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La cultura del encuentro

El papa Francisco, en reiteradas ocasiones, hizo un llamado a todas las personas de buena voluntad a cultivar una verdadera cultura del encuentro. Propuso que "ninguno mire al otro con indiferencia, ni aparte la mirada cuando vea el sufrimiento de los demás". En la sociedad chaqueña, afortunadamente, existen ejemplos de ciudadanos que no dudan en impulsar iniciativas para ir al encuentro con los más necesitados.

Uno de esos ejemplos es el de los vecinos de la calle Julio A. Roca al 200, de la ciudad de Resistencia, que aportaron recursos para preparar platos de comida caliente para las personas que se encuentran en situación de calle. Lo hicieron el 24 y el 31 de diciembre. Este enorme gesto nos recuerda, una vez más, que la solidaridad es un valor fundamental para una comunidad. Sin ella, sería aún más difícil la tarea de promover la cohesión social. También se puede citar el trabajo que llevan a cabo los integrantes del grupo "Noches solidarias" que, desde hace seis años, brinda contención y comparte alimentos con familiares de pacientes internados en los hospitales Pediátrico y Julio C. Perrando de la capital chaqueña. A 40 años del regreso de la democracia que alumbró un nuevo tiempo político en el país después de la larga noche de la dictadura, hoy gran parte de los esfuerzos deben estar destinados a rescatar a esa amplia porción de la población que todavía está por debajo de la línea de pobreza. No menos importante será la tarea que se realice para fortalecer las instituciones de la república y para mejorar la calidad de vida de todos los argentinos. Existen en el mundo ejemplos de sociedades desarrolladas donde la ciudadanía ha comprendido que de dos o más posturas diferentes se puede llegar a una síntesis que supere y mejore incluso esas diferencias, aunque para eso es necesario que exista de antemano una predisposición de todas las partes a renunciar a algo y a evitar las tensiones que conducen a situaciones no deseadas. Todos y cada uno de los argentinos debemos esforzarnos para cristalizar el mensaje de entendimiento que predica el Papa Francisco. La reconciliación, por cierto, no es una meta sencilla de alcanzar, pero los mismos obstáculos que se ponen en su camino hacen que sea un objetivo valioso.

Los ejemplos de solidaridad mencionados son pequeños grandes gestos, anónimos la mayoría de las veces, de ciudadanos que reconocen la enorme importancia que tiene para la vida en comunidad la sensibilidad hacia lo que les sucede a otros, especialmente a quienes atraviesan situaciones difíciles. Son vecinos que no miran al otro con indiferencia. En este año nuevo que se inicia debemos hacer una pausa para reflexionar sobre los aciertos y errores del año que termina, recordando que las sociedades humanas funcionan con vasos comunicantes, y lo que les sucede a muchos de sus integrantes, tarde o temprano, repercute para bien o para mal en el resto de la comunidad. Basta pensar en los problemas que genera la falta de acceso a la educación, a la salud, a viviendas dignas, al agua potable o a oportunidades de trabajo, para darse cuenta de las implicancias que tienen esas carencias en el entramado social. El bien no común no consiste en la simple suma del bienestar de cada individuo, sino que se trata de un objetivo que va más allá y que necesita del esfuerzo diario de todos los miembros de la comunidad para alcanzar esa meta superior que exige que estén garantizados los derechos a la alimentación, al trabajo, la educación, el acceso a la cultura, a una vivienda digna, a la libre circulación y el respeto a la vida y la dignidad de las personas, la libertad de expresión, el cuidado del medio ambiente y de los espacios públicos, por citar solo algunos de los elementos que es necesario proteger, con la convicción de que al obrar de esa manera se estará construyendo una sociedad más justa para todos. Por suerte, hay muchas personas que dedican parte de su tiempo a tareas relacionadas, por ejemplo, con la atención a niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, entre otras actividades que se sostienen gracias al trabajo silencioso de quienes eligieron ese camino para forjar una comunidad más solidaria.

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