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La actual situación económica del país y la demanda del consumo

Se triplicaron las solicitudes para instalar huertas comunitarias

El trabajo de la agencia del INTA en Sáenz Peña promueve la producción de verduras para autoconsumo y venta de excedentes.

SÁENZ PEÑA (Agencia)- Los cambios en la conducción y la economía del país generaron un incremento en la demanda de conformación de huertas urbanas, llegándose a superar las treinta solicitudes en la agencia local del INTA.

El fenómeno de las quintas en la ciudad es el resultado del eficiente trabajo realizado por la conducción y los técnicos de instituto nacional en Sáenz Peña que fueron promoviendo la siembra cooperativa en terrenos que estaban inutilizados. Ese trabajo "de hormigas", que comenzó hace unos cuantos años con un par de experiencias en la periferia, terminó siendo adoptado por los habitantes de distintas barriadas para la producción de verduras para autoconsumo y venta de los excedentes.

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En las huertas más de 150 familias encuentran la posibilidad de llevar alimentos a sus hogares y generar ingresos.

A fines del año pasado eran ocho las huertas que estaban en producción, de distintas dimensiones y en los cuatro puntos cardinales. En pocos meses esa existencia se duplicó y hoy son quince las quintas activas "pero en la lista hay otras quince más" que esperan que los técnicos les den el visto bueno para asesorarlos y comenzar a trabajar.

Los proyectos que están en marcha implican la contención de muchas personas y, si bien no se lleva un conteo exacto, "en las huertas que están afianzadas, unas nueve, son cerca de ciento cincuenta familias las involucradas". En las nuevas experiencias por predio están inscriptas una veinte familias más, "pero con ellos se está trabajando para ver cómo hacer, ya que tienen disponibles terrenos que no son para más de cinco familias".

CAMBIOS DE HÁBITOS

El cambio del paradigma del gobierno nacional provocó que muchas personas se acercaran a la agencia del INTA para solicitar asistencia técnica y de semillas para iniciarse en la producción de verduras. "Si bien no todos los que tuvieron la intención siguieron, hoy son aproximadamente quince las huertas comunitarias que siguen", dice el agrónomo Juan Tannfeld que lleva años inculcando a los citadinos las bondades de la producción propia de hortalizas. La Agencia del INTA "venía desarrollando entre ocho y nueve huertas y se aumentaron en los últimos tiempos hasta llegar a las quince".

"La inscripción cuenta con más de treinta huertas comunitarias, pero en la recorrida de cada uno de los predios propuestos por los vecinos, no todos reunían las condiciones ni las dimensiones como para que trabajen varias familias", aclara el técnico del INTA. La alta demanda y la buena intención de los vecinos tuvieron que tener un límite y se estableció que el predio para una huerta debía tener al menos 500 metros cuadrados.

BUENAS INTENCIONES CON LIMITACIONES

El problema era que la intención, muy valorada y destacable, de trabajar un lugar para la siembra comunitaria no encontraba en el espacio disponible la posibilidad de concretar el proyecto. Las tierras que los vecinos encontraban o disponían eran parcelas pequeñas, siendo la sugerencia de los técnicos que traten de encontrar, aunque sea de varios propietarios, terrenos "uno pegado junto con el otro" que sumen metros cuadrados y permitan que varias familias puedan sembrar.

La otra limitante es la disponibilidad de agua. En el caso de las experiencias que tienen algunos años de antigüedad, como ocurre con la huerta del barrio Matadero, la problemática se mitiga con reservorios propios o cercanos. En otras huertas se dispone de pozos con buen caudal y calidad de agua, como sucede en la quinta del barrio Belgrano, sobre la colectora norte. En los proyectos restantes la disponibilidad es agua de la red. Todas opciones que aportan un insumo tan necesario cuando las lluvias son esquivas.

CAPACITAR PARA SEMBRAR

La presencia del INTA en la intención de los habitantes de la ciudad de desarrollar una huerta comunitaria que les facilite tener verduras en su dieta y también les permita tener un ingreso de dinero con la venta de los excedentes es fundamental. Los técnicos del instituto nacional son los responsables de brindar a los ciudadanos las capacitaciones para lograr una producción óptima.

Las enseñanzas comprenden desde la preparación del terreno, la selección de los cultivos de estación, el control de malezas y plagas y también ahora la producción de sus propias semillas. "Ahora cada uno va a tener que producir sus semillas, lo cual no es sencillo pero tampoco imposible, siendo una opción valedera y a la que estamos apuntando con la producción de mandioca y batatas que son cultivos locales de fácil reproducción y que en las huertas comunitarias tienen que funcionar muy bien", destaca Juan Tannfeld.s

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