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Aprendizaje a través del juego

La etapa vital que va desde el nacimiento de un niño hasta los ocho años de edad es considerada la más importante en el desarrollo de una persona. En ese período se fortalece el bienestar emocional y se sientan las bases de las competencias cognitivas y sociales. De ahí la importancia de apuntalar el entorno familiar, garantizar que las necesidades básicas de los más pequeños estén cubiertas y alentar el aprendizaje a través de los juegos.

En momentos en que nuestra sociedad está atravesando un período extremadamente difícil desde el punto de vista social y económico, con una fuerte suba en los precios de los alimentos que golpea con mayor dureza a las familias de menores recursos, es necesario que además de impulsar políticas públicas que garanticen una adecuada nutrición y también se proteja el bienestar emocional de los más chicos. Y en ese sentido, merecen destacarse los roles que juegan los espacios lúdicos, que deben ser accesibles para todos los niños. Es que, como bien señala Unicef, el juego es clave el desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños y niñas. Además de ser un derecho, jugar es una oportunidad que tienen los más chicos para construir confianza en sí mismos, fortalecer su autoestima y desarrollar habilidades importantes para la vida. Una reciente campaña lanzada por el organismo internacional propone, por ejemplo, entre otras cosas, prestar atención a los bebés, nombrar lo que hacen y responder a sus requerimientos ya que actuar de esa manera ayuda a construir y reforzar las conexiones neuronales que favorecen la comunicación y las habilidades sociales del niño. Porque -observa Unicef- así como al construir una torre practica habilidades físicas ya que apilar objetos ayuda a que entiendan el movimiento y el espacio mediante la práctica de habilidades sensoriales y motoras y el desarrollo de la comprensión espacial; la posibilidad de dibujar promueve sus habilidades creativas. Dicho de otro modo, cuando el pequeño se sienta a dibujar y plasma su mundo propio sobre el papel está desarrollando su creatividad, expresando sus ideas y transformándolas en realidad. A través de actividades lúdicas, los niños aprenden a forjar vínculos con los demás, a compartir, resolver conflictos y a desarrollar habilidades sociales y emocionales. En este punto es importante realizar una observación. Cuando se habla de juego nos referimos a los juegos tradicionales y no a los que tienen lugar en entornos digitales que promueven, más bien, un comportamiento sedentario. Sobre ese tema la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un documento con recomendaciones para padres sobre el comportamiento sedentario, las horas de descanso y la actividad física de menores de cinco años. Según los expertos del organismo, los niños no deben tener ningún acceso a las pantallas hasta los dos años de edad y, en todo caso, pueden pasar una hora como máximo frente a ellas entre los tres y cuatro años. El documento contiene recomendaciones sobre el tiempo que, por día, los más pequeños deben dedicar a la actividad física y al sueño. También ofrece consejos que alertan sobre el denominado "tiempo sedentario de pantallas", que hace referencia al tiempo que los niños dedican a mirar televisión y videos, o a los juegos de computadora y las consolas de entretenimiento. Los expertos de la OMS explican que la infancia temprana, que se caracteriza por un rápido crecimiento y desarrollo cognitivo, es el periodo en el que se forman los hábitos de los niños y las rutinas familiares están más abiertas a los cambios y son más adaptables. Es que, en esa etapa, los niños necesitan tener una mínima actividad física y dormir las horas suficientes para garantizar un descanso adecuado. Según los especialistas, estos hábitos ayudan a prevenir la obesidad y otras enfermedades que pueden desarrollarse más adelante en la vida. Es necesario que la población tome conciencia de la importancia que tiene la actividad física para poder llevar una vida más saludable. Los actuales estilos de vida, lamentablemente, predisponen a las personas a mantenerse mucho tiempo inmóvil frente a una pantalla, de televisor, computadora o teléfono móvil. Es importante que los padres dediquen un tiempo a estimular el aprendizaje a través de los juegos tradicionales, a compartir la lectura de cuentos, o relatos orales que incentivan la creatividad de los niños.

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