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Quién lo iba a creer

En casi cualquier actividad humana hay una tensión recurrente entre medios y fines. En la construcción política eso se da con mucha más intensidad porque la atmósfera de ese mundo es el poder.

En la Argentina hemos naturalizado que los fines conviertan en un asunto secundario a la calidad moral de los medios elegidos para alcanzarlos. En el ejercicio del poder, la reflexión sobre los medios se va empequeñeciendo, y los fines adquieren una dimensión que lo ocupa casi todo. Una transformación siempre riesgosa y destinada a terminar mal.

HISTORIAS COMUNES

Desde hace años venimos viendo, a través de escándalos y crímenes diversos, cómo fue el vínculo entre los gobiernos del Frente Chaco Merece Más (hoy Frente de Todos) y las organizaciones sociales (más sus ramificaciones: fundaciones, cooperativas), y cuánto retratan el manejo de medios y fines en ese período de la historia reciente.

El hito fue -y no hace falta argumentar por qué- la desaparición y asesinato de Cecilia Strzyzowski, que expuso a todo el país cómo eran los lazos entre la administración peronista y la amplia organización liderada por Emerenciano Sena. La puesta a disposición del dirigente piquetero de recursos millonarios del Estado, infraestructura, asistencia social, cargos en en el Ministerio de Educación, era descomunal. Todo acompañado de una ausencia pavorosa de controles.

Como moño, cobertura plena para agresiones a periodistas y otras lindezas que nunca fueron condenadas ni neutralizadas por el partido gobernante. La Argentina entera supo en qué desembocó eso. Y recién entonces llegaron las medidas y los gestos de sorpresa por cosas que todo el mundo -sobre todo los habitantes del poder- sabía que sucedían.

Para entonces, ya había pasado el caso del matrimonio que manejaba la fundación "No me olvides", dos "referentes sociales" a quienes se les había asignado un cupo de becas para distribuir entre personas que las necesitaran. De nuevo, sin ningún control. ¿Qué hicieron? Plantearon una relación extorsiva con chicas a las que les daban las becas a cambio de brindar servicios sexuales a personas relacionadas con la noble fundación. Hay un exfuncionario provincial ya condenado por haber cometido abusos sexuales gracias a esa red.

OTROS CASOS

Algo parecido está en la denuncia contra "Quintín" Gómez, dirigente piquetero amigo de Sena -con el que viajó, en su momento, a Roma para una audiencia pública con el papa Francisco-, acusado por una trabajadora de su "escuela de gestión social" de haberla violado en una casa que Gómez tiene en Colonia Benítez. La causa penal está en trámite.

En los días que pasaron se sumó el caso de Jorge Florencio Bregui, otro dirigente social, detenido por la denuncia de dos mujeres que afirman que las obligaba a tener sexo a cambio de no quitarles la asistencia que recibían del Estado. Las denunciantes recurrieron a diputados de Juntos por el Cambio para dar a conocer su historia.

Afirman que en una dependencia que se había habilitado en el Ministerio de Desarrollo Social para -en teoría- canalizar presiones y cualquier irregularidad relacionadas con planes asistenciales, lo único que encontraron fue una farsa dirigida a cajonear cualquier acusación que pudiera perjudicar a la muchachada del palo.

Casi a la par llegó también la detención de Carlos Barraza, dirigente social y exprecandidato a intendente de Resistencia por el Frente de Todos, bajo la sospecha de que participó en maniobras que desviaban fondos públicos millonarios. En los allanamientos que acompañaron a su arresto se hallaron camionetas, maquinaria rural, armas y otros elementos.

TIERRAS

En la semana hubo un referente piquetero más subiendo a escena: Ramón "Tito" López. La titular del Instituto de Colonización, Ana María "Marilín" Canata, afirmó que el dirigente fue beneficiario de adjudicaciones de tierra pública por algo más de 2900 hectáreas en el Departamento Güemes, y que las vendió mediante un sistema de leasing. El destinatario de la operación es un fuerte empresario sojero de la zona de Charata.

El asunto terminará en la Justicia y se determinará allí si hubo irregularidades. Lo que dijo Canata a los medios es que López no podía desprenderse de esas tierras porque la legislación provincial impide que un adjudicatario de predios fiscales negocie con ellos antes de que se cumplan diez años de haberlos recibido, plazo que no habría transcurrido. Las tierras se titularizaron -aparentemente con una velocidad mayor a lo que suele suceder en Colonización- a nombre de López, su esposa, tres hijos y una nuera. Canata dice que hay muchos casos parecidos al del dirigente del Movimiento 17 de Julio.

López podría alegar que habiendo recibido la titularidad de esas tierras durante la gestión Capitanich, puede disponer libremente de ellas. Colisiona con la normativa local. Por eso el caso está destinado a una larga batalla judicial. En la zona en que están los predios una hectárea de campo puede valer entre 400 y 700 dólares, según sus aptitudes productivas. Dos o tres veces más si es territorio desmontado. López, en una entrevista con el programa Alerta Urbana, de Radio Gualamba, dijo tener un patrimonio personal (sumando campos, viviendas, vehículos, hacienda) superior a los 1600 millones de pesos. "Trabajando", fue su respuesta cuando le preguntaron cómo lo logró.

EL CLUB

Son historias que tienen su camino del medio. De un lado están los que las aprovechan para convertir en algo sucio a todo lo que tenga que ver con la asistencia a los sectores más pobres; del otro los que quieren hacer creer que un gobierno es popular si, entre otras cosas, les regala a algunos dirigentes la posibilidad de convertir la pobreza en un negocio redondo.

Es la tercerización informal de las políticas sociales para que algunos manejen cajas formidables de recursos estatales sin ningún tipo de contralor, sin ninguna obligación de rendir resultados. Excepto, claro, para los dirigentes que sí buscan siquiera aliviar la miseria de su gente y que, por ser consecuentes con esa lucha, quedan afuera del club de la prosperidad. Esos son los auténticos. Los que creen en sus banderas y así les va. Van a estar siempre lejos de la colección propia de camionetas todo terreno.

Mirando hacia todo lo que sucedió y sucede, no es creíble que esto sea una simple sucesión de casos aislados. Esto ocurrió porque a quienes decidieron que las cosas se hicieran de esta manera no les importó. No les importó cuando lo idearon y no les importó cuando todo estuvo en marcha y supieron de qué manera rodaba la máquina.

Fines que se ahogan en los medios, medios que terminan convirtiéndose en el fin. Darles poder arbitrario e incontrolado a unas personas sobre otras, asociarlas políticamente mediante un flujo fabuloso de recursos públicos que nadie vigilaba, más la posibilidad de asignar o dar de baja planes sociales indispensables para la subsistencia de sus seguidores que acababan convertidos en súbditos... ¿Quién iba a creer que un sistema tan virtuoso pudiera fallar?

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