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Pionera en una práctica homicida

Anna Zwanziger, envenenadora serial: "El arsénico es mi amigo"

Cometió sus crímenes en el siglo XVIII. La movía el deseo de conseguir un esposo. El increíble mensaje que dejó antes de morir.

Anna Margaretha Zwanziger, conocida como "la envenenadora" alemana fue una de las primeras homicidas en usar el arsénico para matar personas de una manera muy particular y en forma despechada: buscaba enamorar a hombres con poder y dinero y cuando se negaban tomaba represalias con ellos o con sus familiares.

Nacida el 7 de agosto de 1760, en Nüremberg, esta mujer se casó con un borracho matón que dilapidó los recursos familiares a causa del alcoholismo. Cuando esto ocurrió, Zwanziger tenía 40 años y empezó a trabajar en una fábrica de juguetes, pero sin suerte. Luego se desempeñó en casas con la esperanza de buscar entre sus patrones a un marido más comprensivo.


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Anna Margaretha no reparaba en nada para lograr su objetivo: acceder a un matrimonio que le diera tranquilidad y confort.

LA PRIMERA VÍCTIMA

El primer hombre al que apuntó fue un juez de apellido Glaser, que se había separado de su esposa. Pero cuando la relación parecía restablecerse, Zwanziger buscó impedir la reconciliación y cuando la mujer volvió a la casa, Anna le empezó a suministrar arsénico en el té hasta que murió.

Como el magistrado no la quiso aceptar en matrimonio. La mujer acabó despedida por Glaser, pero encontró trabajo en la casa de otro magistrado de apellido Grohmann. Esta soltero, pero anunció que se casaría. Anna, entonces, le sirvió un plato de sopa con arsénico. El juez murió con una terrible agonía.

Zwanziger encontró un nuevo trabajo con otro juez, de apellido Grohman, quien estaba casado. Empezó a envenenar a la dueña de casa, que a la semana murió. La múltiple homicida fue por más y envenenó a dos sirvientes más y al hijo del magistrado.

El juez al ver la sospechosa enfermedad de casi todos los habitantes de la casa, analizó los restos de comida y pudo observar restos de arsénico. Sin embargo, cuando logró descubrir que era Anna la responsable, esta ya había escapado, no sin antes dejar grandes dosis de veneno en los azucareros y saleros.

En octubre de 1809, Zwanziger fue detenida después de haber enviado diferentes cartas a la familia Grohmann expresando "amor" por el niño fallecido y diciendo que estaba dispuesta a olvidar "los agravios que había sufrido" y reanudar sus funciones. La mujer fue sometida a distintos interrogatorios durante seis meses hasta que confesó: "Sí, los maté y lo volvería a hacer si tuviera la oportunidad".

Como si fuera un personaje salido de una novela, dijo: "El arsénico es mi amigo fiel".

La mujer fue condenada a pena de muerte y decapitada el 17 de septiembre de 1811 en Kulmbach. Antes de ser ejecutada, dijo: "Quizá será mejor para la comunidad que muera, ya que sería imposible para mí dejar de envenenar personas".

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