¿Lo de la crotoxina era cierto? Brasil anuncia avances en investigación similar
Aquella vez, en nuestro país, los autores de la investigación fueron descalificados. ¿Aventureros o víctimas del poder de los laboratorios?
En 1986 el país quedó impactado por un supuesto descubrimiento de investigadores argentinos que decían haber hallado una manera sorprendentemente eficaz de luchar contra el cáncer. Hablaban concretamente de un compuesto llamado crotoxina que se elaboraba a partir del veneno de serpientes cascabel.

La noticia dio vuelta al mundo, causó gran revuelo y generó un conflicto entre los médicos autores del anuncio y las autoridades sanitarias del momento, que pusieron en duda la seriedad de la información y advirtieron que faltaba aún que la droga atravesara todos los procesos de verificación científica antes de ser poder ser autorizada y eventualmente aplicada en seres humanos.
El caso quedó finalmente convertido en un escándalo y la crotoxina jamás llegó a ser aprobada, y las opiniones se dividieron entre quienes consideraron que los médicos autores del anuncio eran unos aventureros irresponsables y quienes estaban convencidos de que lo que en realidad sucedió fue que la poderosa industria de los laboratorios operó para abortar la aparición de una medicación que hubiera convertido en innecesarios los costosos tratamientos tradicionales.
Pero ahora, 38 años después, en Brasil se habla de un estudio que se parece muchísimo a la historia de la crotoxina en la Argentina.
¿TENÍAN RAZÓN?
Los medios informaron esta semana que el prestigioso Instituto Butantan, la mayor fábrica de vacuna de América Latina, informó que un estudio realizado determinó que una de las toxinas del veneno de la serpiente de cascabel tiene un efecto modulador sobre el sistema inmunológico en presencia de cáncer.
"De acuerdo con un estudio realizado por la institución, en los experimentos realizados en ratones se observó que la crotoxina, una de las toxinas del veneno de la cascabel, sirve como herramienta para que el sistema inmunológico combata los tumores", dice uno de los cables distribuidos por las agencias informativas internacionales.
"Los ratones portadores de cáncer que recibieron una pequeña dosis única de la toxina mostraron una prevalencia de macrófagos que disparan sustancias cruciales para destruir las células con tumores, como el óxido nítrico", explicó en un comunicado la coautora del estudio Camila Lima Neves.
La Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de Sao Paulo, que financió el estudio, resaltó que "más que demostrar los efectos de la crotoxina sobre los tumores, los resultados de este estudio resaltan cómo la reeducación inducida por la toxina sobre el perfil de los macrófagos puede ser una forma de adquirir una respuesta inmune antitumoral suficiente y duradera, reforzando la importancia de la inmunoterapia".
ACCIÓN INHIBIDORA
"Estamos estudiando formas estructurales y combinaciones de crotoxina para encontrar una que sea menos tóxica y más eficaz en sus efectos inmunomoduladores y antitumorales. Pero es posible que otras estructuras de la molécula de crotoxina, incluidas las ya conocidas, puedan realizar la misma acción o potenciar su efecto", resaltó Sandra Coccuzzo Sampaio, investigadora del Instituto Butantan y coordinadora del estudio.
Ella añadió: "Una fuerte evidencia que observamos en este trabajo fue la acción inhibidora de la crotoxina sobre el volumen tumoral y el número de células con tumores, además de estimular la producción de mediadores proinflamatorios, cruciales para la acción antitumoral de los macrófagos".
Anteriormente, también en Brasil, científicos identificaron una araña que habita en el litoral del estado de Sao Paulo (sureste), cuyo veneno posee una molécula que actúa contra tumores, lo que podría abrir nuevas formas para tratar los cánceres.
La novedad deja un gran interrogante sobre lo ocurrido en la Argentina con la investigación encarada casi cuatro décadas atrás por médicos argentinos que acabaron siendo descalificados. De todos modos, el estudio brasileño, aunque avanzado, todavía tiene camino por delante antes de poder ser experimentado en humanos.
Testimonios que hablaban de mejorías reales y también de jugadas turbias
Muchos años después de lo ocurrido en la Argentina con la crotoxina, el locutor y conductor de radio y televisión Julio Lagos publicó en redes sociales el resultado de averiguaciones propias sobre el tema, y dijo haber accedido al testimonio de varios expacientes oncológicos que aseguraban haberse curado con la medicación del doctor Vidal y su equipo.

Lagos contó que incluso llegó a hablar con uno de los integrantes de la comisión que evaluó el trabajo de Vidal, y que constató mejorías notables en varios pacientes. Y, según Lagos, el mismo profesional le reveló que la lista de personas que había que evaluar incluía una gran cantidad de hombres y mujeres que estaban muertos, como si se hubiera buscado deliberadamente hacer parecer que la investigación era un fracaso.
Una historia de cuarenta años atrás que no quedó cerrada del todo
La Argentina fue centro de atención del mundo científico cuando en 1986 tres jóvenes médicos dijeron en un programa de televisión que estaban curando a pacientes oncológicos terminales con una nueva sustancia, desarrollada por un ignoto doctor llamado Juan Carlos Vidal. Se trataba de un compuesto obtenido a partir del veneno de la serpiente de cascabel, la crotoxina.
Como era de esperar, la noticia ilusionó a miles de pacientes oncológicos, y en medio del revuelo el gobierno nombró a una comisión médica para investigar la sustancia y realizar estudios clínicos en 83 pacientes terminales. Después de semanas de euforia y de grandes esperanzas, llegó la bomba: el 13 de octubre de 1986 se informó que la crotoxina había sido prohibida y los estudios cancelados.
La decisión oficial causó casi tanto revuelo como lo había hecho el anuncio del hallazgo y automáticamente el país quedó dividido entre los que acusaban al doctor Vidal de charlatanería y de lucrar con el dolor de los enfermos y sus familias, y los que empezaron a ver una conspiración detrás de la prohibición, motorizada por la industria farmacéutica que se negaba a perder millones en los medicamentos tradicionales que iban a ser desplazados por unas ampollas eficaces y de bajo costo.
De los médicos se supo poco. En el caso de Vidal, se dijo que continúo con sus estudios y que había emigrado por un tiempo a Brasil, donde ahora la crotoxina vuelve a ser noticia.










