Productos con valoragregado ambiental
Son cada vez más los países que imponen condiciones de comercialización dentro de sus fronteras a todo tipo de productos agroindustriales con el objetivo de garantizar la protección del ambiente y velar por la salud de sus ciudadanos. De ahí la necesidad de promover en nuestra provincia una serie de buenas prácticas para lograr una mayor variedad de productos locales con valor agregado ambiental.
Como ejemplo se puede decir que la Unión Europea resolvió que a partir del 1 de enero de 2025 no podrán ingresar a su territorio productos agroindustriales provenientes de zonas que hayan sido deforestadas luego del 31 de diciembre de 2020. Se trata de una medida que está en sintonía con las demandas de distintos sectores de la población que prefieren consumir aquellos productos agroalimentarios que certifican que poseen la menor cantidad posible de residuos de agroquímicos o, directamente, que están libres de ellos.
Si bien la adopción de métodos de producción sostenibles y la generación de productos con bajo impacto ambiental no se logra de la noche a la mañana, es importante no perder de vista que para mantenerse competitivos en el comercio internacional es necesario saber interpretar las demandas actuales de los consumidores de los mercados más exigentes. Por lo tanto, para no quedar rezagados, hay que animarse a impulsar procesos que faciliten el empleo de tecnologías más amigables con el entorno, teniendo en cuenta que la elección de ese camino puede abrir las puertas a nuevas oportunidades comerciales para la producción local.
En ese sentido, merece destacarse el trabajo técnico realizado por la mesa técnica del Grupo Agroperfiles, que fue presentado esta semana, que contiene una detallada descripción de los perfiles de los productores chaqueños por zonas productivas de la provincia. Se trata de un insumo clave para el diseño de políticas públicas para impulsar el sector primario ya que brinda información tanto de empresas como de emprendimiento familiares y de las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas para cada uno de estos sectores.
Hoy el desafío pasa por aprovechar el potencial de los productores chaqueños para producir bienes agroindustriales con valor ambiental agregado que contribuyan a un mejor posicionamiento de nuestra provincia en los mercados internacionales. De lo que se trata es de generar un círculo virtuoso que nos permita salir también de la falta de oportunidades laborales y de la carencia de servicios básicos que padecen muchas zonas rurales y que son motivo del éxodo de jóvenes que abandonan el campo en busca de mejores horizontes en las grandes ciudades. Como bien se señala en el libro "Arraigo rural. Condiciones de vida, políticas y estrategias de las familias productoras en Argentina", publicado por el INTA "el arraigo rural está supeditado a las condiciones de vida que enfrentan las familias productoras, a las opciones que estas tienen para desarrollar estrategias que las mejoren y a las políticas públicas e institucionales que directa o indirectamente impactan en dichas condiciones".
La obra citada también aborda cuestiones como la posibilidad de echar raíces en un determinado lugar –en este caso, en una zona rural– lo que implica también hablar de la Agricultura Familiar, un sector que merece tener acceso a mejores infraestructuras para poner fin al éxodo de la población rural de menores recursos hacia las grandes ciudades en un proceso que hace que se incremente el número de población urbana en periferias que carecen de la infraestructura necesaria para contener y ofrecer condiciones de vida dignas a muchas familias. Ese proceso es el que hizo que en la actualidad más del 90 por ciento de la población del país se concentre en los centros urbanos, en el marco de un fenómeno que, por supuesto, también está presente en la provincia del Chaco.
Como hemos señalado ya en otras oportunidades, el éxodo rural como fenómeno impacta tanto en lo demográfico como en el plano económico de la provincia, ya que, por lo general, la mayoría de las personas que abandonan los pueblos más pequeños son jóvenes en edad de trabajar y formar familia, lo que da lugar a un envejecimiento de la población en zonas rurales, lo que se traduce en una merma de la fuerza laboral que termina debilitando las economías locales.










