Lento retorno a sus casas de familias ribereñas evacuadas
El río sigue en bajante, pero las lluvias en la alta cuenca hacen prever una leve crecida en los próximos días que no cambiaría la situación actual.
El comportamiento del Paraná mantiene en vilo a cientos de familias y miles de personas que viven a la vera del río. Acorde al último informe elaborado por la Dirección Provincial de Defensa Civil del Chaco son 1786 las familias y aproximadamente 7562 las personas afectadas. Entre las localidades que más sufren el avance del agua se encuentra la Isla del Cerrito (con el 90% de su territorio bajo agua durante el pico) y Barranqueras, particularmente en la zona del Club Náutico.
Con la lenta retirada del Paraná algunas familias comenzaron a regresar a sus hogares y NORTE se acercó a Barranqueras para dialogar con los vecinos.
El panorama es desalentador. El camino resulta intransitable y el olor a podrido inunda la zona y las casas. El paso del agua arruinó cimientos e innumerables pertenencias. Como si fuera poco, los fuertes vientos vencieron postes de luz y quienes regresan a la zona baja viven a ciegas por la noche.



El drama de quienes no pueden regresar
Natalí, junto a su pareja y sus cuatro hijos, es una de las muchas familias afectadas por la crecida del Paraná. Nuevamente, las lluvias generaron un mayor malestar entre quienes debieron abandonar sus hogares. Natalí tiene 29 años y es oriunda de la capital vecina. "Hace 13 años escapé de Corrientes en busca de mejores oportunidades y desde entonces me rompo el lomo para construir mi casa", relató la mujer. "Durante la tormenta anterior la pasamos muy mal. Tuvimos que dejar este rancho y trasladarnos al albergue del municipio. Pero ese solo día bastó para que nos roben chapas y perfiles de mi casa", contó la con la voz quebrada.
Sobre la asistencia municipal la mujer detalló que le encantaría "que sea como la pintan". "Nos entregaron los gacebos, 30 clavos y alambre del 8, nada más. Los colchones, la ropa y otros elementos que dicen entregar, acá no llegaron", lamentó.
Las dificultades de quedarse
Por otra parte, Ricardo Báez es uno de los muchos que decidió permanecer en su domicilio a pesar de la creciente. El hombre armó una habitación provisoria en la cocina. "Levanté las cosas un metro y medio y subí todo lo que pude", relató el hombre que durante algunas semanas no podía ni bajar de la cama que elevó sin mojarse hasta la cintura. "Fue complicado. No podía salir ni a comprar mercadería. Pero moverme implicaba dejar sin cuidado las chapas, las rejas de las ventanas, la puerta, y hasta los ladrillos", contó Ricardo.
El panorama de los que vuelven
Mary y Mario regresaron el domingo a su hogar. Son una de las familias que más abajo en la zona del Club Náutico vive, sobre la orilla del Paraná. Sin embargo, y por suerte para ellos, su casa está más elevada que el resto de construcciones del lugar. "Por suerte el agua no ingresó, llegó al borde, quedó como una pequeña isla", contó Mario, que se dedica a la pesca hace casi dos décadas. Por otro lado, los demás hogares del sector si sufrieron el avance del agua, que ingresó e inundó todo a su paso.
En diálogo con NORTE Mary pidió a las autoridades correspondientes que reparen el poste de luz que alumbra el lugar. "La línea explotó y a la noche estamos completamente a ciegas", contó.
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