Benelli Tornado, la moto más controvertida del Siglo XX
No es muy habitual que un industrial dedicado a fabricar electrodomésticos se meta a recrear y revivir una marca de motos. Pero esa es la historia de la Benelli Tornado 900 Tre a partir de la inyección de dinero de la empresa del multimillonario Andrea Merloni -de 31 años en aquel entonces-, que entre otras marcas fabricaba los afamados electrodomésticos Indesit.
Así nació una de las motos más controvertidas de finales del siglo XX. La Benelli Tornado se concibió desde cero, sin tomar base de ninguna otra moto. El corazón de la Tornado es su motor tricilíndrico en línea transversal -4T, LC, 12V, IE- creado por Ricardo Rosa, ex ingeniero de Ferrari y también involucrado en el desarrollo de la MV Agusta F4.
Esta configuración se eligió por su estrechez y por la gran cantidad de par motor que entrega. Con el cigüeñal calado a 120º tenía un rugido como de motor Ferrari, gutural y agresivo. El porqué de su cilindrada de 900 c.c. es porque en aquel momento ese era el límite de cilindrada para las motos tricilíndricas en el Mundial de SBK.
Pero si esto ya es notorio lo es más su refrigeración, ya que el radiador estaba colocado ¡bajo el trasero del piloto! El aire de refrigeración se dirigía con unos conductos que partían del frontal, discurrían por los laterales y desembocaban en el radiador.
Era su característica más llamativa ya que para extraer el aire caliente se montaron dos grandes ventiladores de extracción en el colín, convirtiéndose en una de las peculiaridades más extravagantes de esta moto. Este detalle también permitió acercar más el motor a la rueda delantera, para cargar más peso delante y para hacer la moto más corta, que lo era.
El chassis era un multitubular de acero con pletinas de fundición de aluminio en la zona de anclaje del basculante -asimétrico de doble brazo de fundición de aluminio, y muy sobredimensionado-. Las llantas eran de aleación ligera de radios tangenciales delgados, y el doble disco delantero flotante era Brembo Oro, con pinzas de cuatro pistones opuestos. La suspensión delantera se encomendaba a una horquilla invertida Marzocchi con barras de 46 mm, multiajustable en precarga, compresión y extensión. El amortiguador trasero era de gas con botella separada, y también multiajustable.
El carenado integral era envolvente, con una cúpula estrecha y baja, en cuyos laterales se hallaban dos enormes aberturas destinadas a la refrigeración. El carenado se enlaza con el colín a la altura de las piernas del piloto, manteniendo una línea de diseño casi «Aero».
El colín era rechoncho, redondeado y albergaba el par de ventiladores. En el puesto de conducción, muy deportivo, se colocaron un par de semimanillares situados por debajo del "cristo", y una instrumentación con doble esfera analógica para cuentavueltas y velocímetro de fondo amarillo, además de una pequeña pantalla LCD para el resto de las informaciones.
Las primeras unidades se vendieron a un precio muy elevado, pero ello no fue óbice para que dieran muchos problemas de motor, por tolerancias y embrague, temas que se solventaron en garantía, pero que mermaron la reputación de la Tornado. Para solventarlo se comenzó a trabajar en un nuevo motor con la cilindrada elevada hasta los 1.130 c.c.
Tras estar en el mercado solamente tres años, se acabó la Tornado tricilíndrica y el sueño de Andrea Merloni, pero siempre se recuerda ese bramar gutural de ese motor tricilíndrico con el radiador en el trasero… Un Tornado que fue en realidad una tormenta de verano, un efímero torbellino de pasión.










