en 2017 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció a nuestro país sus derechos de soberanía sobre la plataforma marítima, lo que representó un fuerte respaldo en la disputa contra Reino Unido de Gran Bretaña por las Islas Malvinas, que además amplió el territorio nacional, permitiendo que nuestro país reafirme sus derechos de soberanía sobre los recursos de su plataforma continental, es decir, sobre los recursos minerales, hidrocarburos y especies que se encuentran en esa amplia zona que tiene una enorme potencialidad económica y que obliga a pensar también en la necesidad de fortalecer la posición de nuestro país en la reivindicación de soberanía sobre el denominado Sector Antártico Argentino. En ese sentido, vale recordar que Argentina basa su reclamo sobre este sector en la contigüidad geográfica y geológica con el territorio argentino; la instalación y ocupación permanente de bases antárticas por parte de ciudadanos argentinos y en el desarrollo de actividades científicas a lo largo de más de cien años en el continente blanco; y por la herencia histórica de España, entre otros factores.

El 22 de febrero de cada año se conmemora el Día de la Antártida Argentina. La fecha evoca la inauguración, en febrero de 1904, del Observatorio Meteorológico en la Isla Laurie, Orcadas del Sur, que luego se transformaría en la Base Orcadas. La decisión de reafirmar la soberanía y asegurar la presencia de científicos argentinos en el continente antártico ha sido una de las políticas de Estado que se han mantenido a lo largo de los años. Así, desde que en 1957 la Antártida se incorpora formalmente dentro del territorio nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, que luego en 1990 fue declarado provincia, hasta la reconstrucción, modernización y puesta en funcionamiento, con mano de obra nacional, del rompehielos Almirante Irízar, una pieza clave en las campañas al continente helado (que estuvo varios años fuera de servicio tras un accidente ocurrido en abril de 2007, cuando cerca de Puerto Madryn, el buque sufrió un incendio en el cuarto de generadores, propagándose luego a otros sectores), se fueron dando pasos en el marco de una política antártica que debe fortalecerse, ratificando los objetivos del Tratado Antártico. Por ello, es de esperar que la actual administración nacional mantenga firme los derechos de soberanía del país en el continente blanco. Por otra parte, merece destacarse el trabajo pionero de quienes desarrollan actividades científicas en el Sector Antártico Argentino, tarea que se remonta al año 1951 cuando se inauguró el Instituto Antártico Argentino, el organismo gubernamental que desde entonces tiene como misión realizar la planificación, coordinación y control de las actividades científicas que la Argentina lleva a cabo en la Antártida.

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