Los inolvidables de siempre
En poco menos de dos años, en donde estaba la histórica cárcel de la ciudad de Corrientes –esa que parece un castillo, bajando el puente General Belgrano, para los que vamos desde el Chaco– se terminarán las obras de un megaproyecto que dejará construido allí un paseo de compras, con polo gastronómico y "museo de la cárcel" incluidos. En alusión directa a su antigua denominación oficial ("Unidad Penitenciaria Nº1") este museo-shopping llevará el nombre de "La Unidad".

La última novela de José Gabriel Ceballos, Un caudillo inolvidable (Contexto, 2024), puede que nos ponga a pensar, entre otras cosas, sobre esta cuestión. No particularmente sobre el destino que ha decidido dársele desde el Estado provincial correntino a ese sitio histórico, sino, y en términos más generales, sobre qué se considera necesario construir (o deconstruir) en y con los espacios históricos, a través de sus gobernantes, empresarios, intelectuales y artistas, en el proyecto cultural de una comunidad.
Pero el arte, como dice Marcel Schwob, aborrece las ideas generales, y Ceballos en primer y último lugar es un artista. Fuera de la realidad (y dentro al mismo tiempo) está el arte de la ficción, que es, cuando está concebida finamente, el reino de lo particular. De este modo, y con dosis parejas de gótico "gaúcho" y humor irónico, llega por fin a nosotros (hace más de diez años fue finalista del premio Herralde en España) Un caudillo inolvidable.
Situada en la frontera seca que comparten Santana do Livramento en el Brasil y Rivera en el Uruguay, y que fuera el territorio de influencia del caudillo ganadero de Río Grande do Sul Juan Francisco Pereira de Souza, cuyo cuartel se levantaba a orillas del arroyo Caty (al caudillo lo apodaban, por la fama sangrienta que lo acompañaba, la "Hiena del Caty"), la novela narra otro megaproyecto: aquel en el que se ha embarcado Ronald Somers, un magnate norteamericano del entretenimiento que quiere resucitar el cuartel de Juan Francisco… en forma de parque temático. Éste incluiría, amén de puestos de compra de merchandising telúrico y de carnes a las brasas, escenificaciones –con opción a formar parte– de la vida cuartelera del caudillo, formación de tropas, simulacros de combates, fusilamientos, actividad en corrales y caballerizas, sesiones de tortura –hay programados hasta shows sadomasoquistas de torturas, de trasnoche–. Para todo esto el empresario magnate contrata a un renombrado director de cine, un prestigioso arquitecto, historiadores, ingenieros, paisajistas, etc., todo para darle forma y contenido a este megaparque. Cabe aclarar que dicho parque temático se construirá, junto con un hotel cinco estrellas aledaño, sobre las ruinas de un enorme frigorífico (otro matadero, dirían los detractores del caudillo) actualmente en manos del alcalde de Santana do Livramento, con quien Somers debe negociar para concretar su sueño americano de revivir la Historia como entretenimiento.
Y entonces ocurre que vuelven los fantasmas de ese territorio ("¡Vuelven, vuelven!", dice la Negra Zira, una ex prostituta y médium, al iniciar la novela). Y vuelven, como en casi todas las novelas del autor –que suelen siempre ser, lo que se dice, novelas de frontera–, las luchas entre bandos. No es otra cosa el western, esa gran novela de frontera norteamericana que tanto nos educa y entretiene: las luchas entre el "bien" y el mal por un territorio y sus recursos (naturales, humanos y culturales) cobrándose vidas. "Vidas no tan inocentes", dirán los moralistas. "Vidas", dice Ceballos, que más que moralista es pintor, y como tal se propone dibujarnos el fresco –bien caldeado– de esa sociedad fronteriza que se ve alterada por otro capricho yanqui. Tal como en la realidad, caen los vulnerables: obreros, prostitutas, intelectuales. Pero incluso a los señores ganaderos del lugar les cuesta persistir con salud en este violento nuevo mundo de negocios, representaciones macroeconómicas y tecnologías que trata de imponerse.
Hay, sin embargo, un recurso comunitario que el Poder no puede controlar en el mundo de Un caudillo inolvidable: el recurso de lo sobrenatural. Y aquí también hay bandos. Como es una sociedad con mucha superstición, hay magia negra, pero, obviamente, también hay hermandades de magia blanca. Y a la aparición del fantasma del caudillo, que volvió para reclamar lo suyo o pasar a degüello a quien se interponga, se le suma la del fantasma del escritor anarquista que sí se le interpuso en la Historia: el dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez (sí, el de "M’hijo el dotor"). En su artículo de 1903 "El caudillaje criminal en Sudamérica", con una prosa más mordaz y sintética que la de su maestro Sarmiento en el Facundo, Florencio Sánchez nos dibuja social, psicológica y geográficamente a Joâo Francisco. Este artículo –necesario y urgente– sobrevuela la obra de Ceballos desde uno de los epígrafes de arranque, y funciona como amuleto y espejo de Un caudillo inolvidable, que asimismo abreva en el humor para enfrentarse a tanta muerte violenta que vuelve a aparecer con los fantasmas.
Con la convicción de un narrador omnisciente del siglo XIX, con la velocidad artesanal de una cámara cinematográfica del siglo XX, y –algo que no suele suceder en las novelas del autor– hasta con la prosa irónica tan siglo XXI de sus cuentos de Buenavista (el pueblo con más relatos de la literatura argentina, ni más ni menos), Ceballos nos vuelve a instalar, con "Un caudillo inolvidable" en la frontera de la ficción para transformar y hacer explotar la Historia.
En este sentido, vale remarcar lo que viene haciendo Ceballos en sus otras novelas –desde la ya de culto "Víspera negra"– con el género "novela histórica". A saber, la marca de una particularidad que tanto supimos apreciar, por ejemplo, en Andrés Rivera: una manera depurada y segura de encarar la narración más allá del tema o el personaje histórico.
Y en el mismo sentido, también vale una mención para la colección literaria de la que "Un caudillo inolvidable" entra a formar parte ("La tierra sin mal", dirigida por el escritor Juan Basterra) y que viene publicando títulos ajenos a las novelas del tipo "divulgación con detalles" que tanto éxito editorial suelen tener dentro del contradictorio género de la ficción histórica en esta dulce tierra.
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