El inventor del término "gorila"
El humorista Aldo Cammarota, guionista de Tato Bores, creó el término "gorila" para definir a los antiperonistas. Exiliado en 1974, nunca regresó al país. Falleció hace 20 años. - Por Alberto Solís Bonastre

Criado en el barrio de Congreso, con 14 años fundó un centro barrial, una especie de comité que llevaba el nombre del Coronel Perón. El joven Cammarota, como tantos otros adolescentes de aquella época, tenía "vocación militar", y por eso admiraba al fundador del Partido Justicialista. Sin embargo, todo se alteró cuando, a los 15, se enfermó de poliomielitis.
"Mi visión de las cosas cambió desde aquel momento", reconoció. "Lo que teníamos en común Perón y yo era que queríamos ser presidentes. Yo pensaba llegar a través de la carrera militar, pero todo quedó de lado cuando me enfermé. Sólo tenía un consuelo: que Roosevelt logró ser presidente de los EEUU".
La enfermedad le dejó secuelas, y a veces utilizaba un bastón. Pero salió adelante con tenacidad. "Dentro de la desgracia tuve algo de suerte: la parálisis no afectó mi sistema respiratorio. Por eso sobreviví... Si no, ahora estarían hablando con un fantasma", explicó, sin perder el humor, en diálogo con la revista Así, en 1965.

Como no pudo seguir el camino de Perón y ser presidente, Cammarota se convirtió en humorista. Y lo más curioso del caso fue que, sin proponérselo, creó el término "gorila" para definir a los antiperonistas.
En realidad, el término "gorila" no solo se remite a quienes están en contra del movimiento fundado por Perón y Evita, sino también a quienes sostienen ideas anacrónicas, ultraconservadoras, intolerantes, poco abiertas a los cambios sociales, que no soportan "lo popular" (lo nacional y popular), más cercanas al fascismo que al ser democrático; que siempre miraron con simpatía los golpes militares o cívico-militares, ya sea contra el peronismo o contra gobiernos como los de Frondizi e Illia. Los "gorilas", parientes cercanos de "los dinosaurios", al decir de Charly García y el imaginario popular.

El origen
"En marzo de 1955 hice por radio (en "La revista dislocada") una parodia de Mogambo, una película con Clark Gable y Ava Gardner que sucedía en África", recordó en una columna que escribió para Clarín en 1985.
"En el sketch había un científico que ante cada ruido selvático decía atemorizado: "Deben ser los gorilas, deben ser". La frase fue adoptada por la gente. Ante cada cosa que sucedía, la moda era repetir: "Deben ser los gorilas, deben ser". Entonces, vino el golpe militar de 1955. Al ingenio popular le quedó picando la pelota: "Deben ser los gorilas, deben ser". Los golpistas se calzaron gustosos aquel mote".
Tanto fue así que, en 1963, el Partido de la Revolución Libertadora reivindicó el término, y para las elecciones de aquel año su lema fue: "Llene el Congreso de gorilas".
Con el tiempo, incluso, los "gorilas" estuvieron dentro del propio peronismo: era el modo con que la izquierda montonera buscaba descalificar a la derecha sindical.
En el acto del 1° de mayo de 1974, frente al balcón de la Casa Rosada, los jóvenes revolucionarios reclamaron a Perón: "Qué pasa / qué pasa / qué pasa General / que está lleno de gorilas / el gobierno popular?", cantaba la multitud en esa recordada convocatoria.
A principios de los "90 el sindicalismo peronista trató de "gorila" a Carlos Menem por sus políticas "neoliberales". En ese caso, el cántico era: "Traigan al gorila musulmán/ para que vea/ que este pueblo no cambia de ideas/ lleva las banderas de Evita y Perón".
En 2023 hay "gorilas" para todos los gustos, entre los libertarios de Milei, la derecha de Macri, los radicales que apoyaron (o apoyan) a Macri, en la izquierda, dentro y fuera del peronismo, kirchnerismo, y otros "ismos".

