El decreto 70/23 y su incidencia en la vida de cada argentina y argentino
Señor director de NORTE:
El gobierno de Javier Milei y su hermana lleva un poco más de cien días ejerciendo el Poder Ejecutivo Nacional, y a pesar de las desprolijidades e improvisación, sus acólitos sostienen que no hay que ponerle palos en la rueda porque tiene la legitimidad del 54% que la gente votó, lo cual es cierto: tiene una legitimidad de origen, pero dicha legitimidad se va erosionando con la gestión.
Siempre la política tiene o debería tener como objetivo mejorar la calidad de vida de su pueblo, que los trabajadores vivan mejor, que pueda producirse un ascenso social, que sus hijos sean profesionales, que tengan acceso a la salud, a la vivienda, etc.
Eso se logra —como lo enseña la historia— con un Estado presente, que pueda ser árbitro de las lógicas diferencias sociales que existen en nuestro país.
A mí me parece que la discusión no debe darse por la militancia política de cada uno, sino que deberíamos fijar como prioridad el amor a la Patria y desde allí sostener políticas públicas.
Ahora, yendo al análisis del Decreto 70/23, podemos decir que el principal objetivo de esta medida es la desregulación económica, que aparta al Estado de todos los controles, y deja librado a las corporaciones de fijar precios a su antojo.
Un somero análisis para no extendernos, ya que tiene quince capítulos y 366 artículos:
- Deja sin efecto la Ley de Promoción Industrial y por lo tanto elimina trabajo.
- Elimina el observatorio de precios del Ministerio de Economía, no hay control sobre los precios.
- Deroga la Ley de Alquileres, con el consiguiente aumento de los costos, situación en la que el inquilino por una cuestión de necesidad es rehén del locador.
- Deroga la ley de góndolas.
- Deroga los mercados de interés nacional.
- Deroga la ley de abastecimiento que obliga a las empresas a brindar sus servicios.
- Deroga la ley de compre argentino.
- Deroga la ley que regula la actividad en los supermercados, con relación a las tarjetas de créditos le quita los topes a los intereses que te pueden cobrar los bancos, y si sos comerciante no hay regulación general, sino que tenés que negociar en forma directa con Visa o Mastercard, cuánto te va a cobrar por aceptar o trabajar con estas tarjetas.
Tampoco tienen el deber de informarte nada, o sea, te enterás lo que te cobran cuando te llega el resumen.
Estamos ante un gobierno de odio y desprecio por los pobres y los trabajadores, con una capacidad de daño nunca vista, nunca en estos cuarenta años de democracia escuché decir a un presidente que el Estado es una organización criminal, por lo que uno puede deducir que busca su destrucción y, la verdad, lo está logrando con gran celeridad.
Venimos hablando desde hace mucho tiempo de aquella paradoja de qué tan tolerante debe ser una sociedad con los intolerantes. Mientras más tolerante sea una sociedad con los intolerantes, la sociedad se volverá más intolerante.
Queridos amigos, estamos en el terreno, en el imperio del triunfo de la intolerancia. La intolerancia nos gobierna. Un presidente que asume, con su legitimidad de origen, como jefe de un Estado que considera criminal.
Párrafo aparte merece la decisión del gobernador Zdero, que ordenó a los diputados nacionales de su partido apoyar la aprobación del DNU, con algunas de las consecuencias citadas.
Quiero decirle al señor gobernador, en primer lugar, que tiene tanta legitimidad como Milei, que el pueblo del Chaco lo votó para que defienda sus intereses, que no se deje extorsionar por estos mafiosos que conducen la nación a cambio de migajas.
Está a la vista en estos más de cien días del gobierno de Milei lo dañino y perjudicial para la nación argentina que puede resultar la aplicación de este Decreto 70/23 que está vigente, en manos de una persona desequilibrada mental, que lo único que le interesa es alinearse sin condicionamiento con los poderosos del mundo y que se lleven a precio vil nuestros recursos naturales.
Señor Zdero refresque su memoria, con la rica historia de la Unión Cívica Radical, en la defensa del interés nacional.
En 1896, Leandro Alem, fundador del radicalismo, se suicida agobiado por los enfrentamientos que amenazaban con la disolución de su partido, y en su testamento político escribía la famosa frase: "Que se rompa, pero que no se doble".
El mismo Raúl Alfonsín utilizaba esta frase como grito de guerra contra la hipocresía y contra los oportunistas.
AVELINO MARIO DANIEL FERNÁNDEZ
RESISTENCIA















