San Fernando del Río Negro y la "resistencia" triunfalista contra el indio
Una manera de despreciar a los pueblos originarios después de su genocidio, es ponderar acciones y hechos mediante palabras que perversamente señalan "discriminación" y con ella vanagloriarse de su aplastamiento y destrucción como seres humanos. - Por Raúl Osvaldo Coronel*

Los ilustres escribieron y escriben su propia historia, el Chaco y su población originaria estuvieron desde siempre, no hubo pioneros ni nadie vino "hacer Chaco" que no fuera indio.
La modernidad impuso su modelo civilizatorio bajo un patrón de dominación. La nacionalidad indígena, multiétnica, se vio violentada en su costumbre y su conducta, negada en su dimensión como identidad cultural diferenciada. La violencia se erigió también en aliada y cómplice de una cultura hegemónica que se impuso como blanca, lineal y única, mientras que las culturas locales fueron subestimadas y despreciadas en su propia tierra.
El racismo abierto del siglo XIX continuó como un racismo velado mediante la idea del crisol. Se argumenta que todas las razas se habían fundido en una sola, con el resultado de una nueva, básicamente blanca-europea. Se minimizó la presencia inicial de indios, mestizos, negros o mulatos, afirmando que todos finalmente desaparecieron "inundados" por la inmigración, se da a entender que el argentino o chaqueño es blanco-europeo.
Tanto desprecio a mujeres y hombres de los pueblos originarios fueron retratados desnudos y los muertos con el Remington fueron desenterrados y exhibidos en museos.
Los no indios con su propia historia establecieron una iconografía elogiosa de los militares que llevaron adelante la masacre de las comunidades indígenas de la Patagonia y el Chaco. Tienen base en el pensamiento racista de Julio Roca, Conrado Villegas, Domingo Sarmiento, Nicolás Avellaneda y Juan Bautista Alberdi, los que son perpetuados honoríficamente en estatuas y monumentos de todo el país.
El Chaco también los tiene a quienes mataron y fusilaron a los qom, wichí y mocoví, eternizados en estatuas y nombres de calles y escuelas. Son ellos los ponderados como héroes con los laureles de Tuyutí por haber matado paraguayos en la Guerra de la Triple Alianza. Estos han sido también los primeros gobernadores del Territorio del Chaco con el objetivo de exterminar al indio, y así lo hicieron.
Ganadores de una guerra desproporcionada en armas y estrategias mataron indios en el Chaco para despojarlos de sus tierras y más tarde entregarlas a los enclaves forestales extranjeros para la explotación de los recursos naturales, principalmente el quebracho. Un genocidio invisibilizando contra aborígenes considerados cosa u objeto y construyendo un imaginario social como primitivo, salvaje y vago, propio de un racismo hasta el día de hoy.
Hubo alrededor de 32 entradas militares, con resultados sangrientos para el indio, mientras que las expediciones fueron premiadas por ley del Congreso Nacional. Cada una con fines específicos, cartografiar el territorio, lugar de las tolderías, cantidad de indios, sus armamentos, aguadas y cavando pozos para proveer a la tropa. Previo rastrillaje concentraron las tropas militares en La Cangayé, con alrededor de 1.500 soldados, incluida la infantería de marina.
Los militares: teniente coronel Napoleón Uriburu, coronel Manuel Obligado, teniente coronel Juan Solá, mayor Luis Jorge Fontana, Juan Solá, Francisco Bosch, Reducindo Ibazeta, coronel José María Uriburu, inglés gobernador del Chaco general Ignacio Hamilton Fotheringham, que montó un consejo de guerra y fusiló al cacique Yaloschi. La infantería de marina, todos bajo la comandancia del general Benjamín Victorica, ministro de Guerra y Marina de Julio A. Roca, presidente.
La batalla final se libró entre las 9 y 11 de la mañana del 7 de diciembre de 1884. Atacó el cacique Cambá a caballo y desnudo, lanza en alto (de Yaloschi) al frente de 400 lanceros que descargaron flechazos contra la tropa militar. Cambá fue herido por disparos de Remington, cayó al suelo, donde fue apuñalado y degollado por el cabo Luna. Su cabeza puesta en su misma lanza clavada en tierra, haciendo desfilar por delante a seguidores para escarmiento.
Persuadidos a deponer las armas a cambio de ayuda o fusilados fueron los caciques qom Pena, Granaderos, Mulato, Francisco, Ciriaco, Fortunato, Manco, Largo, Inglés, Naponari, Hilario, Pedro, Juanelray, lenguaraz, Baqueano, Ceferino, Chancho, Mulato, Petizo y Chingolito; Wichí: Sargento, Zololi Manuelito y traductor Saravia. Alejo Bazán, Dosalves, Pancho, Carbia, Ceferino, Chancho, Mulato, Petiso y Chingolito, Palomo, Bomba, Nicasio.
También Bonifacio, Tomás, Juan Pablo, Tomasito, Viejo Toro, Bonito, Ratón, Belisario, Francisco, Mariano y Juan Largo. Fusilados: cacique Inglés o Juanelrai, Yaloschi, Cambá, Juan José Rojas, Saignón y Josecito, mocovíes. Luego, todos los pueblos indios fueron obligados a correrse del Río Bermejo hacia el Pilcomayo.
A todo esto, el paraje San Fernando fue ocupado por obrajeros correntinos desde 1825, tiempo después de sumaron soldados licenciados, correntinos e indios afincados alrededor del establecimiento maderero del coronel José María Ávalos. Obrajeros también los correntinos Ramón Vázquez (en Villa San Martín), y Sinforoso Cáceres en el Paralelo 28 y Simeón Borda en Barranqueras. Se estima una población de más de mil habitantes a 1868.
Habitaron además la colonia San Fernando, venidos desde Corrientes, Félix Seitor, Carlos Corsi, Antonio Brígnole y otros para explotar los bosques. En 1875 hubo un ataque de indios al mando del cacique vilela Leoncito, quien con valentía cruzó la fortificación, recibiendo un disparo del coronel Ávalos, que provocó su muerte. Ahuyentados los aborígenes, la resistencia puesta por los defensores dio origen al nombre de "Resistencia" al indio, triunfaron.
No estuvieron solos. Para hablar de la colonización del Chaco, decía un escritor del pasado, "obligadamente debemos hacer mención a la acción del ejército. La conquista de este "desierto verde" ofrecía las condiciones para una guerra sin cuartel, sin dar ni pedir tregua, donde las armas y la disciplina se oponían al conocimiento del suelo y sus bosques, a la astucia y valor del indio. Esas acciones del ejército no fueron episodios aislados sino que están íntimamente ligados para ir conformando la historia grande del Chaco" (López Piacentini). Pendiente la reivindicación histórica de los pueblos indios, esta ciudad se llama San Fernando del Río Negro, fundada para indios que todavía existen.
*Abogado, especialista en evaluaciones ambientales, escritor, historiador del Chaco y sus ancestros.










