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La construcción de paz

El grupo terrorista Hamás anunció ayer que estaba dispuesto a aceptar el acuerdo sobre el cese el fuego en el conflicto con Israel. Según la cadena Al Jazzera, los líderes del movimiento islamista confirmaron a mediadores de Qatar y Egipto la decisión de acordar un cese del fuego. De confirmarse, la decisión abriría las puertas a un proceso de distensión en Medio Oriente con repercusiones a nivel global.

Si bien la misión de mantener la paz y la seguridad internacional corresponde fundamentalmente a la Organización de Naciones Unidas, la intensidad de ciertos conflictos regionales otorga a otros mediadores un papel relevante. Cabe recordar que el alto el fuego en la zona de Gaza ha sido objeto de intensas negociaciones diplomáticas y presiones por parte de diferentes actores internacionales de peso en el escenario mundial. EEUU, a través del secretario de Estado Antony Blinken, ha instado a Hamás a aceptar la última propuesta de Israel para una tregua en Gaza. Por su parte, el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas solicitó un alto el fuego en esa zona, ejerciendo presión sobre ambas partes para llegar a un acuerdo. Al mismo tiempo, en Israel se registraron varias manifestaciones en las que los ciudadanos exigieron un alto el fuego y la renuncia del primer ministro Benjamín Netanyahu, acusándolo de prolongar el conflicto para mantenerse en el poder. De todos modos, debe reconocerse que la actual coyuntura refleja la complejidad y la urgencia de encontrar una solución que garantice la paz y la seguridad en la región. La experta en relaciones internacionales, Alicia Rodríguez Marín, observa que desde que se creó en el año 1945, la ONU puso en marcha una serie de estrategias no solo para detener un conflicto, sino que comienzan mucho antes del estallido de la violencia y acaban tiempo después. "Su objetivo, además de eliminar la violencia, es poner fin a las causas estructurales que han provocado la guerra y fomentar la estabilidad y una convivencia pacífica duradera. En los 75 años de historia de la ONU, estos procedimientos han variado mucho: si antes las misiones eran para mantener la paz, en las últimas décadas han dado un giro, incluyendo las fases de prevención y consolidación posterior", explica la especialista.  

Cabe señalar, por otra parte, que la construcción de la paz y la seguridad internacional es un proceso que también implica la prevención y resolución de conflictos, así como la promoción de la estabilidad y la cooperación entre naciones. Días atrás, el presidente francés, Emmanuel Macron, ofreció a otras naciones europeas el potencial atómico de Francia como arma disuasoria frente a las pretensiones expansionistas de Rusia. La oferta, que viene de un país que es el único de la Unión Europea que posee arsenal nuclear de ese tipo, generó preocupación en las organizaciones no gubernamentales que promueven el desarme a escala global, con el fin de consolidar los procesos de paz a nivel mundial. Motivos no faltan para estar preocupados, al menos en Europa: el gasto en defensa de la mayoría de los países de la Comunidad Europea registró un fuerte crecimiento, lo que se explicaría por la creciente inquietud que genera en el viejo continente el prolongado conflicto en Ucrania. "Estamos en una época de preguerra. Cada día es más evidente", dijo el primer ministro polaco, Donald Tusk, en declaraciones al periódico alemán Die Welt. "Sé que suena como un anuncio devastador, especialmente para la generación más joven, pero tenemos que acostumbrarnos al hecho de que ha comenzado una nueva era: la era anterior a la guerra. No estoy exagerando, se hace más claro cada día", aseguró Tusk, tras advertir que el conflicto en Ucrania está lejos de concluir y que la amenaza planteada por Rusia es real.

"La paz es como una flor frágil que trata de florecer entre las piedras de la violencia", dijo en 2019 el Papa Francisco. "Sabemos bien que la búsqueda de poder a cualquier precio lleva al abuso y a la injusticia. La política es un vehículo fundamental para edificar la ciudadanía y la actividad del hombre, pero cuando aquellos que se dedican a ella no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso de destrucción", agregó el jefe de la Iglesia Católica, en un mensaje que conserva toda su vigencia.  

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