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Alcohol cero al volante

Un estudio publicado por Observatorio Vial de la Agencia Nacional de Seguridad Vial muestra que, en el último año, se redujo la cantidad de conductores involucrados en siniestro viales que habían consumido alcohol al momento de ponerse al frente de un volante. Se atribuye esa disminución a la vigencia de la ley de Alcohol Cero al Volante, aunque las autoridades reconocen que todavía falta mucho por hacer.

En abril de este año el Senado de la Nación convirtió en ley un proyecto que modifica la Ley Nacional de Tránsito y establecía tolerancia cero para el consumo de alcohol de los conductores de vehículos. 

Al mes siguiente se promulgó la norma que estableció la prohibición, para todo el país, de conducir vehículos con una alcoholemia superior a cero (0) miligramos por litro de sangre. 

Fue todo un paso adelante. Y es que, según las estadísticas, los conductores alcoholizados eran responsables de, al menos, uno de cada cuatro siniestros de tránsito graves.

Según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), organismo dependiente del Ministerio de Transporte de la Nación, desde que se logró la sanción de la Ley de Alcohol Cero al Volante bajó el número de pacientes atendidos en las guardias, que habían protagonizado un siniestro vial.  

Según el Ministerio de Transporte, el 12,4% de los pacientes atendidos en guardias se originaron por incidentes de tránsito, contra el 15,3% de años anteriores a la sanción de la norma. La misma fuente informó que respecto al consumo de alcohol, el 22,1% del total de los conductores atendidos en urgencias declararon haber consumido alcohol en las seis horas previas al hecho, contra el 25.1% de 2018.

Cabe recordar que el Chaco y otras jurisdicciones provinciales cuentan con normas de tolerancia cero al alcohol para conductores de vehículos. Así es, también Córdoba, Entre Ríos, Jujuy, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán, tienen leyes similares. Además, existen normas que ponen límites al consumo de alcohol para personas que conducen vehículos en las ciudades de Rosario, Reconquista, Posadas y en Neuquén Capital. 

En la ciudad de Resistencia, en tanto, el Código Unificado de Tránsito y Transporte también establece sanciones para conductores que al momento de ser evaluados con pruebas de alcoholemia arrojen resultados superiores a cero miligramos de alcohol por litro de sangre.

Son innumerables los estudios científicos que confirman que el consumo de alcohol, por pequeña que sea la cantidad ingerida, reduce la capacidad de reacción de quienes se ponen al frente de un vehículo.  Estudios encargados por agencias de seguridad vial revelaron que, sin importar la cantidad de bebida que ingiere, el conductor igual verá afectado el funcionamiento de su sistema nervioso central ya que el alcohol tiene un efecto de sedación, incluso en pequeñas cantidades. 

Lo más frecuente en estos casos es que la persona al frente del volante experimente una reducción de su agudeza mental y alteraciones en la capacidad de juicio, a lo que se puede sumar una falsa sensación de seguridad y errores de interpretación que predisponen a excesos de velocidad y a violaciones a las normas de seguridad en el tránsito.

Está demostrado que el factor humano está presente en más del 90% de los siniestros viales. Debe tenerse en cuenta, por otra parte, que en la Argentina la siniestralidad vial es la primera causa de muerte en menores de 35 años y el consumo de bebidas alcohólicas está presente en, como se dijo, al menos uno de cada cuatro siniestros que ocurren en todo el territorio nacional. 

Hoy se sabe que el alcohol, además de alterar la percepción del conductor, disminuye su capacidad de atención y posterga los tiempos de reacción. Esto se traduce en maniobras que se vuelven más lentas y torpes. Bajo los efectos del alcohol, el sentido de la visión es uno de los primeros en sentir el impacto de ese consumo: empeora la visión periférica, se vuelve más lenta la adaptación a los cambios de luz, como por ejemplo en los casos de encandilamiento, y se perciben con dificultad los tonos rojos, es decir, se tarda en reconocer las luces rojas del semáforo, las luces de posición y las de freno. 

Por todo lo expuesto, es necesario seguir concientizando sobre la importancia de respetar lo que establece la ley de Alcohol Cero al Volante, una norma que, como se puede apreciar, ha servido para evitar que el consumo de alcohol siga siendo una de las principales causas de siniestros viales graves.

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