Luces y sombras de una democracia en construcción
El país vive el período democrático más largo de su historia. Todo un logro si, a la hora de hacer un balance, se ponen sobre la mesa conquistas como la aceptación de la sociedad de las reglas de sucesión pacífica del poder, la transparencia del sistema electoral y la alternancia de las fuerzas políticas que acceden a los cargos públicos más relevantes. Sin embargo, el resultado del examen es otro, totalmente distinto, cuando se observa que más del 40 % de la población vive en la pobreza y que la economía no crece desde 2011. 
El 10 de diciembre de 1983 asumió como presidente de la Nación, Raúl Ricardo Alfonsín, de la UCR, luego de imponerse en las urnas con casi el 52% de los votos. Atrás quedaban siete oscuros años de una dictadura militar y se abría paso una frágil democracia. Hoy, a 40 años de aquel histórico acontecimiento, los sucesivos fracasos en materia de política económica, los altos índices de pobreza y el desprestigio de buena parte de la dirigencia política sentaron las bases para que el economista libertario, Javier Milei, electo el 19 de noviembre pasado en balotaje con el 56,6% de los votos, ocupe ahora el sillón de Rivadavia.
Hace pocos días se conoció el último informe sobre pobreza e indigencia preparado por la Universidad Católica Argentina (UCA), que reveló que la pobreza alcanzó el 44,7 % de la población, es decir, afecta a casi 19 millones de argentinos, mientras que un 9,6% de la población se encuentra en situación de indigencia. Dicho de otra manera, más de 20 millones de argentinos no satisfacen las necesidades básicas de salario, salud, educación y alimentación. Los datos que preocupan no terminan ahí. Se espera que el año que viene aumenten esos porcentajes, según las proyecciones realizadas por el Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la UCA. En 2015, cuando Cristina Fernández de Kirchner finalizó su mandato, un 30% de la población vivía en la pobreza, luego, durante la gestión de Mauricio Macri, ese indicador trepó al 40% y ahora, con el ciclo democrático finalizado de Alberto Fernández, llegó a casi el 45%. Aunque las cifras hablan por sí solas, hay que decir que detrás de esos números hay familias enteras que sufren carencias de todo tipo. Es por eso, que el balance de estas cuatro décadas de democracia confirma que, en realidad, no hay mucho para festejar.
Decía Alfonsín en diciembre de 1983: "Compatriotas, iniciamos hoy una nueva etapa de la Argentina. Una etapa que, sin duda, será difícil porque tenemos todos la enorme responsabilidad de asegurar hoy y para los tiempos la democracia y el respeto por la dignidad del hombre en la tierra argentina". Es probable que en su discurso de hoy el nuevo presidente de la Nación, Javier Milei, proponga iniciar también un ciclo fundacional para dejar atrás todo lo que se hizo mal. Se espera que las medidas económicas que impulse vayan en sentido contrario a las que se adoptaron en los últimos cuatro años. Se confirmaría así, una vez más, el movimiento pendular en las políticas económicas argentinas que pasaron de la heterodoxia a la ortodoxia y viceversa.
También, en nuestra provincia, la sociedad comienza a escribir un nuevo capítulo democrático. El nuevo gobernador, Leandro Zdero, que asumió ayer, pidió a la ciudadanía chaqueña "paciencia y optimismo" para transitar este nuevo período y remarcó que "prometer soluciones mágicas sería imperdonable" en un contexto difícil como el actual. También anunció que convocará a intendentes de todos los municipios para participar de un encuentro que se realizará el martes en la ciudad de Resistencia con el objetivo de alcanzar un "pacto chaqueño" que sumará los aportes de distintas organizaciones de la sociedad civil de la provincia.
Tanto el país como la provincia están en los umbrales de un nuevo ciclo dentro de la continuidad democrática, donde el mayor desafío consiste en encontrar una salida a la prolongada crisis de la economía que sea lo menos dolorosa posible para los sectores más vulnerables de la población. Ese es, sin dudas, uno de los principales requisitos que se deben cumplir para reafirmar la vigencia de un régimen democrático que, con avances y retrocesos, se construye todos los días.














