Manejo del rodeo de cría ante emergencias hídricas.
SAENZ PEÑA (Agencia). Técnicos del INTA Colonia Benítez realizaron una serie de recomendaciones para el manejo del Ganado ante las inundaciones.
La producción ganadera del este de Chaco se enfrenta nuevamente a una situación crítica motivada por el crecimiento de los grandes ríos. El anegamiento de campos bajos obliga a trasladar y concentrar hacienda en las zonas altas, aumentando la presión de pastoreo y obligando a tomar medidas específicas.

Además de la crecida de los ríos Paraná y Paraguay, los pronósticos alertan sobre el pasaje de un largo periodo seco a uno que puede traernos excesos de lluvias y altas temperaturas.
LLUVIAS INMINENTES
En esa línea, el último informe del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar prevé para noviembre-diciembre-enero 2023/24 en el NEA y el centro, norte y este de la región Pampeana una mayor probabilidad de transitar un trimestre con lluvias entre normales a superiores a las normales acompañadas de temperaturas medias más cálidas. Las lluvias abundantes podrían afectar a campos bajos que no son alcanzados por la creciente.
Ante este panorama, la Estación Experimental Agropecuaria INTA "Augusto Schulz" de Colonia Benítez renueva recomendaciones para el manejo de los rodeos de cría.
PRIORIZAR LA ALIMENTACIÓN
Los pastizales naturales, principal furente de alimentación de los rodeos de la región, están en proceso de recuperación con la llegada de las lluvias y la elevación de las temperaturas, después de un largo periodo de déficit hídrico. Sin embargo, los pastizales de las lomas en muchos casos no alcanzan aun buenos niveles de productividad.
DEMANDA FUERA DE LO COMUN
En ese contexto, muchas zonas altas están recibiendo una demanda fuera de la común por el traslado de hacienda desde los bajos afectados por la crecida de los ríos Paraná y Paraguay. Según datos publicados por Prefectura Naval Argentina, la altura registrada en el puerto de Barranqueras solo en la primera semana y media de noviembre, pasó de 5 a 7 metros, superando rápidamente los niveles de alerta y de evacuación.
El ingreso de agua a los campos bajos nos lleva a a encontrarnos con potreros en diferentes situaciones de anegamiento, y en cada caso se deberá actuar de diferente manera:
POTREROS TOTALMENTE ANEGADOS
Impedir el ingreso de los animales para evitar las pérdidas de animales chicos, principalmente terneros recién nacidos, que pueden ser arrastrados por la corriente y/o ahogarse.
Potreros anegados, pero pastoreables, sin dormidero: permitir el ingreso de la hacienda para pastoreo por horas. Aproximadamente con 4 a 5 horas/día, dependiendo de la disponibilidad de pasto y el estado de la hacienda, los animales lograrían consumir el forraje necesario para cubrir sus requerimientos.
Potreros con superficie variable de anegamiento, con dormideros: clausurar las zonas con altos niveles de agua y subdividir el resto del potrero para evitar el excesivo pisoteo de los sectores más encharcados.
PROTEROS ALTOS
Potreros altos, sin anegamiento: Subdividir el potrero para lograr un uso eficiente del forraje disponible.
En todos los casos, el uso del alambrado eléctrico, de bajo costo relativo, puede ser de gran ayuda. Es importante tener en cuenta que el control continuo del estado del suelo, además del estado de los pastos, es indispensable para evitar mayor deterioro y degradación del recurso forrajero.
El suministro de alimento se vuelve indispensable en muchos casos, por la concentración de animales en menos superficie, ya sea dentro del propio campo y en potreros alquilados, o incluso en banquinas de caminos vecinales.
Si no es posible suministrar alimentación a todos los animales, se sugiere priorizar en forma estratégica a que categorías hacerlo. Dado que la mayoría de los rodeos de la zona son de cría, la reposición debe ser atendida en forma prioritaria, a fin de evitar un mayor impacto negativo en el futuro.










