Al rescate de un ícono
Hace 60 años se vendían en la región los autos DKW (del alemán Dampf-Kraft- Wagen, coche a vapor). Se fabricaban en Argentina pero también en Brasil donde generaron un inexplicable fanatismo tal vez por ser el primer auto de industria nacional.
Después de tanto tiempo no se espera que aún exista una concesionaria oficial de la marca, pero es real y está en São Leopoldo, en el estado de Rio Grande do Sul.

El responsable de hacer funcionar esta auténtica "máquina del tiempo" es el empresario Fernando Jaeger, que decidió rendir homenaje a la marca construyendo un concesionario legítimo DKW. "Para mí fue un sueño hecho realidad", afirma.

Pero no todo es romanticismo, en 2006 Jaeger adquirió su primer DKW, un Belcar de 1965. "Durante la restauración tuve muchos problemas para encontrar piezas. Entonces, debido a mi experiencia con las competencias, decidí realizarlas", dijo.
Esa pasión de aficionado se volvió un modelo de negocio y después de tres años instaló la agencia que recibió el nombre de Dekabras en honor a un taller de DKW en São Paulo de los años ‘60.

El empresario siempre mantuvo la calma, afirmando que no tenía intención de obtener ganancias, aunque a esa altura había comenzado a comprar y vender unidades de la marca en buen estado y logró fabricar matricería y conseguir mano de obra especializada para reproducir piezas vitales de los motores con base en los planos originales de la fábrica.
Para demostrar la fiabilidad de sus repuestos, Jaeger tiene un Belcar de 1965 con mecánica mejorada. "Asisto con él a todos los eventos de DKW para demostrar que es posible tener un coche de la marca sin preocuparse por los estorbos".

Está equipado con frenos de disco, lo que permite conducir con más confianza, sobre todo en las congestionadas autopistas brasileñas.










