Póquer: mucho más que un juego de apuestas
El póquer es el juego perfecto para estudiantes. Es mucho más que un simple juego de cartas, pues conseguir dominarlo implica dominar también muchas áreas del conocimiento que pueden no ser tan obvias. Es un juego de estadística, ideal para estudiantes de matemáticas.
Es también un juego mental, del que pueden aprender los futuros psicólogos. Puede ir bien incluso para quienes quieran dedicarse a la interpretación; hay que ser buen actor para hacer un buen farol.
Más allá de todo esto, el póquer es ante todo una forma de entretenimiento ideal para los universitarios que quieran desconectar de tanto estudio. Las timbas son muy habituales entre los veinteañeros, pero también lo son las partidas online. Se puede jugar fácilmente a este juego de naipes desde cualquier dispositivo con acceso a Internet, ya sea en el tren en dirección a la facultad o en esas noches de invierno en las que solo apetece estar en casa. La mejor opción para hacerlo es con un operador de renombre presente prácticamente en todo el mundo, que brinde toda la información sobre el juego y con un gran enfoque en la seguridad y protección del jugador, siendo un referente en el poker online.

Un juego de estrategia
El póquer es un juego de estrategia. Esta tiene en cuenta el elemento de la suerte, del que hablaremos más adelante, pero sobre todo se centra en las probabilidades. Para dominar una estrategia, el jugador debe tener en cuenta el número de rivales, su posición en la mesa, el estilo de juego de los contrincantes y la percepción de su propio estilo, la cantidad de dinero en juego, acciones previas y otras circunstancias, incluida la fase del torneo en la que se encuentran de tratarse de una competición.
Para analizar las probabilidades en una partida, el jugador debe dominar la estadística y las matemáticas. Si quieres calcular la probabilidad que hay de que salga una combinación posible de cinco cartas, deberás tener en cuenta, primero, la frecuencia en la que puede que te salga un naipe en concreto. Los profesionales también tienen presente las probabilidades de que no les salga una mano o las probabilidades que hay de que les salga una mano igual o mejor que otra.
Teniendo todo esto en cuenta, no sorprendería que los estudiantes de carreras científicas tuvieran una ligera ventaja sobre los que no son tan buenos con los números. Para ganar una partida de póquer, necesitarás algo más que una buena intuición, por lo que dominar las matemáticas te permitirá calcular las probabilidades que tienes de ganar el bote (y retirarte a tiempo si no lo ves claro). Asimismo, podrás reforzar tu cálculo mental con el póquer y usarlo luego con tus estudios.
La psicología detrás del juego
Además de las matemáticas, hay otra rama de la ciencia completamente distinta de la que también se pueden beneficiar los jugadores de póquer: la psicología. Se trata de una disciplina académica que estudia y analiza la conducta de las personas. Los estudiantes y futuros psicólogos pueden aprender mucho del proceso mental y el comportamiento que tienen los jugadores en una partida, y qué mejor que conocer todo lo que ello implica que sentarse en una mesa y vivirlo en primera persona.
El lenguaje corporal es clave durante una partida. Todos los movimientos que hacemos con el cuerpo, conscientes e inconscientes, dan mucha información sobre el estado emocional de una persona. En el póquer, conocer qué significan los gestos que hacen nuestros contrincantes con la cara puede darnos una clara ventaja para anticipar si tiene o no una buena mano. Asimismo, seremos conscientes de nuestro propio lenguaje no verbal y podremos usarlo a nuestro favor al hacer un farol.
Pero cuando hablamos de la importancia de la psicología en el póquer vamos incluso más allá. Se les aconseja a los jugadores de póquer profesionales que acudan a terapia o que hagan prácticas como la meditación para tener un mayor control de sus emociones. Esto también se reflejará en nuestro lenguaje corporal y tendremos técnicas para que los sentimientos no nos dominen. Además, todo ello también nos ayudará a gestionar una derrota o incluso una victoria.
¿Cómo brillar en el póquer?
Teniendo todo esto en cuenta, tanto la estrategia como la psicología del póquer, deberías estar preparado para tu próxima timba con tus amigos de la universidad. Si tu objetivo es ganar dinero, deberías saber controlar tus ambiciones. Si quieres jugar solo para demostrar que eres el mejor, también.

Estos son nuestros consejos para jugar al póquer siendo estudiante:
1. Controla tus emociones: Seas estudiante de Psicología o no, deberás aprender a gestionar aquello que sientes y cómo lo expresas de cara al exterior. Tu estado mental no debe poder leerse a través de tus gestos o expresiones faciales; de lo contrario, podrías perder una partida, o lo que es peor, perder mucho dinero (o tu reputación, si es lo que te preocupa).
2. Sé consciente de tus limitaciones: De acuerdo, quieres ser el mejor. No obstante, puede que todavía no lo seas y no pasa nada. Conocer tus puntos débiles te hará más fuerte. De los errores también se aprende, pero es mejor si sabes anticiparte a ellos para, como mínimo, no perder tanto dinero.
3. Saber perder: En la misma línea, tener muy claro que puedes perder (la partida o el dinero) es vital para cualquier jugador, amateur o profesional. Gestionar una derrota no siempre es fácil, por lo que visualizarla antes de que ocurra puede ayudarnos a vivir el fracaso con mayor tranquilidad.
4. Contempla los riesgos: Todo esto no quiere decir que no tengas que arriesgar. Para ganar, a veces hay que hacerlo. Si confías en tus cartas, deberías tener la suficiente personalidad para ir con todo.
5. Toma decisiones rápidamente: El póquer castiga a los jugadores impulsivos, pero eso no significa que no premie la velocidad. Ser rápido a la hora de tomar decisiones transmite seguridad, mientras que reaccionar a una acción al instante también incrementa tus posibilidades de ganar.
El factor suerte
Ya hemos mencionado antes que, en el póquer, también hay un gran componente de suerte. Aunque este es inferior a lo que muchos podrían imaginar, cierto es también que el azar tiene mucho que decir durante una partida. No existe una fórmula para calcular qué tanto por ciento de suerte hay en la victoria de un jugador, pero los expertos suelen ponerse de acuerdo en una cosa: la incidencia de la suerte es mayor en el corto plazo y disminuye cuantas más partidas juegues.
La profesionalización del póquer
Cuando decimos que el póquer es mucho más que un juego de apuestas, también nos referimos a que para muchos es mucho más que un simple entretenimiento. Hay quien se gana la vida con ello, ya sean los propios jugadores que han hecho de este hobby su profesión, como todos los trabajadores que mueve la industria. Hablamos de los profesionales de los casinos, de los organizadores de torneos, de los camareros y limpiadores y de los productores de televisión que emiten las partidas.
El póquer: ¿un deporte?
Hay un debate que hace años que rodea el póquer. El Comité Olímpico Internacional (COI) reconoce el ajedrez como un deporte por tratarse de un juego competitivo, intenso y que requiere un alto nivel de concentración. Todo ello podría hacer referencia también al póquer, razón por la cual muchos amantes de este juego de cartas demandan que su entretenimiento favorito también sea considerado como tal.
¿Debería el póquer poder llamarse también deporte mental?
El juego perfecto para estudiantes Si dejamos a un lado el componente suerte, el póquer lo tiene todo para convertirse en el juego mental preferido de los estudiantes. Reforzará las habilidades de calcular solo con la mente de los alumnos de matemáticas, mientras que aquellos que estén estudiando la carrera de Psicología podrán poner en práctica todo lo que han aprendido del lenguaje no verbal. Y si eres estudiante de Veterinaria, Educación Infantil o cualquier otra carrera, será una buena forma de practicar deporte.










