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El respeto entre los pueblos

La historia enseña que el respeto mutuo entre las naciones siempre sirvió para llegar a acuerdos beneficiosos entre distintas comunidades que, más allá de sus diferencias, eligieron fortalecer las relaciones de confianza. Sin embargo, en distintas regiones del planeta todavía es posible observar conflictos, tensiones y desconfianza, lo que dificulta el progreso hacia un futuro mejor para todos.

Solo veinte países conmemoran el "Día de acción por la tolerancia y el respeto entre los pueblos". Argentina es uno de ellos. En 2006 se sancionó la ley nacional 26.199, a través de la cual se designó el 24 de abril como la fecha elegida para recordar la importancia de promover relaciones de confianza entre las distintas naciones. Se adoptó esa fecha en conmemoración del genocidio del que fue víctima el pueblo armenio y con el espíritu de que su memoria sea una lección permanente para evitar que crímenes contra la humanidad como ese vuelvan a repetirse.

En esa misma fecha de 1915 el pueblo armenio vivió una trágica jornada en la que el gobierno turco, respondiendo a un mandato del Imperio Otomano, puso en marcha una política de exterminio que terminó con la vida de 1.500.000 personas, dando lugar a una condenable práctica que pasaría a la historia como uno de los primeros genocidios del siglo XX. La cruel política de aniquilación contra ciudadanos armenios se extendió hasta 1923, convirtiéndose así en el primer genocidio del siglo XX. En el año 2015, con motivo de conmemorarse el centenario del genocidio armenio, el Papa Francisco celebró una misa dominical en el Vaticano que contó con la presencia del patriarca de la Iglesia Apostólica Armenia, Karekin II. En esa oportunidad el Sumo Pontífice advirtió que "esconder o negar el mal es como dejar que una herida siga sangrando sin curarla".

Cabe recordar que la Organización de Naciones Unidas reconoció los hechos sufridos por el pueblo armenio ya en 1985, al aprobar el informe que redactó el entonces relator de la Subcomisión Especial de Derechos Humanos, Benjamín Withaker, encargado de revisar la Convención sobre Genocidio de 1948. Luego de un minucioso estudio de la documentación existente, el alto funcionario resolvió incluir a los crímenes sufridos por el pueblo armenio en la lista de genocidios de la ONU.

La necesidad de recuperar la verdad y la memoria y de hacer justicia al pueblo armenio ya fue reconocida por 20 naciones, entre ellas la Argentina, y también por el Parlamento Europeo que, reunido en Bruselas, exigió a Turquía que reconozca el genocidio y que aproveche la conmemoración del centenario para "asumir su pasado, reconocer el genocidio armenio y, de esta manera, allanar el camino para una verdadera reconciliación entre los pueblos turco y armenio". Los testimonios de los sobrevivientes de aquella masacre dieron cuenta de la inexplicable violencia que desató el Estado otomano, al dar vía libre a la matanza sistemática de la población masculina armenia y a la deportación de mujeres, niños y ancianos, que fueron empujados a la muerte luego de ser obligados a participar de marchas forzadas en condiciones infrahumanas, con tratos degradantes y privaciones de todo tipo. Como resultado de la cruel matanza, el pueblo armenio sufrió el exterminio de cerca de las tres cuartas partes de su población otomana.

Solo el ejercicio pertinaz de la memoria de un pueblo como el armenio hizo posible que hoy se recuerde a las víctimas con un reclamo permanente de justicia. En rigor, los primeros intentos por generar una conciencia internacional sobre la matanza tuvieron lugar en 1965, con actividades que por entonces involucraron a todas las comunidades armenias dispersas por distintas regiones del mundo. El entonces presidente de Francia, François Mitterrand, en 1986, fue el primer jefe de Estado que reconoció oficialmente el genocidio del pueblo armenio, y un año después, en 1987, el presidente argentino, Raúl Alfonsín, tuvo un gesto similar.

Se daban así los primeros pasos en un camino con el que se buscó dar visibilidad al genocidio y así evitar que caiga en el olvido. Debe recordarse también que fue Uruguay uno de los primeros países en recordar a los mártires armenios y en alentar la memoria colectiva no solo a nivel regional sino también a escala internacional.

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