Un mundo cada vez más digital
Las sociedades experimentan una vertiginosa transformación digital que en algunos casos se superpone a la tradicional cultura analógica que todavía conserva una buena parte de la población. Las estafas virtuales, cada vez más frecuentes, son apenas una muestra del impacto del cambio cultural que se impone de la mano de las nuevas tecnologías.
La semana pasada un jubilado de la ciudad de Presidencia Roque Sáenz Peña denunció que fue estafado por un falso representante de la plataforma Netflix, que se comunicó con él a través de una llamada a su celular realizada a través de Whatsapp. En este caso, el estafador ofreció un atractivo y "ventajoso" plan de suscripciones de bajo costo para usuarios de la conocida plataforma del mundo digital a un jubilado con más experiencia en la cultura analógica. Para poder acceder al beneficio, la víctima del engaño debía descargar una aplicación denominada "Team Viewer" que no es otra cosa que un programa informático para controlar las computadoras en forma remota. En algún momento, además, el estafador logró obtener el usuario y la contraseña de la cuenta bancaria de la persona engañada, lo que permitió robar más de nueve millones de pesos que la víctima tenía ahorrados.
El fin de semana en Resistencia, un joven técnico informático recibió en su correo electrónico un mensaje que en el asunto decía "Comunicado urgente Afip". Al abrirlo, se encontró con la siguiente advertencia: "Estimado. Estamos investigando discrepancias en su documentación fiscal, deberemos retener tu saldo de la cuenta temporalmente, debido a este asunto. Por favor, verifique su identidad con el portal del banco e inicie la declaración jurada de ingresos en el siguiente enlace…" y a continuación estaba el enlace que dirigía a una página web donde debía colocar sus datos personales e información bancaria confidencial. En este caso, la estafa no prosperó debido a que el joven informático conocía este tipo de trampas que son frecuentes en el mundo digital.
El año pasado, el Banco Central de la República Argentina informó que denunció más de 30 perfiles falsos creados en Instagram y Twitter, con el logo de la entidad, que fueron dados de baja por estas plataformas digitales. Según explicó la entidad, los delincuentes creaban perfiles falsos en redes sociales que enviaban mensajes directos, realizaban llamadas telefónicas, enviaban mensajes de texto o de WhatsApp y otras aplicaciones de mensajería, además de correos electrónicos engañosos para obtener datos personales y bancarios. El objetivo final era siempre el mismo: quedarse con el dinero de las víctimas.
La revolución digital ha llevado a una transformación en la forma en que las personas se relacionan, procesan la información y se comportan frente a acciones cotidianas como, por ejemplo, la compra de un producto. Si bien la mayoría de las instituciones, entidades bancarias, comercios y plataformas que ofrecen servicios legales en el mundo digital advierten a los usuarios sobre la importancia de adoptar ciertos recaudos para evitar ser estafados, lo que se observa es que todavía falta mucho por hacer para reducir el riesgo. Cada revolución tecnológica que ha experimentado la humanidad ha traído al mismo tiempo ventajas y desventajas. Según los expertos, la revolución digital que experimentan las sociedades actuales, al igual que las revoluciones tecnológicas que la precedieron, ofrece beneficios como mayor innovación, más operaciones simplificadas y experiencias mejoradas para los usuarios. Sin embargo, buena parte de la población no conoce bien los riesgos a los que se expone en estos tiempos, donde las maniobras y formas de engaño que circulan permanentemente en el mundo digital son de las más variadas. De ahí la necesidad de generar una mayor conciencia en los usuarios sobre la importancia de actuar con precaución y sin apuro para no caer en estas trampas. Pero también es necesario que en el contexto de la transformación digital se establezcan consensos entre diversos actores de la sociedad para garantizar una transformación digital inclusiva, ética y sostenible. Estos acuerdos implican pactos entre gobiernos, empresas, universidades, organizaciones de la sociedad civil y otros actores, para asegurar que la vertiginosa revolución tecnológica beneficie a la sociedad en su conjunto, respetando los derechos individuales, promoviendo la inclusión de los sectores más vulnerables de la sociedad.










