Los secretos de la longevidad
Una mujer española, María Branyas, acaba de cumplir 117 años, convirtiéndose así en la persona más longeva del mundo. La capacidad de adaptación y de resistencia a enfermedades a lo largo de su vida atrajo la atención de expertos en genética que ahora enfrentan el desafío de desentrañar el secreto de su longevidad. Y no es para menos: sobrevivió a la gripe española, al Covid-19 y a otros males relacionados con el natural proceso de envejecimiento.
A pesar de su avanzada edad, María se mantiene saludable. Y aunque su audición es limitada y padece los problemas de articulaciones esperables para una persona centenaria, los primeros estudios que realizaron los investigadores para conocer mejor sus genomas revelaron, entre otras cosas, que su edad biológica es significativamente menor a la de edad que figura en su documento. Un equipo de investigadores, compuesto por veinte expertos en genética, estudió hasta los más mínimos detalles de su genoma, con el fin de comenzar a comprender los secretos de la longevidad humana. Pero eso no es todo. Fueron más allá y compararon el genoma de María con el de su hija de 79 años para obtener más datos sobre los factores genéticos que generan las condiciones para alcanzar la longevidad. Otro de los hallazgos que sorprendió a los científicos es que la mujer posee un genoma que, al parecer, tendría la capacidad de proteger del cáncer. Además, su historial médico reciente revela que durante la última pandemia de Covid-19 contrajo el Sars Cov 2, pero logró cursar la enfermedad sin mayores complicaciones para su salud.
Si bien el caso de María Branyas es extraordinario, se puede decir que su avanzada edad se enmarca también en un proceso de envejecimiento de la población que se registra en diferentes regiones del mundo. El fenómeno plantea enormes desafíos a los gobiernos de las distintas naciones que debaten cómo garantizar un piso de protección a las personas adultas mayores que se retiran del mercado laboral y a la vez asegurar el acceso a coberturas de salud a este sector. El reto no es menor en la Argentina, que es una de las naciones de América Latina y el Caribe que tiene el mayor número de habitantes mayores de 60 años.
Vale recordar que Argentina es uno de los países latinoamericanos con población más envejecida y continúa envejeciendo a un ritmo acelerado. Así lo revela un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), titulado "Envejecimiento y atención a la dependencia en Argentina", en el que se advierte que este escenario traerá aparejado un aumento en la demanda de cuidados de largo plazo para las personas mayores, en particular a aquellos que requieren ayuda en actividades de la vida cotidiana. Según este documento, en nuestro país la cantidad de ciudadanos de 60 y más años de edad ascendía al 15,7 por ciento de la población total en el año 2020, es decir, casi 7,1 millones de personas. Pero se cree que esta proporción aumentará en las próximas décadas, llegando al 22 por ciento de la población en 2050, lo que significa cerca de 12,5 millones de personas. Este fenómeno demográfico no es, como se dijo, exclusivo de la Argentina. Es que la esperanza de vida ha aumentado de forma significativa en todos los rincones del planeta.
Algunos científicos plantean que no hay pruebas que confirmen que los humanos han llegado al límite superior de su mortalidad. Entre ellos se encuentra el danés Maarten Rozing, del Centro de Envejecimiento Saludable de la Universidad de Copenhague, quien observó que los conocimientos sobre la biología del envejecimiento que se tienen en la actualidad se aleja, firmemente, de la idea de que el final de la vida está genéticamente programado, en este caso a los 115 años. El caso de María Brayans así lo demuestra.
Aunque en nuestro país la actual coyuntura económica no es muy favorable a las personas de la tercera edad, ya que forman parte de uno de los grupos que más padece el ajuste, es de esperar que se promuevan políticas públicas que garanticen el derecho de las personas adultas mayores a disfrutar de una vida plena, independiente y autónoma, con salud, seguridad, integración y participación activa en la sociedad.










