La IA y los contenidos que usa para desarrollarse
Están en curso procesos judiciales que abren debates sobre Inteligencia Artificial, entre ellos una demanda emblemática del The New York Times.

El auge de la inteligencia artificial está en aumento, pero los tribunales de Estados Unidos podrían convertirse en un gran obstáculo para la tecnología en los próximos meses. Medios, artistas y escritores están unidos contra las compañías tecnológicas, argumentando que estas han entrenado a las IA con sus trabajos.
Hasta ahora, los tribunales han sido escépticos ante estas demandas. No consideran que las IA estén produciendo copias flagrantes del trabajo de otros. Sin embargo, un caso que enfrenta a The New York Times con OpenAI y Microsoft podría determinar los límites legales de la IA.
En diciembre, el Times demandó a ambas compañías por el presunto abuso que los modelos de IA generativa, como ChatGPT, hacen de sus piezas periodísticas. El Times es el primer gran medio de comunicación en emprender esta batalla judicial, en la que algunos ven en juego la supervivencia del periodismo. Para las tecnológicas, una sentencia en contra significaría frenar la innovación y atentar contra la "competitividad de los Estados Unidos".

El gran avance tecnológico que representa la IA pone a prueba los límites establecidos por las leyes de derechos de autor, principalmente debido a su escala. Las IA se entrenan con millones de líneas de texto tomadas de internet, de la misma manera que lo hacen los humanos, pero con una cantidad de datos que los humanos necesitarían varias vidas para procesar.
Escritores como John Grisham o George R.R. Martin han presentado demandas por lo que consideran un "robo sistemático" de sus obras, las cuales habrían sido utilizadas por modelos de OpenAI para entrenar sus herramientas de IA. Getty Images y otros bancos de imágenes también han argumentado en contra de herramientas texto a imagen como DevianArt o Midjourney.
El mes pasado, medios independientes como The Intercept, Raw Story o AlterNet demandaron a OpenAI y Microsoft por utilizar respuestas que reproducen de forma textual sus trabajos periodísticos sin hacer referencia a su origen. La escritora Sarah Silverman también presentó una demanda contra Meta Platforms y OpenAI, aunque los jueces desestimaron sus demandas al considerar que "los textos generados por Llama (Meta) o ChatGPT (OpenAI) no tienen similitudes sustanciales" con los libros de la autora.
El centro del problema
Según los jueces, la protección legal de los derechos de autor se aplicaría solo a lo que los chatbots "producen". Los magistrados no cuestionan que las herramientas de IA se hayan alimentado de las obras de los demandantes, pero tampoco consideran que eso constituya una violación de la ley.
Sin embargo, el Times ha estudiado las fallas de las demandas anteriores y presenta dos puntos de ataque que diferencian su caso. Uno de ellos es el de la copia literal: creen que tienen pruebas de "similitudes sustanciales" entre sus artículos y los textos generados por las IA.
Los abogados del Times aseguran que los chatbots resumen sus noticias sin pagar licencias de una manera que consideran "mimética", y presentan 100 ejemplos concretos de textos que copian palabra por palabra los del periódico.

OpenAI se defiende argumentando que los abogados del Times habrían realizado "decenas de miles de intentos para generar los resultados altamente anómalos" que presentan, y pidió al juez desestimar las pruebas por haber sido obtenidas mediante un supuesto hackeo de su chatbot.
Otro punto fuerte del Times es la competencia: enfatiza que OpenAI y Microsoft son "potenciales competidores" en los medios de comunicación, aprovechándose de la "inversión masiva" del periódico en periodismo de calidad. Usando ejemplos de textos casi idénticos, muestran la probabilidad de que los lectores dejen de pagar por el acceso a su medio.
Por otro lado, Microsoft presentó una demanda acusando al Times de hacer una "futurología apocalíptica" al asegurar que la IA acabará con los medios. La empresa de Bill Gates argumenta que el contenido utilizado para entrenar sus herramientas de IA se utiliza para "enseñarles lenguaje", no para "suplantar el mercado" de medios periodísticos.
Además, desde OpenAI defienden el entrenamiento de sus modelos con esos artículos como un "uso legítimo" protegido por la ley de derechos de autor, y remarcan su intención de "colaborar" con los medios para beneficio mutuo..
Escala y competencia
Las estrategias legales del New York Times plantean dos escenarios preocupantes: que los tribunales continúen juzgando los casos de IA sin considerar la escala de la recopilación de información, y la posibilidad de que las IA pongan en peligro a los medios de comunicación.
Hasta ahora, los tribunales han abordado estos casos de IA como cualquier otro caso de derechos de autor, centrándose en el material producido por la IA y no en el material utilizado para su entrenamiento. Los jueces han analizado qué ha generado la IA y si ese contenido generado copia material existente protegido por derechos de autor.
El Times busca una victoria legal argumentando que ChatGPT utiliza material del periódico para producir textos casi idénticos, aunque esto no resolvería la cuestión fundamental, que es si las leyes deben adaptarse a la escala tecnológica de las IA.
En cuanto a la competencia desleal, un punto destacado de la demanda del Times, se refiere directamente a la posibilidad de coexistencia entre la IA y los medios de comunicación. Los abogados del periódico teorizan que sus trabajos serán menos rentables si la IA los reproduce de manera muy similar. Por ejemplo, si ChatGPT resume las exclusivas investigaciones sobre Trump que son para suscriptores del Times, esto podría afectar negativamente al exitoso sistema de suscripción del periódico..

Alucinaciones
El columnista de tecnología Ben Thompson sugiere que ese sería un argumento sólido, excepto por el detalle de que las IA a menudo cometen errores. Dado que las IA pueden equivocarse con cierta frecuencia, los lectores seguirán recurriendo al New York Times u otros medios similares para obtener la información precisa que buscan.
Sin embargo, muchos lectores actualmente podrían pasar por alto este tema y confiar en ChatGPT de la misma manera que lo hacen con las noticias falsas en las redes sociales, prescindiendo así de pagar suscripciones o visitar sitios web de medios periodísticos.
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