Regulaciones para la inteligencia artificial
La inteligencia artificial está cambiando el mundo. La incertidumbre que genera su presencia en los más diversos ámbitos obligó a discutir la necesidad de regular su desarrollo y aplicación.
La Unión Europea propuso poner el foco en áreas como la búsqueda de empleo y la contratación de trabajadores. Con preocupaciones similares, en EEUU el presidente Joe Biden presentó un programa para poner límites a esta tecnología, mientras que la ONU consideró que esta poderosa herramienta debe beneficiar a todos, incluida la tercera parte de la humanidad que no tiene Internet. El organismo internacional, además, destacó la necesidad de llegar a un acuerdo sobre cuáles deben ser las normas que guíen su uso.
En julio pasado, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que reúne a representantes de gobiernos, sociedad civil, organismos de la ONU, empresas innovadoras del sector e inversores celebró en Ginebra una cumbre sobre inteligencia artificial. En principio, el encuentro sirvió para explorar las formas en que esta poderosa tecnología puede utilizarse para ayudar a la comunidad internacional a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero los debates sobre la conveniencia de regular su aplicación no tardó en hacerse presente en las mesas de discusión. En el cierre de la cumbre, la secretaria general de la UIT, Doreen Bogdan-Martin, llamó a la cooperación de los distintos países para "garantizar que la inteligencia artificial alcance todo su potencial" sin descuidar las medidas de prevención y mitigación de daños. En ese sentido, dijo que es posible "un futuro distópico, en el que la inteligencia artificial destruya puestos de trabajo y permita una difusión incontrolable de la desinformación, o en el que sólo los países ricos cosechen los beneficios de la tecnología".
La semana pasada, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, firmó una orden ejecutiva, que algunos analistas calificaron de histórica, con el fin de implementar estándares universales de inteligencia artificial. De esa manera, el mandatario estadounidense sumó a su país al grupo de casi treinta naciones que trabajan en la aplicación de reglas de juego más claras para esta tecnología disruptiva a la que calificó como "la más importante de nuestro tiempo".
Según los expertos, los sorprendentes avances logrados en el campo del aprendizaje automático de las máquinas que usan inteligencia artificial podrían llevar a la humanidad, dentro de muy poco, a una frontera desconocida con serios riesgos para la sociedad.
Los programas actuales de inteligencia artificial están preparados para aprender en forma automática, lo que los coloca en las puertas de la llamada Inteligencia Artificial General: sin mucho esfuerzo pueden superar a la inteligencia humana promedio, llevando a cabo con éxito cualquier tarea intelectual de cualquier ser humano. Pero hay una etapa siguiente, que es la llamada etapa de Superinteligencia Artificial que, al parecer, no tardará mucho en llegar. En esa fase los programas informáticos de Inteligencia Artificial habrán superado largamente a la inteligencia humana. Sobre ese tema, el filósofo sueco Nick Bostrom, advierte que llegado ese momento las máquinas podrían desarrollar una inteligencia superior a la de los mejores científicos en prácticamente todos los campos, e incluso ir más allá con buenos desempeños en creatividad, sabiduría y habilidades sociales. Si eso se cumple, el mundo del trabajo sería uno de los más afectados, con todo lo que eso representa en términos de organización de la sociedad.
¿Qué tan lejos se está de ese escenario? Es difícil precisar ese dato. Pero un informe del banco de inversión Goldman Sachs considera que la Inteligencia Artificial podría reemplazar a un cuarto de todos los empleos realizados actualmente por humanos. En marzo pasado expertos en tecnología hicieron pública una carta en la que solicitaron a las empresas que desarrollan tecnologías de Inteligencia Artificial que suspendan, durante al menos seis meses, el entrenamiento de los programas más complejos y poderosos en los que están trabajando, ya que podrían traer aparejados serios riesgos para la sociedad y la humanidad. Lo que se viene, aseguran algunos estudiosos del fenómeno, son cambios que no tienen precedentes y no son comparables a otros procesos experimentados en revoluciones tecnológicas pasadas.
En el mundo del trabajo, la inteligencia artificial ya ha dado muestras de su poder para mejorar algunos procesos de producción. ¿Cuánto falta para que pueda reemplazar también aquellos trabajos que no son repetitivos, que exigen cierta dosis de creatividad y que hasta hace poco parecía que sólo podían ser realizados por humanos? Es probable que en un futuro no muy lejano tengamos una clara respuesta a ese interrogante.
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