Zdero y los legisladores tienen la oportunidad: no la dejen pasar
Gran parte de mi vida estuve equivocado. Cuando empecé en política despreciaba los discursos "honestistas" y a los políticos que vivían haciendo denuncias de corrupción. Consideraba que no entendían la real complejidad económica y política de los problemas, y por eso buscaban el impacto mediático fácil.
Con el paso del tiempo, con la experiencia en distintos cargos ejecutivos y legislativos, provinciales y nacionales, compitiendo en muchas elecciones desde partidos grandes o chicos, me di cuenta de que sin una base de honestidad es imposible cambiar nada en política. Me di cuenta de que había estado en un error.
Hoy creo que la política necesita un pacto moral que es pre-ideológico. En el segundo piso discutimos ideas de país o de provincia, pero los cimientos sobre los que se edificará el edificio deben promover la honestidad y castigar a los corruptos.
En los cimientos debe estar escrito: no se le puede robar a la sociedad. Sin reglas de juego que permitan competir a los honestos y penalicen a los ladrones, es imposible que surjan buenos dirigentes; y es imposible que las buenas políticas se consoliden en el tiempo.
Si el sistema expulsa a los honestos nada bueno durará: los políticos que funcionan en base a dinero público terminan carcomiendo las bases de cualquier buena iniciativa, y tarde o temprano, la derrumban. Esto es lo que he visto "desde adentro de la política". Esa es mi sincera experiencia, la de alguien que estaba equivocado y cambió de opinión con los años.
Por eso pienso que es clave que el nuevo gobierno provincial aproveche su crédito inicial para poner en marcha nuevas reglas de juego, que limiten la influencia de la plata sobre la política, que permitan competir a los honestos y que acoten la influencia de quienes roban fondos públicos y utilizan el Estado para su beneficio personal.
Concretamente: el gobernador Zdero tiene la oportunidad histórica de generar un debate respetuoso con las fuerzas políticas de la Legislatura para encarar reformas que hagan más transparente a nuestra política, que es la única forma de hacerla mejor.
1) Es imprescindible pasar a un sistema de boleta única de papel.
Imprimir boletas cuesta millones de pesos que los partidos chicos no tienen y los grandes sacan del Estado o lo reciben de empresarios como favor (a devolver).
Así es imposible renovar a la dirigencia e involucrar a ciudadanos comunes que no tienen recursos de más. La boleta individual de cada partido también facilita la compra de votos con dinero. Requiere una red de fiscales que cuesta aún más millones. Se imprimen hasta cinco veces la cantidad de votos que saca cada partido, y muchas veces el trabajo de "boleteo" previo por los barrios se paga luego con planes sociales (becas) o empleo partidario en el Estado. La actual boleta por partido es el origen de muchos de los vicios de nuestra política y muchas de las debilidades del Estado.
2) Es imprescindible prohibir la publicidad política con carteles en la vía pública.
Esto cuesta millones y millones de pesos y no está permitido en ningún lugar del mundo. Crea una diferencia enorme entre dirigentes que manejan cajas públicas, y disimulan el pago con los recursos de todos, y los ciudadanos comunes que quieren participar en política.
Otra vez: así es imposible renovar la dirigencia.
Una experiencia a copiar que se ve en la imagen: durante varios años me tocó estudiar en un país europeo. Al llegar las elecciones el Estado le cedía a cada partido un cartel igual, uno al lado del otro, en las principales calles y plazas de la ciudad. Esa era toda la publicidad callejera permitida. Barata, igualitaria y democrática. Vean la diferencia con el despilfarro obsceno que viene ocurriendo en Resistencia y en todo el Chaco.

3) Es imprescindible regular los espacios contratados en la prensa y las redes sociales por parte de los candidatos.
No sólo a través de publicidad, sino también a través de notas que son promoción personal del candidato, pero los medios disfrazan de información.
Un inmenso porcentaje de los sobreprecios en la obra pública se destina a pagar este tipo de publicidad encubierta. Quien no tiene plata, o quien no está dispuesto a robarle al Estado (es decir a la sociedad), directamente no puede competir, porque no llega a ser conocido por los ciudadanos en esta democracia dominada por las pantallas.
La publicidad en medios y redes debe prohibirse, salvo la que es igual para todos. Y desde un año antes de las elecciones, la publicidad que se disfraza de información debe regularse: hay que obligar a la prensa, los canales y las radios a otorgar a los otros candidatos, tiempo, cantidad de menciones y minutos de imagen, similares a los otorgados a los candidatos que pagan "publinotas", que son quienes manejan cajas públicas. Este control lo debe ejercer un organismo de la sociedad, con participación clave de las universidades.
4) Finalmente, hay cortar el origen de los fondos corruptos.
El 90% de la plata de la corrupción proviene de sobreprecios en las obras públicas y en las grandes compras del estado. Los organismos de control fracasan rotundamente en establecer límites. No ven, no oyen, no hablan. O no quieren hacerlo.
Hay que crear un Consejo Técnico-Profesional , no permanente, con sus miembros no partidarios y sin prontuarios elegidos por sorteo, que actúe antes de cada gran obra o gran compra estatal, especificando cuál es el monto máximo que se puede pagar y la calidad de lo que se debe construir o comprar. Y controlando luego que esto se cumpla. El ahorro de recursos será enorme, y se terminará el robo. Es muy fácil poner fin a los sobreprecios estatales, que son la madre de la corrupción y de la plata negra en política.
Son reformas fáciles de hacer. Van a sentar las bases para renovar continuamente la dirigencia política e impedir que los corruptos se enquisten en el poder. Generar reglas de juego que permitan competir a los ciudadanos honestos. Generar mecanismos que impidan a los políticos corruptos robarle a la sociedad. El gobernador Zdero y los legisladores tienen la oportunidad de cambiar esta historia. No la dejen pasar.
*
(El autor es político y economista. Se desempeñó como ministro de Economía, fue presidente de la Legislatura Provincial y senador de la Nación -2013 - 2019).
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