El caso del político que se dedicó a la próspera actividad de imprimir boletas

 Una investigación periodística expone a algunas agrupaciones partidarias que desplegaron un sistema para hacerse de una ‘caja’ que ‘nadie controla’.

Para las PASO de 2023 el Estado argentino estimaba girar casi once mil millones ($10.931 millones) al conjunto de agrupaciones políticas del país para que impriman sus boletas electorales.
La desproporción se evidencia en el financiamiento de 3.700 millones de boletas para 35,3 millones de electores; unas 106 por cada mayor de 16 años.
En un informe periodístico que se editó este lunes 16 de octubre, la red Ruido expuso un caso representativo del manejo irregular de los fondos públicos.
Además menciona a un referente del Chaco que asegura haber sido engañado para participar en un espacio partidario.
En Rosario
Un caso representativo desató un escándalo de proporciones en agosto de este año con epicentro en Rosario. Hace dos años el exconcejal de la ciudad José Bonacci había comprado una imprenta. En las PASO de 2023 proveyó de votos a siete listas; ninguna de ellas logró el piso electoral para competir en la primera vuelta presidencial.

Bonacci, además, tiene trato directo con Andrea Calligaris, una seguidora de Javier Milei. La libertaria contribuyó a conformar el frente Proyecto Joven que llevó varios precandidatos a presidente en las provincias. Entre ellas en el Chaco estuvo el escritor y periodista Mempo Giardinelli.
Los votos de Giardinelli también se imprimieron en la imprenta de Bonacci y sobre su participación en el proyecto respondió a Red Ruido: "Era, aparentemente, un espacio que nos contenía y nos proveía lo que no teníamos. Fuimos muy inocentes, una inocentada; en la buena fe, uno a veces comete errores. No se nos ocurrió pensar lo podrido que estaba eso".
Además los votos aparecieron horas antes de la elección: "Llegó un camión a mi casa, en Resistencia, la noche antes de los comicios. Cargadísimo de boletas que no podíamos repartir. Después las quemamos".
Sin control
La Provincia de Buenos Aires tiene a la agrupación Frente Federal de Acción Solidaria encabezando su ranking de espacios partidarios que pagaron carísimo por la provisión de boletas, con un promedio de $93.300 por voto.
"Son tantas boletas que ningún organismo estatal puede controlar que efectivamente esa sea la cantidad que se imprimió, lo que impide saber cuánto de esos fondos se utilizaron en la impresión de las boletas y cuántos fueron a los bolsillos de los gerentes de los sellos partidarios", se denuncia en el trabajo financiado por Connectas.
Además las auditorías son tan laxas, que es responsabilidad de los partidos políticos devolverle al Estado nacional el sobrante de esos fondos. Casi una cuestión de buena voluntad.

Cantidad superlativa
En una entrevista para la investigación, Bonacci precisó que se utilizaron 490 toneladas de papel para la impresión de millones de votos.
Lourdes Lodi, experta en sistemas electorales del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) describe que el negocio tiene dos caras.
Por un lado el sello que vende esa plataforma para participar en comicios sin necesidad de buscar avales; y por otro, la impresión de boletas. En Rosario "el negocio de alquilar el partido político es el dueño de la imprenta", dice.
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