Los riesgos de una tecnología emergente
Estados Unidos y China lideran la carrera por el dominio de la Inteligencia Artificial, un área crítica en el que también ambas potencias mueven sus piezas para consolidar su influencia a nivel global. Con ese escenario de fondo, representantes de ambos países celebran hoy en Ginebra, Suiza, la primera reunión intergubernamental sobre esta tecnología emergente. En la agenda ocupa un lugar destacado el intercambio de puntos de vista sobre los riesgos del uso de esta sofisticada herramienta en el manejo de armamento nuclear.
Si bien hay otros asuntos que también estarán sobre la mesa en las conversaciones que mantendrán los enviados de China y EEUU, trascendió que Washington pedirá a Beijing que adhiera a la decisión de hacer que solo los humanos y nunca la inteligencia artificial puedan tomar decisiones sobre el despliegue de armas nucleares. El encuentro es el primero que realizan ambas potencias para analizar los desafíos que presenta la Inteligencia Artificial. En el diálogo participan el director de Tecnología y Seguridad Nacional de EEUU, Tarun Chhabra, y el enviado especial del Departamento de Estado para tecnologías críticas y emergentes, Seth Center. En rigor, estas conversaciones son consecuencia de la cumbre que los presidentes de ambos países, Joe Biden y Xi Jinping, mantuvieron en noviembre del año pasado en San Francisco (EEUU), donde ambas partes acordaron la necesidad de afrontar este asunto. En representación de China asisten funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma del gigante asiático.
Distintas organizaciones no gubernamentales de todo el mundo vienen alertando de que el empleo de programas de inteligencia artificial para tomar decisiones en relación con el armamento nuclear plantea riesgos enormes. En ese sentido, los expertos advierten que esta nueva tecnología podría desestabilizar la seguridad global, equiparando su potencial impacto con la introducción de las armas nucleares. Además, señalan que la Inteligencia Artificial aplicada a la seguridad informática y física en entornos nucleares podría ser aprovechada para crear programas sofisticados, automatizar ciberataques y explotar vulnerabilidades, lo que exige una constante innovación y adaptación en los sistemas de seguridad. Por otra parte, recuerdan que la transparencia de los modelos de IA es un desafío crucial, ya que comprender cómo toman decisiones es fundamental para confiar en sus resultados, especialmente en entornos críticos como la seguridad física nuclear. En el ámbito militar, en tanto, la Inteligencia Artificial ha sido utilizada en drones autónomos y sistemas de armas inteligentes, presentando un amplio espectro de aplicaciones. A lo largo de la historia, se han desarrollado sistemas de guiado para misiles y proyectiles, así como sistemas de defensa antiaérea y antimisiles que operan de forma autónoma en situaciones críticas. Sin embargo, el perfeccionamiento acelerado de la IA en el siglo actual plantea nuevos desafíos, advierten los expertos que remarcan la necesidad de abordar estos desafíos de manera urgente y colaborativa para garantizar la seguridad global. Se estima que actualmente existen más de 13.000 armas nucleares en arsenales de todo el mundo, una cantidad más que suficiente para hacer desaparecer la vida en la Tierra. Cerca de 90% de estas armas de destrucción masiva están en manos de dos países, Estados Unidos y Rusia. Aparte de estas dos naciones, los países que poseen la mayor cantidad de armas nucleares son Reino Unido y Francia, y en menor número, Corea del Norte, India, Israel y Pakistán. Organizaciones pacifistas de todo el mundo coinciden en señalar que se deben redoblar esfuerzos para lograr un mundo libre de las armas atómicas, ya que si bien hasta ahora han sido utilizadas en solo dos oportunidades en la guerra –en los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945-, nadie duda de que los programas de desarme son el mejor camino para evitar que el mundo pueda sufrir una destrucción masiva.
Cabe recordar que los países de América Latina y el Caribe firmaron en 1967 el Tratado de Tlatelolco, que convirtió a nuestra región en la primera zona libre de armas nucleares del mundo. Es de esperar que China y Estados Unidos, además de comprometerse a no dejar las decisiones de alto nivel relacionadas con el arsenal atómico en manos de la Inteligencia Artificial, acuerden iniciar el camino de la paz y el desarme, para evitar que el poder destructivo de estas armas se convierta en una espada de Damocles para la humanidad.










