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Cigarrillos electrónicos no son inofensivos

La Organización Mundial de la Salud recordó que no existen pruebas científicas que demuestren que los cigarrillos electrónicos ayudan a las personas a abandonar el hábito de fumar. En realidad, lo que ocurre es todo lo contrario. Según el organismo internacional, existen pruebas alarmantes sobre los efectos adversos que generan en la salud.

En Argentina la importación, distribución, comercialización y la publicidad o cualquier modalidad de promoción del cigarrillo electrónico está prohibida en todo el territorio nacional. Sin embargo, la última Encuesta Mundial de Tabaquismo en Jóvenes revelaba ya en 2019 que en nuestro país el 7,1% de los adolescentes de entre 13 y 15 años consumía estos productos, y que el 14,4 por ciento de los chicos consultados reconoció que alguna vez los probó.

Todo indica que las estrategias de comercialización de las multinacionales del tabaco apuntan a ese segmento de la población. En ese sentido, el reciente informe de la OMS confirma que los niños de 13 a 15 años consumen cigarrillos electrónicos en tasas superiores a las de los adultos en todas las regiones en las que tiene presencia el organismo internacional.

En octubre de 2019 se registró en nuestro país el primer caso de un paciente al que se le detectó una grave afección pulmonar asociada al vapeo. El incidente ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires e involucró a un hombre de 30 años que había comenzado a consumir cigarrillos electrónicos siete meses antes.

En esa oportunidad, los médicos que lo atendieron, explicaron que el paciente llegó con dificultades para respirar y que luego de los controles se le diagnosticó una afección provocada por la acumulación de proteínas y lípidos en los alvéolos pulmonares que se conoce como proteinosis alveolar pulmonar. Con el paso de las horas, el cuadro de salud del paciente se agravó, lo que derivó en una internación en terapia intensiva con asistencia respiratoria. Por suerte logró salir del estado crítico y se recuperó en forma favorable.

Su caso fue el primero registrado en el país de una patología pulmonar asociada con el "vapeo", como se denomina a la inhalación del vapor generado por los cigarrillos electrónicos, que son dispositivos creados en China en el año 2004, que utiliza una pequeña batería para calentar una solución líquida y convertirla en vapor. Su diseño generalmente imita un cigarrillo, un cigarro o una pipa. En general, el aparato contiene un cartucho recambiable o recargable pero también existen dispositivos descartables.

Según la Secretaría de Salud de la Nación, las principales sustancias que contiene el líquido son propilenglicol y glicerina vegetal, nicotina en diferentes dosis (entre 0 mg y 54 mg/ml), sabores y aromas. La cartera sanitaria advierte, además, que diversos estudios muestran que la dosis de nicotina que dicen tener los cartuchos muchas veces no coincide con la que realmente tienen.
La Organización Mundial de la Salud, por su parte, advirtió que estos dispositivos electrónicos que liberan nicotina a una temperatura menor que el cigarrillo común se los promociona como dispositivos de bajo riesgo, pero la verdad es que no hay evidencia de que una menor exposición a esos productos químicos sea menos peligrosa para la salud.

En marzo de este año, el Ministerio de Salud de la Nación prohibió la importación, distribución, comercialización y publicidad en todo el territorio nacional de distintos tipos de cigarrillos electrónicos, incluidos sus accesorios, por ser potencialmente dañinos para la salud. Lo que se sabe hasta ahora es que los síntomas que presentan los pacientes afectados son silenciosos. Es decir, no hay un signo evidente e inmediato de estar cursando alguna enfermedad. En la mayoría de los casos en los que ya se advierte un daño, se observan alteraciones en las vías respiratorias, lo que se evidencia con tos y falta de aire.

En una campaña que lanzó la cartera nacional de salud se remarca que los cigarrillos electrónicos no son seguros para fumadores ni para no fumadores. Los no fumadores que empiezan a usar cigarrillos electrónicos corren el riesgo de desarrollar adicción a la nicotina y empezar a fumar cigarrillos convencionales. No son seguros para jóvenes, adultos jóvenes, mujeres embarazadas o adultos que actualmente no usan productos de tabaco.

Es necesario informar –especialmente a los más jóvenes– sobre los efectos nocivos del vapeo. También es importante mejorar los controles para evitar la comercialización de estos productos que, como se dijo, están prohibidos en todo el territorio nacional.

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