Relevan presencia y comportamientos de monos aulladores en Corrientes
Los vecinos completaron el cuestionario guía, como parte de un desarrollo de ciencia comunitaria que estuvo coordinado por investigadores de la Estación Biológica Corrientes. Es el primer estudio que se lleva a cabo en el NEA y se extenderá a Resistencia y Formosa.
La degradación y fragmentación del hábitat en el nordeste de Argentina, que han sido intensificadas en los últimos años debido al crecimiento no planificado de las ciudades, deforestación, inundaciones e incendios, aumenta el desplazamiento de animales silvestres hacia áreas urbanizadas en búsqueda de refugio y alimento.

Los monos aulladores negros y dorados (Alouatta carayá) están categorizados como "vulnerables" en Argentina y toleran niveles moderados de deforestación. Son susceptibles de padecer enfermedades infecciosas como la fiebre amarilla, pero también por la destrucción del hábitat que reduce las áreas en donde pueden habitar. Esta especie tiene presencia en el Nordeste argentino, dado que habita en las provincias del Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones y el nordeste de Santa Fe.
Según la médica veterinaria Lucila Citon, el estudio "Aullando por la ciudad: un proyecto de ciencia comunitaria en Corrientes" debe dejar en claro "la necesidad de acostumbrarnos a convivir con esta fauna silvestre que cada día más es parte de los ecosistemas urbanos". El equipo de investigación estuvo integrado además por Débora Gilles, Rodrigo Bay Jouliá, Francisco Sánchez-Gavier, María B. Natalini y Martín M. Kowalewski.
Para el estudio se utilizó el proceso de ciencia comunitaria, también conocida como "ciencia ciudadana". Este método implica la participación de voluntarios del público en general en la investigación científica. En este caso se requirió el aporte de los vecinos de la ciudad de Corrientes, quienes debían responder a un cuestionario virtual al momento de avistar un mono o grupo de monos.

El cuestionario de avistaje se difundió a través de redes sociales, radios y diarios digitales, lo que permitió que el relevamiento se realizara entre marzo y junio de 2023. Un detalle en esta recolección de datos es que la ubicación del mono o los grupos de monos era registrada con el GPS del dispositivo que se utilizaba para completar el cuestionario. Esta demarcación permitió hacer un mapeo de gran utilidad para los investigadores.
El cuestionario requería una descripción de los monos (coloración del pelaje), si se veían hembras cargando crías, actividades que se encontraban realizando al momento del avistaje. desplazamiento a través de árboles, muros o por tierra, amenaza de otros animales en una escala de 0 a 10, entre otras.










