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China y EEUU reducen tensiones

Los presidentes de las dos economías más importantes del mundo, Joe Biden y Xi Jinping, volvieron a verse las caras en San Francisco. Lo hicieron en el marco de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico que se celebra en esa ciudad norteamericana. Se espera que los mandatarios logren reducir el creciente antagonismo, siguiendo los consejos de Henry Kissinger quien advirtió que ambas potencias deben aprender a convivir y evitar el camino de la confrontación.

El encuentro entre Biden y Xi Jinping fue seguido con mucha atención por líderes de todo el mundo. Es que hasta hace poco muchos observadores de la política internacional se preguntaban hasta qué punto era posible un enfrentamiento bélico entre ambas potencias.

El propio Kissinger alertó hace pocos meses que tanto EEUU como el gigante asiático se convencieron de que la otra parte representa un "peligro estratégico". "Vamos camino de una confrontación entre grandes potencias", dijo en mayo pasado el exsecretario de Estado norteamericano.

La última vez que Biden y Xi Jinping se reunieron fue en el marco de otro encuentro internacional, en noviembre del año pasado, que tuvo como epicentro a Bali (Indonesia).

Todo indica que los consejos de Kissinger sobre la necesidad de una convivencia entre ambas potencias fueron escuchados tanto en Washington como en Beijing. Aunque eso no significa que se hayan superado algunas desconfianzas, como la decisión de EEUU de no autorizar la venta a China de componentes electrónicos que son considerados estratégicos en la industria militar. Sin embargo, los observadores coinciden en señalar que los acercamientos que se vienen produciendo desde noviembre del año pasado pueden ser interpretados como una tregua que apunta a reducir las tensiones y a alejar el fantasma de una escalada o un error de cálculo que derive en un enfrentamiento con implicancias para todo el planeta.

En efecto, desde que el 14 de noviembre del año pasado se concretara la reunión entre el presidente norteamericano, Joe Biden con su par de China, Xi Jinping, en un hotel de la isla indonesia de Bali, 24 horas antes de que comenzara la cumbre de los líderes del G20, se sucedieron otros encuentros entre altos funcionarios de ambos países.

El 18 de junio pasado, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, viajó al gigante asiático para reunirse con Xi Jinping, en Beijing, donde acordaron mantener los canales de diálogo para lograr acuerdos y evitar futuros conflictos.

El 7 de julio fue el turno de la secretaria del Tesoro de EEUU, Janet Yellen, quien aseguró en una visita a China que los acercamientos permitían construir una base más sólida entre ambas potencias. "Creemos que el mundo es suficientemente grande para que nuestros dos países prosperen", dijo en esa oportunidad la funcionaria que esta semana formó parte del comité de bienvenida al presidente chino en el aeropuerto de San Francisco.

También en julio pasado, el 18 para ser más precisos, el enviado estadounidense para el clima, John Kerry, se reunió en Pekín con el jefe de la diplomacia china, Wang Yi, para retomar la agenda de cooperación en materia ecológica. Luego, el 20 de julio se produjo la visita más simbólica de todas: el ex secretario de Estado de EEUU, Henry Kissinger, que en mayo cumplió 100 años, se reunió en Beijing con el presidente Xi Jinping, en un encuentro que fue destacado por los medios estatales chinos que calificaron a Kissinger como "un viejo amigo del pueblo chino".

Así, la visita que realizó la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, Nancy Pelosi, a Taiwán, en agosto del año pasado y que generó un fuerte rechazo de China, pareció haber quedado atrás, junto con los temores de un eventual conflicto bélico en esa región del planeta. De hecho, esa situación fue calificada por las autoridades chinas como una "interferencia flagrante" en sus asuntos internos, por lo que ordenaron un despliegue militar en torno a la isla.

Cabe recordar que el gigante asiático reclama a Taiwán como parte de su territorio, y es por eso que la presencia de la demócrata en la isla mostró en ese momento hasta dónde estaba dispuesto llegar EEUU en el juego por el poder global.

En un momento en que se sigue con preocupación la evolución de los conflictos armados en Europa del Este y Medio Oriente, es de esperar que de la reunión de estos dos líderes mundiales consoliden señales de esperanza para la comunidad internacional.

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