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A 42 años de la Guerra

Edgardo Esteban: "Tenemos que transmitir un profundo amor a las nuevas generaciones por Malvinas"

Se cumplen 42 años de uno de los sucesos mas dolorosos de nuestra historia como argentinos. Malvinas nos sigue atravesando a todos, nos duele y seguimos defendiendo y honrando a nuestros excombatientes. 

Se cumplen 42 años de uno de los sucesos mas dolorosos de nuestra historia como argentinos. Malvinas nos sigue atravesando a todos, nos duele y seguimos defendiendo y honrando a nuestros excombatientes. 


En la actualidad, donde se busca reivindicar a quienes decidieron sobre la vida de miles de jóvenes, hay una generación que sabe de la historia, como se vivió en esos tiempos y como hoy, y para siempre, van a ser nuestros héroes. 

Las Malvinas fueron, son y serán argentinas y es por eso que en este marco accedimos a una entrevista exclusiva con Edgardo Esteban quien es veterano de guerra, periodista, escritor y sobre todo uno de los que se ocupa de que Malvinas siga estando presente en las nuevas generaciones. 

-       ¿Qué recordás de ese día que te dijeron que tenías que agarrar tus cosas e irte a una guerra? 

-       Yo estaba por darme de baja del servicio militar, tenia que volver el 4 de abril a buscar mis cosas y mis documentos. Yo me entere por mi madre de la guerra de recuperación de Malvinas y me fui a Córdoba con incertidumbre. Recuerdo que el propio jefe de la unidad me recomendó que no vaya,  ya que estaba a dos días de volver a mi casa, pero aquel espíritu aventurero de poder ir a un lugar tan mágico como Malvinas me motivo.  El 23 de abril nos avisaron que en 24 horas nos íbamos, que debíamos despedirnos de nuestros familiares y yo lo único que pude hacer fue escribir una carta que se la tire a un señor que iba en bicicleta y me lo cruce cuando iba del cuartel al aeropuerto y le pedí por favor que le entregue mi madre. Cuando llegamos al aeropuerto de Córdoba, me escape e hice un llamado a mi mamá. Fue un minuto. Mi madre suponía que era una joda y cuando se dio cuenta, faltaban 10 segundos para que se cortara la llamada, y se largo a llorar y me fui con ese recuerdo. 

-       ¿Dónde hiciste el servicio militar? 

-       Yo me pude haber salvado del servicio militar por varios motivos, por ser hijo de madre viuda, por haber nacido el 20 de junio y hasta por un problema cardiaco que tengo, pero me entusiasmo la posibilidad de hacer paracaidismo y por eso fui a Córdoba a hacerlo. 

-       ¿Cuál era el sentimiento que estuvo presente durante esos días de conflicto?

-       Hasta el 1 de mayo, que empezaron los bombardeos de británicos, todo fue una aventura que se fue intensificando. Uno no tenia noción hasta que cayeron las primeras bombas y el mundo cambio, no teníamos dimensión de los que era la muerte y apareció ese fantasma desconocido. Fue una guerra muy desigual, pero siempre nos quedamos para luchar por nuestro territorio, sabiendo que estábamos en desventaja.

-       ¿Cómo fue la vuelta a tu casa después de estar en Malvinas?

-       Yo tuve la posibilidad de volver de Malvinas en un buque británico el 16 de mayo. Salimos el 16 a Puerto Madryn y llegamos el 19 al mediodía, de ahí fuimos hasta Trelew y de ahí un avión hasta El Palomar y de ahí a Campo de Mayo (Buenos Aires). Nos dieron ropa, nos cambiamos, y nos sentamos a comer en una mesa después de mucho tiempo.  Yo tenia muchas ganas de avisar  a mi familia que había llegado vivo y un cocinero me hizo la gauchada para que pueda llamar. Llame  y mi mamá no estaba, se había ido a lo de mi abuela que vivía a cuatro cuadras de mi casa y cuando le avisaron vino rápido a hablarme y pudo saludarme por mi cumpleaños, ese 20 de junio cuando cumplí 20 años.  Dos días después nos habilitan la posibilidad de encontrarnos con nuestros familias y vinieron amigos, vecinos y lo  mas loco es que hasta el almacenero del barrio fue a saludarme.  Eso a mi me cambio la vida, porque el vivir al límite te hace cambiar la cabeza, los códigos, las maneras de compartir, los tiempos. Te das cuenta qué es realmente lo importante. 


-       Si tuvieras que definir esos días de guerra en pocas palabras, ¿Cómo lo harías?

-       Lo definiría con lo que dice la contratapa del libro "Iluminadas por el Fuego": la guerra es un procedimiento por el cual los hombres que no se conocen se ven obligados a matarse por hombres que si se conocen y no se matan. Los que piensan las guerras no mueren, mueren los solados. Todas las guerras son muy injustas. 

