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CARTAS DE LECTORES

Acerca del extractivismo inmobiliario

Señor director de NORTE:

A través de los años se viene observando con mayor frecuencia cómo inversionistas y desarrolladores inmobiliarios compran masivamente terrenos en zonas de lagunas o riberas de ríos, muchas veces a muy bajo costo que por algún vacío legal o modificación de la normativa vigente se permite la "venta" de estos,  para luego darle un destino "atractivo" como ser el de barrios privados, edificios de oficinas, comercios o centros comerciales utilizando como valor agregado las visuales, el verde y hasta la misma laguna muchas veces incorporada a estos espacios privados. Es decir, vulnerando el espacio público, fragmentando los corredores biológicos, alterando el régimen hidrológico, disminuyendo sus funciones ecosistémicas, generando contaminación y pérdida de biodiversidad.     

En estos procesos regidos por el mercado, la especulación inmobiliaria utiliza muchas veces diferentes argumentos, como ser la generación de puestos de empleo, para generar tensiones entre la sociedad, y desviar el foco de atención del conflicto. 

A medida que avancen estos emprendimientos inmobiliarios no solo aparecerán los cambios demográficos sino también, con ellos, la pérdida de nuestra identidad cultural. La infraestructura y urbanización pueden cambiar significativamente para acomodar a un sector de la población y se afecta así a la arquitectura histórica o el paisaje natural.

En la problemática puntual de Laguna Francia Argentina entendemos que la construcción del emprendimiento inmobiliario sobre su línea de ribera solo traerá complicaciones de carácter hidrológico (inundaciones), ecológico (ruptura de servicios ecosistémicos) y social (privatización espacio público).


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Imagen de la lluvia del domingo 3 de marzo de 2024.

Entendemos que el territorio se debe ordenar ambientalmente respetando las formas de habitarlo, es decir, debe primar el control sobre la especulación inmobiliaria ya que esta acción puede llevar a la pérdida de la diversidad y la historia de una comunidad. Es aquí donde el Estado debe poner en agenda los problemas socioambientales y la protección de nuestros bienes comunes (ríos, lagunas, monte, etc.) y no actuar solidariamente con estos pocos intereses inmobiliarios afectando los intereses de toda la comunidad. Es necesaria una planificación a conciencia y adecuada a nuestro territorio sin especulaciones.

Sobre los ambientalistas

¿Quiénes son estas personas? ¿Se han ganado el derecho a llamarse ambientalistas? 

En las organizaciones, colectivos o grupos conformados se encuentran personas dedicadas al derecho, la geología, la sociología, la arquitectura,  miembros de las comunidades de pueblos originarios, miembros de academias científicas, expertos en ciencias biológicas y personas de la sociedad civil. 

Entonces, ¿qué es un ambientalista? En sentido estricto, un ambientalista es alguien que se preocupa, como su nombre lo dice, por el ambiente, buscando preservarlo y defenderlo cuando así es necesario. 

Se considera una posición política y ética que exige el respeto a la vida y el reconocimiento del ambiente más allá de ser el espacio que permite la subsistencia de los seres humanos; Sino también la manera en que la sociedad se relaciona con el (ambiente).

El ambientalista no necesariamente debe ser académico o profesional afín a sus ideales, aunque en muchos casos, son las personas dedicadas a la ciencia y al estudio de los seres vivos los que advierten respecto del peligro de interferir en los procesos ecosistémicos y trasladan esta información a otros ámbitos de su vida. Por lo tanto muchas veces se construye una narrativa dominante (especuladores inmobiliarios) a partir de la cual las manifestaciones socioambientales se menosprecian e invisibilizan reduciéndolas a un sector minoritario. 


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Cuestionar los discursos y las intenciones detrás de los posicionamientos personales es válido y nos ayuda a ver hacia dónde debemos avanzar. Sin embargo, ese cuestionamiento no debe condicionar la validez de un colectivo, organización o grupo. Invalidar el derecho de la sociedad civil a manifestar su inconformidad ante los  gobernantes cierra la comunicación con las personas y aumenta la vulnerabilidad de sus integrantes al exponerlos como enemigos del Estado. 

Todos vivimos en el mismo planeta. Todos estamos conectados por la humanidad que compartimos. Todos compartimos un futuro en común, que será definido por lo que hagamos para proteger nuestro ambiente. Si está de acuerdo con esta idea, solidarícese con las personas defensoras y apoye sus voces.

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