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Cuidado con las llamadas fraudulentas

No ofrecer nunca a desconocidos información personal sensible a través del teléfono. Y menos aún claves de acceso a cuentas de banca electrónica. Es el consejo que dan todos los expertos en la lucha contra las llamadas fraudulentas en las que los ladrones se hacen pasar por empleados de entidades bancarias para engañar a sus víctimas. Gobiernos de varios países buscan soluciones a este serio problema.

En los últimos años aumentó en forma significativa el número de personas que acceden a sus cuentas bancarias a través de una computadora o un teléfono celular. La facilidad de operar a través de medios electrónicos se sumó a la comodidad de no tener que ir en forma personal a un banco para realizar pagos o transferencias de dinero, entre otras ventajas. Al mismo tiempo, los amigos de lo ajeno imaginaron nuevos métodos para engañar y quedarse con el dinero de sus víctimas. Una de las últimas maniobras de los estafadores consiste en contactar por vía telefónica haciéndose pasar por empleados de entidades bancarias para apoderarse del dinero depositado en las cuentas de las víctimas. El método es utilizado tanto en nuestro país como en el exterior. En España, por ejemplo, el asunto adquirió tal dimensión que directivos de bancos propusieron a sus pares de empresas de telecomunicaciones trabajar en forma conjunta y coordinar una estrategia que permita reducir al mínimo el riesgo para los clientes que reciben llamadas de origen dudoso. Según informa la prensa española, los delincuentes utilizan como excusa la entrega de algún premio o el envío de obsequios promocionales con el fin de obtener información confidencial de tarjetas de créditos o débito. También las autoridades del Reino Unido han tomado nota del incremento de estafas con estas modalidades relacionadas con transferencias bancarias y compras fraudulentas, lo que derivó en conversaciones entre entidades bancarias y operadoras de telecomunicaciones para acordar medidas que pongan freno a las llamadas fraudulentas.

En nuestro país, después de la pandemia, aumentó en forma exponencial el número de clientes que emplea el servicio de banca en línea. Se estima que actualmente 93 por ciento de las personas bancarizadas accede a sus cuentas a través de algún dispositivo electrónico y solo concurre en forma personal al banco para algún trámite muy puntual. Lo que se observa es que, a pesar de esos cambios, algunos clientes no modificaron sus hábitos para operar con más seguridad en el mundo digital, es decir, muchas veces son más vulnerables frente a quienes cometen estafas telefónicas. Como se dijo, una de las recomendaciones más frecuentes para estos casos es que no se compartan claves ni datos personales. Debe tenerse en cuenta, por otra parte, que los estafadores aprovechan algunos temas de actualidad que tienen amplia repercusión en medios de todo el país como excusa para engañar a sus víctimas. De esa manera, la conversación siempre, en algún momento, termina en el pedido al usuario para que brinde información confidencial, es decir, datos personales y claves bancarias. Por eso, no se deben brindar nombre de usuario o contraseña de cajeros automáticos o banca en línea, tampoco las denominadas claves token de seguridad u otras claves que permitan el acceso a cuentas bancarias. Otra de las trampas frecuentes incluye el pedido de número de cuenta bancaria, CBU o alias con la excusa de realizar transferencias de efectivo a cambio de un beneficio.

Pero los delincuentes también contactan a sus víctimas a través de correos electrónicos con mensajes que advierten, por ejemplo, sobre un supuesto cierre de cuenta o el bloqueo de acceso. Ante esto, el usuario debe verificar primero quién es el remitente y leer con detenimiento el contenido del mensaje. Por lo general los textos suelen estar mal redactados, tener errores ortográficos e incluir un enlace con sitios fraudulentos para obtener los datos.

Los especialistas en seguridad informática recomiendan a los usuarios que si reciben un correo electrónico de origen dudoso nunca descarguen archivos adjuntos. Únicamente se debe dar ese paso si se está completamente seguro del contenido del correo y su relación con los productos o servicios que ofrece la entidad bancaria y, fundamentalmente, si el emisor es de confianza. Lo mismo puede decirse para los llamados telefónicos: salvo que se esté plenamente convencido de que la persona que llama forma parte de la entidad a la que dice pertenecer, no se deben brindar datos sensibles.

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