Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°

Ciudades accesibles

Cada vez son más las ciudades que promueven mejoras para adaptar los servicios y las infraestructuras que dificultan la movilidad de las personas con discapacidad y de los adultos mayores. El objetivo que persiguen es el mismo: garantizar que todos los ciudadanos, independientemente de sus capacidades, participen de la vida en comunidad de manera segura y autónoma en el espacio público.

La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobada en el año 2006, pone énfasis en la necesidad de adoptar medidas que permitan que las personas con discapacidad puedan vivir en forma independiente y participar en forma plena de las actividades que se llevan a cabo en sus comunidades. En 2008, nuestro país adhirió a dicha Convención a través de la ley nacional 26.378 y en 2014, el Congreso de la Nación otorgó rango Constitucional a la norma.

Es importante recordar que la Convención pide a los Estados que adhirieron a ella que adopten medidas pertinentes para asegurar el acceso de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y tecnologías de la información y las comunicaciones, y a otros servicios e instalaciones abiertas al público o de uso público, tanto en zonas urbanas como rurales.

Estas medidas deben incluir la identificación y eliminación de obstáculos y barreras de acceso que se deberán aplicar a edificios, transporte público, escuelas, viviendas, centros de atención de la salud y lugares de trabajo, entre otros espacios.

El arquitecto José Luis Gutiérrez Brezmes, de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, autor del libro "Accesibilidad: personas con discapacidad y diseño arquitectónico", propone pensar en los espacios, pero nunca olvidar los recorridos. Observa que, en términos de accesibilidad, los recorridos son fundamentales.

Y cita como ejemplo el caso de un bar que tenía bien adecuados los baños para las personas con discapacidad, pero el único recorrido posible para llegar a ellos implicaba subir cuatro escalones. Ciudades tan diferentes y distantes entre sí como Berlín (Alemania), Denver (Estados Unidos), Gdynia (Polonia), Milán (Italia), Seattle (Estados Unidos) y Estocolmo (Suecia) han incorporado en los últimos años algunas mejoras como semáforos acústicos y mapas táctiles para personas ciegas, baños públicos adaptados, paradas de colectivos que facilitan el ascenso y descenso de pasajeros, parques para niños con movilidad reducida, señales luminosas para personas sordas, ascensores o escaleras mecánicas para facilitar la movilidad de adultos mayores y personas con discapacidad, cartelería de lectura fácil y cajeros adaptados en entidades bancarias, entre otras medidas que tienen como objetivo promover la inclusión y la igualdad de oportunidades. Se debe reconocer que varios municipios chaqueños avanzaron en ese sentido, aunque también es cierto que todavía falta mucho por hacer. 

Como hemos señalado ya en otras oportunidades, garantizar entornos accesibles es un desafío enorme que requiere el esfuerzo de toda la sociedad. Por eso, la ciudadanía debe valorar la diversidad y trabajar para garantizar los derechos de todos los integrantes de la comunidad. De lo que se trata es de dejar atrás la idea que se tenía de la discapacidad para adoptar una nueva mirada. De hecho, así lo entendió la ONU cuando, en 2015, planteó la necesidad de diseñar un nuevo Símbolo Internacional de la Accesibilidad Universal. En efecto, la organización internacional propuso reemplazar el ícono clásico de la silla de ruedas, que representaba la discapacidad con rasgos pasivos, por otro que representa una figura humana universal.

La Organización de Naciones Unidas observa que las personas con discapacidad representan a la "minoría más amplia del mundo". Debe destacarse que en los últimos años se intensificó el trabajo que hicieron las propias personas con discapacidad y las organizaciones no gubernamentales que defienden sus derechos para poner en evidencia que son las barreras sociales, culturales, arquitectónicas y burocráticas, entre otras, las que impiden su participación plena y efectiva en la sociedad. Nuestras ciudades tienen por delante, un gran desafío: sumar los esfuerzos de los distintos sectores de la comunidad para construir un futuro que sea más inclusivo y accesible para todos los chaqueños. Será necesario, entonces, transformar servicios, infraestructuras y productos urbanos para que sean inclusivos y sostenibles.

Más de ONU+ Ver todas
Te puede interesar