-       Fuiste uno de los pocos que transformo ese dolor en un libro, esa historia que se cuenta y se lee una y otra vez ¿Cómo te impacto y te sigue impactando que sea tan recordado Iluminados por el Fuego?

-       Iluminados nació de la necesidad de exorcizar mi dolor, escupir esos miedos que tenia adentro y quería que la gente conozca lo que se vive. Sin dudas, me ayudo a poder curar mis heridas en ese momento, y sin pensarlo, se abrió un debate necesario para poder entender de que mas allá de nuestra reivindicación, nuestro reclamo, es que hay una parte humana, pensar en lo que sucedía después, los suicidios, los traumas.

Este libro fue un aporte a la cultura, a nuestra historia. Es fundamental poder contar, son 42 años y es mucho tiempo, y nosotros tenemos que tener el compromiso de poder contarle a las generaciones venideras que paso, cual es fue el motivo y como sucedieron las cosas.

-       ¿Al volver tuviste que cumplir con alguna promesa de un compañero o tuya?

-       Cuando volví a mi casa, un 25 de junio, yo sabia que había una Virgen de Lujan y le pedí a mi tía que me deje a tres cuadras porque yo le había prometido que si volvía iba a ir de rodillas. Tenia la esperanza de que estén todos mis compañeros del colegio, mis vecinos, mi novia de ese momento, esperándome con un pasacalle. Pero cuando llegué esa madrugada, me di cuenta que no era la realidad que yo pensaba. Había solo una luz blanca, y sentí que era una Argentina que quería olvidar y borrar lo que fue la guerra. Solo se escuchaba un perro ladrar y eso me marcó para siempre.


-       Recuperaste tus objetos personales, tus documentos, después de muchos años ¿Qué significo para vos eso?

-       Recuperar la cedula después de 40 años fue emocionante. Pensé que ya había hecho todo, y apareció esto. Después de mucho tiempo e investigación nos dimos cuenta que cuando estaba por subir al buque inglés Canberra, un oficial de apellido Sinclair me hizo la requisa y se quedo con mis cosas entre las que había una cámara de fotos, unas cartas, un cinturón y la cedula militar. Era mi identidad, mis pertenencias.  Cuando me entregaron fue un momento único, una emoción me invadió porque también fue un puente hacia 40 años atrás, cerrar un ciclo y pensar en todo lo que pasó a lo largo de todo ese tiempo.

-       ¿La herida de Malvinas en algún momento cierra?

-       No, es como una mochila que uno siempre lleva en la espalda. Es algo que siempre esta, es algo que queda detenido en la historia. Son recuerdos permanentes. Me resisto a usarla palabra sobreviviente, aprendí a vivir y amar la vida, no me quedo en esa experiencia del dolor de la guerra.


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-       42 años de la guerra ¿Cuál es tu reflexión para las nuevas generaciones que no conocen la verdadera historia?

-       Yo creo que mas allá de los 42 años, de los cuales me siento orgulloso, hay mas de 503 años de Malvinas en los cuales hay que trabajar, profundizar, investigar Malvinas además del conflicto bélico tiene una riqueza en su flora, en su fauna, su gente, su historia política, sus reclamos y sus compromisos.  Tenemos que transmitir un profundo amor a las nuevas generaciones, este compromiso y que debe ser una de las pocas que nos une a todos los argentinos, mas allá de cualquier matiz político. 

-       Viste morir a muchos de tus compañeros, sufriste frio, hambre, dolor y cuantas cosas más ¿sentís que los jóvenes no dimensionan lo que es una guerra de esa magnitud?

-       No se pude tener dimensión de lo que es una guerra si no se vive, y yo deseo profundamente que las generaciones venideras nunca sufran este dolor. Argentina es un país muy injusto, con muchas grietas. Me parece que tenemos trabajar en nuestra partencia. Ojala la diplomacia tome un postura mucho mas dura con respeto a Malvinas, porque no es solo algo sentimental, sino también es algo económico, territorial. 

-       En el contexto socio político que estamos viviendo hoy ¿sentís que son valorizados como los verdaderos héroes que son? 

-       Yo creo que la sociedad cambió, hay un respeto, un cariño a todos los soldados. Acá se vive un respeto inmenso. Pensá en que cuando Argentina salió campeón mundial, hace dos años, hasta en el pueblo mas chico del país uno se abrazaba con el de al lado sin importar de qué equipo de fútbol era y eso mismo pasa con Malvinas, el 2 de abril, el pueblo sale a homenajear a sus soldados, a darle su cariño.

-       Edgardo, por último, sos periodista, escritor, fuiste funcionario, excombatientes, sos hijo, hermano, luchador por su Patria ¿de todos estos títulos, con cual te quedas? 

-       Es una pregunta difícil. Yo soy padre, abuelo, periodista y excombatiente de Malvinas y si tuviera que agregar alguna mas seria: hincha de River. 

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