Cammarota fue guionista de Telecómicos (primero por Canal 9, y luego por el 11), un programa que, en sus casi 500 emisiones, se destacó por los sketches en que se parodiaba a la clase política: había dobles de Perón, Álvaro Alsogaray, José Ignacio Rucci y Paco Manrique, entre otros; los dirigentes jugaban al juego de la silla... En fin.
"El único que se enojó por tener un doble en el programa fue el doctor Ricardo Balbín. Es más, hasta recibimos felicitaciones de Frondizi, Alsogaray y Rucci", explicó Cammarota en una nota de 1973.
Con sus libretos acuñó frases como "a la pelotita" e inventó el "pendorcho", un aparato imposible de definir que aumentaba la producción si se lo adosaba a una máquina. También es de su autoría la frase "Argentina año verde", que se refiere a un país utópico, "donde funciona todo bien".
"Mi intención es hacer un humor sagaz que le interese a los grandes y que al mismo tiempo sea familiar para que puedan disfrutarlo los chicos", planteaba, siempre bien peinado y vestido de traje y corbata.
Algunos de los actores que integraban el elenco eran Juan Carlos Calabró, Mario Sapag y Juan Carlos Mesa. En esa gran generación de humoristas aparecieron figuras como Nelly Beltrán, Carlitos Balá, Vicente Larussa, Juan Carlos Calabró, por nombrar algunos.
En 1968, Cammarota se sumó a "Humor redondo", en Canal 13, el programa en el que contaba chistes junto a Juan Carlos Mesa, Carlos Garaycochea y Jorge Basurto, y cuyo conductor era Héctor Larrea. Su estilo seguía siendo "sintético e incisivo". La idea, sostenía, era "llegar al corazón del chiste sin cargarlo de elementos gratuitos". Que en todo caso sea una ráfaga, un latigazo de ironía.
"Era un programa de chistes de autor", evoca Gabriel Mesa, hijo del recordado Juan Carlos Mesa. "Mi viejo y Garaycochea hacían un humor familiar, naíf, a Basurto le gustaba el absurdo y a Cammarota, desde siempre, le interesaban los temas políticos. Si se tentaba con algún chiste, Cammarota se reía tanto que parecía que lloraba".
Con el tiempo llegaría otro de los grandes hits de Aldo: su tarea como autor de los monólogos de Tato Bores, el humorista que falleció en 1996.
"Cammarota fue una mente brillante, sin dudas, un adelantado", lo recuerdan sus colegas "Y todo lo que hizo es mucho más meritorio si se tienen en cuenta sus dificultades físicas".
Cammarota y Bores empezaron a trabajar juntos a principios de 1974 en el programa "Dele crédito a Tato", en Canal 13. El encuentro entre ambos fue de alguna manera fortuito. El guionista de Tato era Jordán de la Cazuela, hasta que falleció en un accidente aéreo en las afueras de París. Y hubo que buscarle un reemplazante: entonces apareció Cammarota.
Luego de su exilio (en 1974) volvió a trabajar para Tato en 1979 ("Tato para todos"), 1980 "(Tato vs Tato") y 1981 ("Tato por ciento").
Justamente, antes del exilio las cosas venían mal. En Canal 11 ya le había pasado algo similar: su programa Telecómicos también fue sacado de la grilla.
"En abril, Telecómicos fue programado en un horario totalmente inadecuado para sus características de programa popular y familiar. Iba a las 22.15, aunque generalmente comenzaba a las 22.30 y luego se le injertó un microprograma de Dante Panzeri. El programa terminaba a veces a la una de la mañana. Cuando protesté, Héctor Ricardo García me propuso rescindir. Evidentemente ésa era la intención del desusado horario: presionarme para que me fuera. Me negué, y entonces vino la falta de pago. Pero también había presiones de otro tipo: el actor Mariano Bauza me gritó un día en pleno ensayo: "Vos, pronto vas a volar de la televisión. Ahora ganamos nosotros y mandamos nosotros"", señaló Cammarota.
Tras su despido de Canal 13, Cammarota denunció "una clara intención de censura política y un imperdonable ataque a la libertad de sonrisa de los argentinos".
No se lo perdonaron. Recibió amenazas de muerte y una bomba en su casa, que fue desactivada antes de explotar. Le quedaba un solo camino: el exilio. Con su mujer de toda la vida, María Josefa, y sus tres hijos, María Inés, Aldo y Andrea, en edad escolar, se marchó a Los Ángeles.
Tato Bores también la pasó muy mal. Si bien siguió trabajando en teatro, en la televisión estuvo prohibido durante cinco años: de 1974 a 1978. Y en 1979 le pusieron una bomba en la puerta de su casa, que pudo ser detonada en la calle y no causó daños.
Cammarota se instaló en Los Ángeles (donde trabajaba como guionista para una cadena latina de tv) y nunca más regresó a la Argentina. Falleció hace 20 años, el 28 de febrero de 2002, de un ataque al corazón, a los 71 años. Pero sus creaciones siguen vigentes, hoy más que nunca, en el lenguaje cotidiano de los medios, "los memes", la política, la militancia, las charlas de café y la sociedad en general.










